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¡Ánimo, Nadal!

"Para ser feliz hay que ser austero", decí­a Toni -su tí­o y entrenador- hace unos meses; "en esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse"

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01-06-2009
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Tres sets de una sentada consiguió arrancarle Robin Soderling a Nadal. Fue el sueco, el que nadie se esperaba, como suele pasar… el número 25 de la clasificación. ¡Qué grande es el deporte!, y ¡qué grande es Nadal! Sí­, sí­, ha salido derrotado, pero su comportamiento tanto en la pista como fuera de ella hace de él un deportista de talla y de hondura vital. Para quitarse el sombrero, campeón. Tres sets de una sentada consiguió arrancarle Robin Soderling a Nadal. Fue el sueco, el que nadie se esperaba, como suele pasar… el número 25 de la clasificación. ¡Qué grande es el deporte!, y ¡qué grande es Nadal! Sí­, sí­, ha salido derrotado, pero su comportamiento tanto en la pista como fuera de ella hace de él un deportista de talla y de hondura vital. Para quitarse el sombrero, campeón.
Nadal perdió la oportunidad de sumar su quinto título consecutivo, ni victoria número 32. “El jugó a su mejor nivel y yo no estuve bien. Si yo hubiera funcionado al máximo, el resultado sería distinto, porque soy mejor que él”

Pero la derrota le ha costado 1.820 puntos en el ranking. Razón suficiente para sacar conclusiones, verse el partido unas cuantas veces y tratar de corregir los errores. “No es una tragedia […] Algún día tenía que pasar. Ahora hay que superarlo y punto. Las derrotas no engrandecen, pero así uno se da cuenta de lo que he conseguido hasta ahora. Así se valorará más”.

Después de la gran exhibición ante el australiano Lleyton Hewitt, contra el que perdió solo cinco juegos, Nadal actuó demasiado corto ante un rival al que había apabullado en la última de las tres confrontaciones anteriores, en Roma hace un mes, donde el español le barrió por 6-1 y 6-0.

Pues fue en este partido en el que Soderling se iluminó como no lo había hecho hasta ahora. “El partido empezó mal […] Saqué con viento a favor y lo perdí, y eso fue un mal síntoma […] A veces, la lucha no es suficiente […] La gente cree que siempre gano por mi capacidad de sacrificio, pero no es así, esta vez luché como siempre y perdí. También hay que jugar bien al tenis”.

Pero aquí lo principal no son las correcciones de las que ya se ha de encargar Nadal y su tio. Sino lo que hasta perdiendo transmite.
Honestidad y sacrificio.

“Para ser feliz hay que ser austero”, decía Toni –su tío y entrenador– hace unos meses; “en esta vida hay que aprender a conjugar el verbo aguantarse. Yo me aguanto, tú te aguantas y él… Y eso es lo que no hace la gente hoy en día. Todo son pegas. Sin darle un concepto religioso, la gente es menos sacrificada. Eso es lo que he intentado transmitirle a Rafael. Le digo: ‘Aunque a ti te vayan las cosas muy bien, aunque tengas dinero y éxito, tendrás que aguantarte, porque habrá cosas que no podrás controlar. Morirá un familiar. Te dejará la novia. Y te tendrás que aguantar”

Seguramente por eso no es que nuca levanta la voz ni hace un mal gesto. Es que Nadal es un caballero mallorquín, con nobleza.
Ánimo.
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