Conversaciones "informales" entre EE UU y Cuba

Cuba dispuesta a reanudar conversaciones con EE UU

"Estamos dispuestos a discutir todo: derechos humanos, libertad de prensa, presos polí­ticos (…..), pero en igualdad de condiciones, sin la más mí­nima sombra sobre nuestra soberaní­a", dijo el presidente de Cuba, Raúl Castro.

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31-05-2009
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El jefe de la Sección de Intereses cubana en Washington, Jorge Bolaños, transmitió ayer a altos funcionarios estadounidenses documentos que estipulan que Cuba espera "reiniciar conversaciones sobre migración" y "el servicio de correo directo", dijo un alto funcionario del departamento de Estado que se mantuvo en el anonimato. Pero, agregó, ambos Estados aún deben decidir el lugar y las fechas adecuados para reanudar esas negociaciones suspendidas en 2003. El jefe de la Sección de Intereses cubana en Washington, Jorge Bolaños, transmitió ayer a altos funcionarios estadounidenses documentos que estipulan que Cuba espera "reiniciar conversaciones sobre migración" y "el servicio de correo directo", dijo un alto funcionario del departamento de Estado que se mantuvo en el anonimato. Pero, agregó, ambos Estados aún deben decidir el lugar y las fechas adecuados para reanudar esas negociaciones suspendidas en 2003.
Estados Unidos propuso a Cuba en mayo reanudar las conversaciones sobre inmigración y el correo directo, indicó el alto funcionario estadounidense, quien precisó que la correspondencia es transmitida desde hace años a través de terceros paí­ses.
El funcionario afirmó asimismo que los cubanos se habí­an mostrado dispuestos a explorar otras áreas de diálogo como "la lucha contra las drogas, la lucha contra el terrorismo y las previsiones ante catástrofes naturales". Estas iniciativas son "positivas" y representan "un paso adelante", dijo el funcionario estadounidense.

Los dos gobiernos mantuvieron el pasado 28 de abril conversaciones informales en la sede del Departamento de Estado en Washington tras la mano tendida de Obama al gobierno de Raúl Castro. Unos dí­as antes la nueva administración estadounidense levantó las restricciones de viajes de familiares y enví­os de remesas a Cuba.

Puesta ante la posibilidad de un diálogo, La Habana ha dicho que no hay tema tabú ni condicionamientos para hablar con el nuevo gobierno estadounidense de Barack Obama, del Partido Demócrata. "Estamos dispuestos a discutir todo: derechos humanos, libertad de prensa, presos polí­ticos (…..), pero en igualdad de condiciones, sin la más mí­nima sombra sobre nuestra soberaní­a", dijo el presidente de Cuba, Raúl Castro.

Si bien no es la primera vez que Castro expresa su disposición al diálogo, resultó novedosa la enumeración de temas siempre considerados "sensibles" en el caso cubano. Según analistas, sus palabras prueban que el gobierno está interesado en negociar, sólo que el trato debe ser entre iguales. Sin contradecirlo, el ex presidente Fidel Castro medió en este punto para aclarar que, con su afirmación, su hermano menor "expresa que no teme abordar cualquier tipo de asunto". "Es una muestra de valentí­a y confianza en los principios de la Revolución", remarcó en una de sus últimas columnas de opinión.

Desde su llegada a la Casa Blanca, el presidente estadounidense, Barack Obama, ordenó levantar las restricciones a viajes y transferencias de dinero de los cubano-estadounidenses a Cuba, marcando así­ una primera flexibilización de la polí­tica estadounidense sobre el tema. El levantamiento del embargo económico, no obstante, no parece estar en la agenda. Esta nueva señal de acercamiento tiene lugar cuando el orden del dí­a de la cumbre que reúne a los 35 paí­ses de la OEA el martes en Honduras estará dominada por la cuestión del retorno de Cuba a su seno. La secretarí­a de Estado norteamericana, Hillary Clinton, asistirá a la misma.

Es la primera vez en décadas que la OEA estudiará seriamente el tema, a pesar de que las divergencias aparecidas durante las reuniones preparatorias no permiten augurar resultados concretos. La mayorí­a de los paí­ses latinoamericanos piden la revocación inmediata y sin condiciones de la resolución de 1962 que excluyó a Cuba a causa de su viraje marxista-leninista, pero Washington rechaza cualquier retorno de la isla mientras no muestre señales de apertura democrática y de respeto a las libertades. La propia Cuba aseguró el viernes que nunca aceptará volver a integrar el "cadáver polí­tico" que considera es la OEA y preconizó la creación de una nueva organización sin Estados Unidos.

El levantamiento del embargo ya no es cosa del Poder Ejecutivo estadounidense sino de su Congreso legislativo, lo que hace más lento el camino. Mientras, el gobierno de Obama podrí­a avanzar en los pasos de acercamiento en torno a temas de interés común como las migraciones clandestinas, el terrorismo y el narcotráfico internacional.

Propuestas concretas de cooperación bilateral en esas áreas hechas por La Habana en marzo de 2005 fueron desestimadas por Bush, quien dos años más tarde interrumpió unilateralmente la revisión semestral de los acuerdos migratorios suscritos en 1994 y 1995.

Para Obama desbrozar tantas décadas de" bloqueo" y de apoyar un lobby anticastrista que se ha instalado durante ese tiempo en las estructuras del congreso y el estado, no es una cuestión tan simple. Aunque los vientos de cambio se ven en las nuevas generaciones de cubano-estadounidenses, que recientemente en encuestas publicadas en EE UU mayoritariamente ven el bloqueo como algo del pasado. Los intereses de este lobby que ha sobrevivido a costa de la presencia del bloqueo y la necesidad de enrolar a cubanos en sus actividades de inteligencia y contrainsurgencia en Latinoamérica y en EE UU, también han adquirido relaciones y cuota de poder en las instituciones.

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