Ciencia biomédica

El microbioma humano

La piel humana es un continente colonizado por múltiples tribus, etnias, comunidades y razas de microbios cuyo estudio podrí­a dar luz a enfermedades cutáneas.

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02-07-2009
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El microbioma humano es el conjunto de los genomas (información genética) de todos los microorganismos presentes en el cuerpo humano. De la relación entre dichos microorganismos y de estos con las células propias de nuestra piel depende la salud dermatológica. El microbioma humano es el conjunto de los genomas (información genética) de todos los microorganismos presentes en el cuerpo humano. De la relación entre dichos microorganismos y de estos con las células propias de nuestra piel depende la salud dermatológica.
El microbioma está casi inexplorado. 
¿En qué consiste el proyecto? En secuenciar, descifrar, el genoma de 600 bacterias para completar los 400 existentes, creando así un banco disponible para los científicos interesados en el microbioma humano. Se trata de recolectar muestras de voluntarios sanos de cinco regiones del cuerpo que se saben están colonizadas (el tracto digestivo, la boca, la piel, la nariz y el tracto urogenital de las mujeres), incluidos aquellos microbios que no pueden ser cultivados en laboratorio. Y, posteriormente, se tomarán muestras de microbiomas de voluntarios con enfermedades que interese analizar, lo cual permitirá asociar la presencia de dichas enfermedades con cambios en el mapa genético de los microorganismos bacterianos presentes.
De momento, las conclusiones del equipo de los Institutos Nacionales de Salud estadounidenses que ha explorado el microbioma de la piel indican que hay una diversidad bacteriana mucho mayor de la que se creía, dependiendo de la localización del cuerpo hasta el punto, tal como indica Julia A. Segre, autora principal del estudio, que las bacterias en una zona de las extremidades superiores se parecen más entre sí a las que se encuentran en la misma zona del brazo de otras personas que a las que se pueden encontrar en otra zona, pongamos la muñeca, de la misma persona. Las comunidades más diversas están en el antebrazo, las menos detrás de las orejas. Las condiciones locales, como la humedad y vellosidad de las axilas o la sequedad y suavidad del antebrazo, influyen en qué tipo de microbios las colonizan. Por ejemplo, las glándulas sebáceas de la cara, del cuero cabelludo, tórax y espalda producen grandes cantidades de sebo graso y son las localizaciones donde predomina el anaerobio lipofílico Propionibacterium acnes.
Estos estudios aportan una información (intrapersonal, interpersonal, topográfica y temporal) necesaria para comprender la compleja genética y su relación con los factores ambientales relacionados con enfermedades de la piel como la psoriasis, el acné, los eccemas o las infecciones resistentes a antibiótico. El papel de las bacterias en las enfermedades comunes de la piel está poco desarrollado, aunque vista la eficacia de los antibióticos en ellos, se sabe que es un papel importante y ya se están llevando a cabo estudios que demuestran cambios selectivo sen ciertas bacterias asociados a enfermedades como psoriasis e ictiosis.
Esto, según los científicos encargados del estudio, induce ya a pensar que los tratamientos para mantener una piel sana requieren no sólo la inhibición del crecimiento de bacterias patogénicas sino también la promoción del crecimiento de la bacteria simbiótica.

Nuevos continentes de conocimiento se van abriendo a medida que aumente la capacidad tecnológica de abordar las entrañas de la vida y manejar la información a una escala impensable. Sólo los análisis del genoma de las bacterias del tubo digestivo de cien primeros voluntarios ha generado 500 gigabytes de información. Se trata de un estudio europeo llamado MetaHIT, en el que participa el Servicio de Aparato Digestivo del Vall d'Hebrón de Barcelona, que estudia la relación de la microflora con la obesidad y la enfermedad inflamatoria intestinal.
Este, el de la ciencia biomédica, es un terreno en el que España tiene potencial para jugar un papel de vanguardia  y que, podría, gestionado por intereses nacionales y populares (no del sometimiento y dependencia actuales que domina el panorama científico y sus aplicaciones tecnológicas e industriales) generar una fuente de riqueza, empleo y elevación del nivel de nuestra salud.
 
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