Televisión

Los convulsos años 20

Televisión Española estrenó ayer la segunda temporada de "La Señora", siguiendo con su apuesta por la ficción nacional sustentada en episodios de la historia de España.

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02-06-2009
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Una pequeña ciudad de provincias del norte de España que sufre la dictadura de Primo de Rivera es el escenario de esta historia, en la que se ponen de manifiesto los contrastes de la sociedad de la época y el recrudecimiento de la lucha de clases. Este es el marco en el que se desarrolla la tormentosa historia de amor entre Victoria y Ángel; ella obligada a casarse con un marqués, él conducido de la mano hasta los votos eclesiásticos y la vida de sacerdote. La serie fue la revelación de la pasada temporada, confirmando una vez más (y ya van muchas) el éxito de las series autoproducidas, cimentadas sobre la calidad técnica y narrativa, y ambientadas en episodios de una historia de España que se nos hace cada vez más cercana y conocida.
 Los convulsos años 20
Una pequeña ciudad de provincias del norte de España que sufre la dictadura de Primo de Rivera es el escenario de esta historia, en la que se ponen de manifiesto los contrastes de la sociedad de la época y el recrudecimiento de la lucha de clases. Este es el marco en el que se desarrolla la tormentosa historia de amor entre Victoria y Ángel; ella obligada a casarse con un marqués, él conducido de la mano hasta los votos eclesiásticos y la vida de sacerdote. La serie fue la revelación de la pasada temporada, confirmando una vez más (y ya van muchas) el éxito de las series autoproducidas, cimentadas sobre la calidad técnica y narrativa, y ambientadas en episodios de una historia de España que se nos hace cada vez más cercana y conocida.
Las cifras de la serie en la primera temporada hablan por si mismas: más de 3 millones y medio de espectadores de media, todo un éxito para una serie de nueva creación, que ni de lejos cuenta con la exagerada promoción de otros productos de origen norteamericano. Pero es que a nadie debería de quedarle ya ninguna duda sobre los gustos de la audiencia española, fiel a producciones con las que se pueda sentir identificado con mas facilidad que con unos detectives de Nueva York o unos repelentes “niños pijos” de Los Ángeles. Si además se nos sirve con la calidad que la avala, teniendo en cuenta la dificultad de elaborar una serie de época –con sus decorados, vestuario, etc.-, en los tiempos record que se manejan hoy día en televisión, el resultado roza la excelencia, y el éxito esta asegurado.
 
Así millones de personas siguieron la pasada temporada las tramas que nos ofrecía este brillante guión, elaborado por los creadores de la también exitosa Amar en tiempos revueltos. Victoria Márquez es la hija menor de un acaudalado empresario, viudo y propietario de varios negocios. Ángel González, de origen humilde, ha heredado el compromiso de su padre con los trabajadores y, al mismo tiempo la vocación religiosa, influido por su creyente madre. Ambos están enamorados, pero las circunstancias y las normas sociales de la época les obligan a separarse. Ángel decide ordenarse sacerdote, mientras Victoria, por diversas circunstancias, debe hacerse con las riendas del negocio de su padre. El drama está servido, teniendo en cuenta que todavía existirá un tercer vértice que convierta la trama en triángulo amoroso.
 
Una excelente combinación de novela de época, historia de España y folletín romántico, capaz de conectar con públicos muy diversos, enganchando tanto con su trama como con su trasfondo histórico. No nos engañemos, no es un documental didáctico que desmenuce los movimientos políticos y sociales de la época, pero sí es una forma sencilla y entretenida de hacer llegar a la audiencia el reflejo de un momento histórico ampliamente desconocido por gran parte de los españoles.
 
Así, la segunda temporada comenzó ayer con el golpe de Primo de Rivera, y la incorporación de un nuevo e interesante personaje, Ventura, un hombre solitario y de profundas convicciones anarquistas que trabajará en la cuenca minera. ¿Quién dijo que en una misma serie no pude combinarse romance y política?
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