Educación

Pastel Universitario

Esto obligará a que cualquiera que quiera completar su formación con un master, deba acudir necesariamente al trato prestamista para acceder a él

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03-06-2009
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El ministro de Educación ha anunciado que las matriculas universitarias no subirán el año que viene más que entre un -0,2% y un 3,8%. Lo que quiere decir que, según la comunidad autónoma, puede que la matrí­cula universitaria permanezca igual o, incluso, se abarate - aunque no es lo más probable -. Aún teniendo en cuenta que es presentado como una buena noticia - podí­a ser peor - lo cierto es que el pastel económico que se está cocinando en la Universidad no va por ahí­. Las cosas tienen otra lógica mejor pensada que un sencillo "suelta la pasta". El ministro de Educación ha anunciado que las matriculas universitarias no subirán el año que viene más que entre un -0,2% y un 3,8%. Lo que quiere decir que, según la comunidad autónoma, puede que la matrí­cula universitaria permanezca igual o, incluso, se abarate - aunque no es lo más probable -. Aún teniendo en cuenta que es presentado como una buena noticia - podí­a ser peor - lo cierto es que el pastel económico que se está cocinando en la Universidad no va por ahí­. Las cosas tienen otra lógica mejor pensada que un sencillo "suelta la pasta".
Con el post-grado made in Bolonia la formación pasa obligatoriamente por él si se quiere estar capacitado para ser “competitivo” en el mercado laboral. Es decir, lo que antes se orientaba en una misma carrera, ahora ha de accederse a través de los masters. Y es aquí donde está el negocio.

Aunque desde el Ministerio de educación se haya presentado el mantenimiento de los costes de los masters de postgrado, también, como una buena noticia, las cabezas mal pensadas podría ocurrírseles que, como pasaba con el aceite de ricino y el limón, para que la comunidad universitaria se trague semejante atropello a la independencia universitaria han de utilizarse un “disimulador” del sabor. Uno de ellos es el de flexibilizar el proceso en una especie de “diálogo” con la comunidad  universitaria para no crear tensiones innecesarias antes de tiempo. Y otro el ofrecer una política aparentemente progresista de contención de los precios. Porque lo que sí es seguro es que los masters subirán, y subirán mucho. Tiempo al tiempo.

Esto obligará a que cualquiera que quiera completar su formación con un master, deba acudir necesariamente al trato prestamista para acceder a él. Muchos de estos cursos no serán – ni son - accesibles más que para una minoría. Seguramente aquellos que requieran de un mayor grado de especialización y proporcionen formación de alta calidad.

Los “préstamos-renta” – de eso hablamos - están dirigidos a aquellos titulados que quieren financiar el coste de los estudios de máster oficiales en España o en cualquier país del Espacio Europeo de Educación Superior – EEES -, así como a facilitar una renta mensual a los estudiantes que lo deseen. Básicamente consiste en un pago inicial de hasta 6.000 euros, pudiéndose solicitar además una cantidad mensual de hasta 800 euros por mes de duración oficial del máster, hasta un máximo de 21 meses. Los dos primeros años de vigencia del préstamo serán de carencia obligatoria, más el período que transcurra hasta el primer día 15 de marzo posterior a los dos años de la firma del contrato.

El plazo de amortización empezará a contarse a partir del ejercicio siguiente a aquel en el que la renta del alumno sobrepase en el ejercicio anterior el umbral de base imponible general y del ahorro/IRPF de 22.000 euros/año. El préstamo se amortizará en ocho años. En cualquier caso, la deuda se extinguirá trascurridos 15 años desde la formalización de la operación. Todo un detalle teniendo en cuenta que además el curso próximo “casi no van a subirnos las matrículas”.
 
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