El Salvador comienza nuevo gobierno de izquierda

Funes y FMLN comienzan a gobernar El Salvador

. El Salvador, que por la crisis económica ha expulsado a casi tres millones de ciudadanos a trabajar al extranjero, la mayorí­a a los EEUU, cuenta con un 36,8% de su población en condiciones de pobreza, según el Programa de Naciones Unidas par

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01-06-2009
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Diecisiete años después de deponer las armas, la ex guerrilla salvadoreña del Frente Farabundo Martí­ para la Liberación Nacional (FMLN) asume hoy la presidencia de El Salvador de la mano de Mauricio Funes. Periodista de profesión, Funes se convierte en el presidente salvadoreño número 122. Llega al poder con el 82% de aprobación en un paí­s gobernado los últimos 20 años por la derecha, y sumido en la pobreza y la violencia Diecisiete años después de deponer las armas, la ex guerrilla salvadoreña del Frente Farabundo Martí­ para la Liberación Nacional (FMLN) asume hoy la presidencia de El Salvador de la mano de Mauricio Funes. Periodista de profesión, Funes se convierte en el presidente salvadoreño número 122. Llega al poder con el 82% de aprobación en un paí­s gobernado los últimos 20 años por la derecha, y sumido en la pobreza y la violencia











En medio de una crisis global como ésta, iniciar un nuevo gobierno que representa una ruptura con la derecha histórica del país significa, por lo menos, entrar en la jaula del tigre que el presidente electo Mauricio Funes, del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), se ganó en la rifa electoral del 15 de marzo. Por eso, “para poder sobrevivir en el primer año del nuevo gobierno –opinó Héctor Silva, ex alcalde de la capital durante dos períodos y que será uno de los artífices de la política social– tendremos que hacer como Barack Obama: aterrizar y echar a correr. Sabemos que no tendremos período de gracia, necesitamos presentarle al pueblo resultados en un año”.
 
"Vamos a encontrar, si no se hace nada, un Gobierno totalmente desfinanciado, sin plata ni para pagar los salarios del mes de junio", afirmó Funes, quien añadió que la economía salvadoreña decrecerá un 1%, echando por tierra las aspiraciones de un resultado positivo de 0,5% para 2009. El Salvador, que por la crisis económica ha expulsado a casi tres millones de ciudadanos a trabajar al extranjero, la mayoría a los EEUU, cuenta con un 36,8% de su población en condiciones de pobreza, según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo.
 
Otro reto y quizá el más grande para el mandatario y su partido el FMLN, será devolver la paz social a un país, asediado por los asesinatos, las extorsiones, el narcotráfico y las poderosas pandillas, llamadas "maras". Todos estos delitos se han convertido en una mezcla peligrosa para la pequeña nación centroamericana de poco más de 5,7 millones de habitantes, que registra el preocupante promedio de entre 10 y 12 homicidios cada día. Las autoridades de seguridad atribuyen gran parte de los delitos perpetrados en el país a las pandillas, que en su mayoría están integradas por jóvenes de escasos recursos económicos, hijos de personas que migraron a los EEUU, a los que también se les vincula con el crimen organizado.
 
Lo que sí va a tener Funes a sus 49 años y ocupando por primera vez desde hoy un puesto de elección popular, ya que saltó directamente del periodismo a la presidencia, es un enorme capital político. “La última encuesta de aceptación le dio un porcentaje de 82 por ciento. Es un índice de popularidad muy poco común. No lo tuvo Obama, no lo ha tenido en los últimos años ningún gobernante latinoamericano. Si lo utiliza bien, lo va a poder invertir para que en el corto plazo la gente nos tenga paciencia y valore los pequeños pasos que demos”, agregó Silva.
 
El equipo de transición había anunciado que el viernes se daría a conocer el futuro gabinete, pero finalmente la noticia del día quedó en suspenso. Será, afirma Héctor Silva, “un gabinete en que al menos 85 por ciento de nosotros nos sentiríamos muy cómodos si nos llaman de izquierda”. Ya se anunció el gabinete económico, diverso y pluripartidista, “en el que Funes busca una mezcla de equilibro y máxima eficiencia”, con peso del FMLN en puestos importantes, pero también se destacan otros sectores. Por ejemplo, Alexander Segovia será una especie de superministro en su carácter de secretario técnico, pero no sale de las filas del FMLN sino de la estructura ciudadana Amigos de Funes.
 
Por la cuota no militante figura además el ministro de Hacienda, Carlos Cáceres, ex presidente de la Asociación de Banqueros; Héctor Dada Hirezi, del Partido Socialdemócrata; y Guillermo López, empresario gerente de Pollo Campero que fue ministro en el gabinete de Antonio Saca, quien estará al frente de la administración de puertos y aeropuertos.
 
Ellos tendrán que coordinarse con funcionarios de signo opuesto, como Gerson Martínez, nombrado ministro de Obras Públicas, sector clave para la estimulación del empleo intensivo. Gerson fue uno de los jefes de los comandos urbanos que dirigieron las operaciones insurgentes en la ofensiva de San Salvador en 1989.
 
“Ese anuncio ya tiene tres días y no hemos recibido críticas negativas. Lo máximo que ha dicho el partido perdedor, Arena, en boca de su líder Alfredo Cristiani, es que habrá un compás de espera antes de opinar”, dijo el ex alcalde. Otros nombramientos son comentados extraoficialmente. Por ejemplo, el viceministro electo Leonel González, el único líder histórico que aún sigue como dirigente activo en el partido, será ministro de Educación, en atención a su pasado como maestro rural.
 
Pero el nombramiento más significativo para marcar los nuevos tiempos que corren en el país es el de Manuel Melgar, al frente del Ministerio de Seguridad Pública, posición estratégica ante la crisis de criminalidad que se vive. Melgar formó parte del Partido  Revolucionario de los Trabajadores Centroamericanos, una de las cinco formaciones armadas del FMLN, y comandó un operativo en la Zona Rosa de esta ciudad, en 1985, en la que se dio muerte a varios marines estadounidenses. Al conocer anticipadamente este nombramiento, la embajada estadounidense respingó y de Washington llegó el consabido veto. Se negoció y se acordó. Al final, Melgar va a Seguridad Pública.
 
Dos puntos de apoyo fundamentales tiene Funes para su mandato. La fuerza de un pueblo que clama por una trasformación del país –su triunfo se impone a pesar de las amenazas de represalias de Washington para un país que tiene 2 de sus 5 millones de habitantes trabajando en los EEUU- y, por otra parte, otro punto de apoyo, es el avance del Frente Antihegemonista en Iberoamérica. La cercanía de Funes al presidente Lula nos dice por dónde pueden ir sus futuras alianzas.  
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