INTERNACIONAL: Prosigue los incendios de coches en los Banlieus parisinos

Arde Francia, la protesta continúa

Los disturbios demuestran no sólo el fracaso de una polí­tica de integración, sino que dejan salir a flote la hipocresí­a francesa subyacente en sus principios

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05-01-2009
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La mecha surgió, al parecer, cuando dos jóvenes inmigrantes murieron electrocutados en una central eléctrica huyendo de la Policí­a. los dos adolescentes franceses de origen malí­ y tunecino que murieron no habí­an huido de la escena de un crimen. Eran parte de un grupo más amplio de jóvenes que acababan de jugar al fútbol e intentaban evitar el ahora constante control de identidad que se ensaña con los adolescentes negros cuando se apresuran en volver a casa para romper el ayuno del Ramadán. La mecha surgió, al parecer, cuando dos jóvenes inmigrantes murieron electrocutados en una central eléctrica huyendo de la Policí­a. los dos adolescentes franceses de origen malí­ y tunecino que murieron no habí­an huido de la escena de un crimen. Eran parte de un grupo más amplio de jóvenes que acababan de jugar al fútbol e intentaban evitar el ahora constante control de identidad que se ensaña con los adolescentes negros cuando se apresuran en volver a casa para romper el ayuno del Ramadán.
Nicolas Sarzoky, cometió la imprudencia de hablar de "chusma", en referencia a la gente que provoca estos graves incidentes
Hacía 20 años que las calles de Francia no habían visto semejante movimiento popular, iniciado por los estudiantes a los que apoyaron después sindicatos y la oposición de izquierda. Los grupos sociales alzados en Paris son básicamente los mismos que hicieron la revolución francesa, en los mismos barrios y calles. Son más parecidos a las clases trabajadoras de finales del XIX que a la turba salvaje descrita por los medios de comunicación de los oligarcas.

Trasfondo racial

Los disturbios demuestran no sólo el fracaso de una política de integración, sino que dejan salir a flote la hipocresía francesa subyacente en sus principios
Los suburbios empobrecidos y segregados, siempre son una bomba de relojería para el tipo de dramática agitación social que se presencian. Uno de cada dos habitantes son menores de 20 años, el desempleo está al 40 por ciento, y los controles de identidad y los acosos policiales son parte del día a día. En este sentido, los disturbios son simplemente una bocanada de aire fresco para la violencia, que se ha convertido en algo frecuente en la Francia suburbana desde hace dos décadas. Dirigidos fundamentalmente por jóvenes ciudadanos franceses nacidos de la primera y segunda generación de comunidades de inmigrantes de las antiguas colonias francesas en el Norte de África aquéllas a las que la comunidad blanca francesa continúa llamando despectivamente "immigrants" o "les arabes", estos ciclos están salpicados casi siempre por las muertes de jóvenes negros a manos de la policía, e hinchados luego con la respuesta desdeñosa del gobierno.
Pero la creciente proliferación de tensión social en otros suburbios pobres en toda Francia (Lyon, Marsella, Toulouse, Rennes, Nantes y otras ciudades) no tiene precedentes. "Cuando a muchos segmentos de la población se les niega cualquier tipo de respeto, el derecho a trabajar, el derecho a un alojamiento decente, e incluso a veces el derecho a acceder a clubs y cafés, entonces lo sorprendente no es que los coches ardan, sino que haya tan pocos levantamientos de este tipo",
El racismo y la impunidad generalizada de la policía, específicamente en respuesta al trato violento de jóvenes de origen africano durante los controles de identidad.
La política personal de Sarkozy sobre la ley y el orden es una estrategia deliberada elaborada para halagar al electorado de extrema derecha
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