Encuestas. Ante la participación más baja de la historia

Abstención: voto de castigo

A una semana de las elecciones las encuestas siguen pronosticando una abstención igual o mayor del 60%. Este sigue siendo el dato más significativo, porque más que "pasotismo" refleja desencanto.

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31-05-2009
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Las encuestas siguen barajando una baja participación que va: del 38%-43% que da el sondeo del ABC, al 45% que ofrece la encuesta del diario El Paí­s. Con esa participación, el PP ganarí­a al PSOE por una ventaja de 2 a 4 puntos y uno o dos diputados. Las coaliciones nacionalistas (Coalición Europea y Europa de los Pueblos) lograrí­an mantenerse o retroceder algo. IU podrí­a perder un escaño de los dos que tiene. Y podrí­a entrar UPyD con un escaño.
 (EFE)
Zapatero pretende desviar la atención. Se empieza decidiendo aquí­ y ahora.
(EFE) Zapatero pretende desviar la atención. Se empieza decidiendo aquí­ y ahora.
Las encuestas siguen barajando una baja participación que va: del 38%-43% que da el sondeo del ABC, al 45% que ofrece la encuesta del diario El Paí­s. Con esa participación, el PP ganarí­a al PSOE por una ventaja de 2 a 4 puntos y uno o dos diputados. Las coaliciones nacionalistas (Coalición Europea y Europa de los Pueblos) lograrí­an mantenerse o retroceder algo. IU podrí­a perder un escaño de los dos que tiene. Y podrí­a entrar UPyD con un escaño.
El elevado nivel de abstención no se explica por la falta de interés de los electores respecto al hecho de que sean unas elecciones europeas, sino que una parte sustancial es consecuencia del rechazo de los ciudadanos a la gestión que están haciendo el gobierno y la clase política del país de la situación; y en particular de la crisis. Por eso cuando las encuestas preguntan sobre el sentimiento de los españoles respecto a Europa, más del 69% se considera bastante europeo (El País); pero a continuación más del 52% considera que la UE juega un papel negativo a la hora de tomar medidas eficaces contra la crisis (ABC).
 
Como ha ocurrido en los referéndums sobre los estatutos de Cataluña y Andalucía o sobre la Constitución Europea, la abstención se ha convertido en un índice de rechazo a la clase política y su gestión de los problemas que más afectan al país y preocupan a los ciudadanos. En un auténtico “voto de castigo”.
En la abstención hay tanto un voto desencantado, como un voto dispuesto a sumarse a nuevas alternativas que den respuesta a la situación. Eso es lo que explica el avance de fuerzas como UPyD y pone de manifiesto la existencia de una enorme base de apoyo al surgimiento de nuevas alternativas como “De verdad contra la crisis” que proponemos desde Unificación Comunista de España.
 
Por eso estas elecciones europeas se pueden convertir en un primer paso doble. Por un lado, para castigar la política del gobierno ante la crisis. Es preciso un serio toque de atención en forma de castigo electoral, para crear las condiciones de un cambio de política. Por otro, para el nacimiento de una nueva alternativa capaz de dar respuesta a la situación y ofrecer una salida a la crisis favorable a los intereses generales del país y de la mayoría de la población.
 
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