La incursión y el acceso en la cooperación internacional de nuevas apuestas.

Las cartas sobre la mesa.

Estas colaboraciones pueden ser "buenas o malas", pero si en algo se están caracterizando es que desgarran el velo de cinismo e hipocresí­a, que el imperialismo usa como tapadera de sus intenciones.

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02-06-2009
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Las polí­ticas y préstamos de las instituciones de crédito del sistema de la ONU, a pesar de los miles de millones de dólares que se han "donado" a los paí­ses en desarrollo (o de importancia vital para el expolio imperialista), durante los últimos 50 años, ha conseguido uno de los objetivos primordiales imperialistas, que más de una cuarta parte de la población mundial viva en lo se califica como pobreza extrema, y la cifre sigue aumentando y empeorando. Las polí­ticas y préstamos de las instituciones de crédito del sistema de la ONU, a pesar de los miles de millones de dólares que se han "donado" a los paí­ses en desarrollo (o de importancia vital para el expolio imperialista), durante los últimos 50 años, ha conseguido uno de los objetivos primordiales imperialistas, que más de una cuarta parte de la población mundial viva en lo se califica como pobreza extrema, y la cifre sigue aumentando y empeorando.
Estas cantidades dedicadas a la “ayuda”, si bien son cuantiosas, no pueden aliviar el abismo en el orden económico mundial, primero porque el mercado lo regulan los que más intereses tienen en juego, para poder garantizarse los máximos beneficios, por lo que la materia prima y los productos expoliados en los países tomadores de esa ayuda han descendido en un50% durante los últimos años, y sobre todo es el indignante método de “ayuda” en si que por cada dólar de esa ayuda, los bancos se quedan con TRES en pagos de intereses de la DEUDA EXTERNA del tercer Mundo, por lo que los países “ayudados” acaban pagando más de lo que reciben.
 
Donde el Fondo Monetario Internacional (FMI) o el Banco Mundial (BM) son los que gestionan esta usura sangrante e inhumana, ya que como poderoso tentáculos imperialistas su sólo objetivo es cobrar, y como el mercader de Venecia, si no hay dinero no les importa cobrárselo de la carne de sus deudores, por lo que a estos países endeudados les imponen políticas restrictivas muy duras con la población, países que han ido hipotecando sus recursos y la vez han generado tal deuda, que al no pueden hacer frente a los intereses, la deuda aumenta y entran en una espiral de empobrecimiento sin fin. Y esto ocurre en los países con “más suerte”, ya que si un país se encuentra en el punto de mira de los intereses geoestratégicos, energéticos o alimenticios del imperialismo, y sus gobiernos no acceden a la ingerencia imperialista a trabes de sus tentáculos, FMI, BM, ONU…, en nombre de los derechos humanos y la democracia fomenta y patrocinan guerras, que no solamente suma a esos países en la miseria y la pobreza a trabes de sus embargos y sanciones, sino que a demás siembran la muerte y el exterminio.
 
Estas son las normas del juego que los países emergentes, no quieren seguir imponiendo. Normas imperialistas que en realidad sus intenciones están muy lejos de la ayuda al desarrollo
 
Estos donantes o inversores no tradicionales entre los que destacan China, Brasil, India y Sudáfrica, ponen en tela de juicio la “asistencia al desarrollo” impuesta por el Imperialismo. Estas nuevas cooperaciones y la práctica de la ayuda al desarrollo como una asociación de igual a igual entre los “relativamente” ricos y los “relativamente” pobres. Entre los intereses de los donantes y las necesidades de los beneficiarios, supone todo un  desafío para el imperialismo y el sistema actual de depredación. Pero hay una buena probabilidad de que, como resultado de la influencia de los nuevos donantes, más sólida y universal surjan las normas de conducta precisas para el beneficio de todos los donantes y, lo más importante, en beneficio de los relativamente pobres.
 
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