Enfrentamientos en Cisjordania entre Hamás y la policí­a palestina.

La unidad palestina se aleja a tiro limpio

El Cairo habí­a instado a que Hamás y Al Fatah enterrasen el hacha de guerra la semana que viene, pero la posibilidad de un gobierno palestino de unidad nacional se ha alejado al menos varios meses

0
0 votos
01-06-2009
Publicidad
La persecución en Cisjordania de miembros y simpatizantes de Hamás no es ninguna novedad desde el violento cisma entre los islamistas y la Autoridad Nacional Palestina en junio de 2006. Pero el violento tiroteo de este fin de semana, donde dos milicianos de Hámas han sido acribillados en Kalkilia, junto con el abatimiento hace tres dí­as de Abed al-Mayid Dudin, lí­der de las Brigadas de Ezedí­n Al-Kasam, brazo armado de Hamas en Cisjordania, significan una antagonización de las relaciones entre las dos facciones palestinas, que se habí­an suavizado después de la destrucción de Gaza en enero, y por mediación egipcia, avanzaban tortuosamente hacia la reconciliación y la formación de un gobierno de unidad nacional palestino.
 Policias palestinos montan guardia junto al lugar donde seis palestinos murieron durante los enfrentamientos de las fuerzas de seguridad con milicianos de Hamás, en Kalkilia (Cisjordania). EFE
Policias palestinos montan guardia junto al lugar donde seis palestinos murieron durante los enfrentamientos de las fuerzas de seguridad con milicianos de Hamás, en Kalkilia (Cisjordania). EFE
La persecución en Cisjordania de miembros y simpatizantes de Hamás no es ninguna novedad desde el violento cisma entre los islamistas y la Autoridad Nacional Palestina en junio de 2006. Pero el violento tiroteo de este fin de semana, donde dos milicianos de Hámas han sido acribillados en Kalkilia, junto con el abatimiento hace tres dí­as de Abed al-Mayid Dudin, lí­der de las Brigadas de Ezedí­n Al-Kasam, brazo armado de Hamas en Cisjordania, significan una antagonización de las relaciones entre las dos facciones palestinas, que se habí­an suavizado después de la destrucción de Gaza en enero, y por mediación egipcia, avanzaban tortuosamente hacia la reconciliación y la formación de un gobierno de unidad nacional palestino.
La persecución de las Brigadas de Ezedín Al-Kasam es casi cotidiana en los territorios cisjordanos. No sólo los milicianos son buscados y capturados, sino los dirigentes políticos, periodistas, académicos, comerciantes y profesionales afines a Hamás y a Yihad Islámica. Desde la guerra de Gaza, las detenciones se habían producido sin derramamiento de sangre, pero en los incidentes de ayer, decenas de policía de la ANP rodearon la vivienda donde se escondían dos milicianos en Kalkilia, y tras exigir que se entregaran y recibir disparos por respuesta, acribillaron la casa. No solo murieron los miembros de las brigadas, sino el dueño de la casa y tres personas más.
 
 
Los sucesos se produjeron casi calcados el pasado 28 de mayo, en los que murió Abed al-Mayid Dudin. No era precisamente un hombre de paz: se le consideraba uno de los cerebros de dos atentados en autobuses en 1995: uno en Jerusalén, en el que cuatro personas perdieron la vida, y otro cerca de Tel Aviv que dejó seis muertos. Hamás ha dado permiso a sus militantes para que venguen esta acción.
 
 
Los enfrentamientos a tiros significan un notable enconamiento entre las dos facciones palestinas enemigas, y se producen días después de la visita del presidente de la ANP, Mahmoud Abbas, a la Casa Blanca. Abbas he prometido solemnemente en Washington hacer todo lo que esté en su mano para impedir ataques contra colonias israelíes desde suelo palestino, y se esmera en cumplir.
 
 
Pero a pesar de que los abatidos sean hombres armados y violentos, estas muertes no contribuyen precisamente a mejorar la imagen del presidente palestino, cuyos índices de popularidad no paran de caer. La tibieza de Abbas durante la cruenta ofensiva contra Gaza y la tutela de Washington aceptada por el líder de Al Fatah son vistos por buena parte de la población Cisjordania no ya como un símbolo de debilidad, sino de colaboración con el enemigo.
 
 
Los policías de la ANP –unos 1600, y 500 más en el horno- son adiestrados en Jordania por un militar norteamericano, el general Keith Dayton, segundo de a bordo de George Mitchell. Cuantos más elogios reciben las fuerzas de seguridad por parte de Washington y de Tel Aviv, más baja su popularidad entre los palestinos.
 
 
Mientras tanto, la diplomacia egipcia se afana por reanimar el proceso de reconciliación interpalestina. El Cairo había instado a que Hamás y Al Fatah enterrasen el hacha de guerra con el plazo del 7 de junio, pero la posibilidad de un gobierno palestino de unidad nacional se ha alejado al menos varios meses.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad