Medioambiente

¿Ecologros?

A cada paso el debate es corrompido y obvia los verdaderos lastres de la economí­a española y también del mercado eléctrico.

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05-06-2009
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Sigue el debate sobre la prórroga de la nuclear de Garoña en el Gobierno - y las dos lí­neas que abogan por el cierre y la continuidad respectivamente -. El ex ministro Caldera pide el cierre de la central pero dejando abierta la posibilidad de que continuase rebajando los precios e invirtiendo en energí­as renovables como proceso de transición. Pero ¿no querrán presentarnos como un "ecologro" o "ecoconquista" la mí­nima reducción de los costes eléctricos y la redirección de los gastos hacia las energí­as renovable? Porque no es posible: el alma ya está vendida al diablo y no tiene vuelta atrás. A no ser que se le arrebate. Sigue el debate sobre la prórroga de la nuclear de Garoña en el Gobierno - y las dos lí­neas que abogan por el cierre y la continuidad respectivamente -. El ex ministro Caldera pide el cierre de la central pero dejando abierta la posibilidad de que continuase rebajando los precios e invirtiendo en energí­as renovables como proceso de transición. Pero ¿no querrán presentarnos como un "ecologro" o "ecoconquista" la mí­nima reducción de los costes eléctricos y la redirección de los gastos hacia las energí­as renovable? Porque no es posible: el alma ya está vendida al diablo y no tiene vuelta atrás. A no ser que se le arrebate.
El planteamiento de la Fundación Ideas del PSOE se basa en lo que en el 2005 planteó Ignacio Pérez Arriaga en el Libro blanco de la electricidad. "Si en algún caso fuese necesario prorrogar la explotación de alguna central" habrá que "establecer un nuevo mecanismo de retribución" que "libere recursos económicos para fomentar la inversión de las nucleares en energías renovables […] Sólo faltaría que se prorrogara y ganaran las eléctricas con cargo a la factura de la luz tras amortizar la planta con dinero público".

Sería, más o menos, pero sin maquillaje, lo que pasó con la Ley de 1997 de “liberalización” del mercado eléctrico español. Los supuestos hechos se encargaron de demostrar que la gestión pública era ineficiente y deficitaria, que la privatización beneficiaría el sevicio fruto de la competencia y abarataría los precios. Lo que ha ocurrido es justamente lo contrario; un proceso de monopolización del mercado y de aprovechamiento de los recursos en pro de la monopolización, la concentración de poder y la producción de ingentes plusvalías. Solo que ahora no puede ocurrir no porque lo evite el Gobierno, sino porque ya ocurrió hace 12 años.

Si contamos con que las principales entidades energéticas vienen desarrollando y cuentan con sus propios departamentos de investigación en torno a las energías limpias, además de la guerra silenciosa por el control de las patentes, lo de las renovables es un "pluff".

No es pues argumetable la indignación del ex ministro Caldera, pues debería consecuentemente denunciar la estafa histórica a la que hemos sido sometidos el conjunto de los españoles. Estafa a la que hay que agregar “el déficit tarifario”.

A cada paso el debate es corrompido y obvia los verdaderos lastres de la economía española y también del mercado eléctrico.

Actualmente, cada nuclear cobra la electricidad que produce al precio de la central más cara que funciona en ese momento, y establece los costes con un margen de beneficios sin diferencias con respecto también al mayor con el que cuenta la que más ingresa.

No se invierte lo suficiente en energías renovables, claro, aunque el "pluff" ésta en que éstas también pueden ser monopolizadas, sin duda. Solo cabe la investigación y desarrollo del conjunto de opciones, atendiendo especialmente a la autosuficiencia económica. Ahí si está el debate.
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