Corresponsalí­a Madrid

33 familias llevan 18 años en espera de sus viviendas

Fueron realojados hace 18 años, en un edificio con humedades y el sótano inundado, ahora esperan impacientes volver a sus casas, por fin arregladas

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02-06-2009
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18 años llevan 33 familias esperando volver a sus viviendas. Tras ser declarado como peligroso hace 18 años, estas 33 familias fueron realojadas en unas viviendas del barrio de Vallecas en espera del arreglo del edifico, que tras 18 años por fin está terminado. Pero el Ayuntamiento aún no ha dado el permiso de habitabilidad, de forma que esperan ya con bastante impaciencia que se agilicen los trámites para, por fin, volver a sus hogares.
 
El edifico en el que hace 18 años fueron realojados temporalmente está en unas condiciones nefastas, con un sótano que permanece inundado, que provoca humedades y desconchones, y unas condiciones ambientales nada saludables. A todo esto hay que sumarle, la estructura de estas viviendas en las que las escaleras forman parte del transcurso diario en el interior. Tanto es así, que estructuradas con una multitud de escaleras para acceder de una habitación a otra, el edifico es conocido por la gente del barrio como el “sube y baja”.
 
Muchos de los vecinos son ya ancianos, es el caso de Ana Torrollano, que llegó al edificio que han restaurado con 29 años y ahora tiene los ochenta, y con un soplo en el corazón que añade dificultad y una salud para la cual las escaleras se convierten cada día en su mayor enemigo, mientras espera tras 18 años y con el edificio terminado, el permiso que les permita volver por fin a su vivienda familiar.
 
Un realojo en el que la paciencia termina siendo la acompañante de la tensión. 18 años de espera de 33 familias, días, meses y años en una casa prestada que no reúne condiciones aceptables mínimas de habitabilidad, mientras el Ayuntamiento se piensa larga y pausadamente, sin prisas, la concesión de la cédula de habitabilidad al edificio por fin terminado.
 
Toda una vida mirando sus hogares desde fuera y viviendo de prestado, como aquel que dice. Realojados de un edificio que se debía arreglar, a otro inundado y en casi peores condiciones, atados de pies y manos viendo con la paciencia de 18 años arreglar sus casas, toda una vida, en la que los niños se han criado y los adultos han envejecido esperando. Un problema que se aparte y acalla con parches que se llevan a cabo pasando por encima de las condiciones de vida de la gente, dejándolas en el limbo de acción, a la espera del proceso interminable.
 
Por lo menos ven con ansia e ilusión el edificio nuevo, esperemos que la espera dure ya poco, aunque el Ayuntamiento de Madrid no ha querido declarar sobre el asunto, el llamamiento es claro. Que se dejen de burocracia que ya está bien, significa un cambio radical en la vida de 33 familias que se soluciona con un gesto, con algo de efectividad.
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