Deportes

Judo ibérico: "el motor de las artes marciales"

Otras encuentran el camino allanado por nombres que nacen del anonimato para la mayorí­a, y que rezan una práctica deportiva de nobleza y curtido temple

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30-05-2009
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El Judo es uno de esos deportes de amplia participación popular que por la falta de atención ve reducida su "militancia" a medida que se avanza en las categorí­as y las generaciones y que mediáticamente es tratado exclusivamente en acontecimientos como los Juegos Olí­mpicos. Sin embargo la nobleza del deporte y la trayectoria de España como potencia deportiva, no se corresponde con este tratamiento. Y mucho menos con la tradición que enraí­za ya en nuestro paí­s una tipo de relaciones deportivas de profundo valor popular y colectivo. Valga el pequeño homenaje. El Judo es uno de esos deportes de amplia participación popular que por la falta de atención ve reducida su "militancia" a medida que se avanza en las categorí­as y las generaciones y que mediáticamente es tratado exclusivamente en acontecimientos como los Juegos Olí­mpicos. Sin embargo la nobleza del deporte y la trayectoria de España como potencia deportiva, no se corresponde con este tratamiento. Y mucho menos con la tradición que enraí­za ya en nuestro paí­s una tipo de relaciones deportivas de profundo valor popular y colectivo. Valga el pequeño homenaje.
En el año 1.946 aparece la figura de Príncipe Acosta, judoka iniciado por los japoneses RAKU y ONOSIKO, y que en la calle Fuencarral de Madrid dio “clases” a un grupo de deportistas prácticamente sin medios.

Un año más tarde la figura del profesor Alfredo San Bartolomé, Cinturón Negro 2º DAN y peruano para más señas, funda el BUSHIDO KWAI, en la calle Recoletos, número 4, junto con Fernando Franco y Antonio Burrieza.

En 1949 llega a España el francés Michel Martín, fundando el Club Abascal e impulsando el deporte un escalón más arriba. Pero es en 1.950 cuando llega a Barcelona Henri Birnbaum, alumno directo del Maestro KAWAIS-HI, que toma cuerpo un principio de escuela organizada y motor del deporte en el resto de España.

Otro pionero fue Fernando Franco de Sarabia, investido Cinturón Negro 1º DAN por el Maestro ICHIRO ABE, que, por aquel entonces, era Delegado de KODOKAN en Europa. Éste convirtió al club BUSHIDO KWAI en la turbina madrileña.

En el año 1.958, se celebró el Primer Campeonato de Europa que se celebra en España, Barcelona será sede con un éxito sin precedentes. A partir de entonces la figura de Rafael Urculo de Irabien, pasó a representar, como Vicepresidente de la Federación, el más entregado esfuerzo por extender la práctica de un deporte todavía minoritario.

En 1.962 ya existían 1950 licencias, y 115 Cinturones Negros, entre ellas las primeras mujeres: Pilar García de los Ríos, Pura Galvis y Dora Gordón. En 1.969 ya existen 18.329 licencias, y 520 Cinturones Negros.

En 1.953, siendo Barcelona la sede del Primer Campeonato de España, Enrique Aparicio, sería el primer Campeón Individual Absoluto. Repitiendo en Madrid en los años 1.954 y 1.955. Tanto hizo José Pons obteniendo este título nada menos que durante los años 1.955, 57, 58, 59 y 60. Desde 1.960 a 1.970, coronarían esta categoría nombres como Serna en 1.961, Gaspar en 1.962, Gómez en el 63, Nacenta en el 64, Alcibar en el 65, Hernández en los años 66 y 69, Ojeda en 1.967 y 70 y Jos Tent en 1.969. A partir de esta fecha Santiago Ojeda superaría en esta categoría a todos los anteriores. La invasión canaria había comenzado.

Hacia finales de 1.980, el número de Cintos Negros de Judo asciende a la cifra de 2.000. Y en 1.983 se llega a anotar en el libro de Cintos Negros el número 3.590.

A partir de este momento otras disciplinas como el taekwondo, el karate o el jiu jitsu encuentran el camino allanado por nombres que nacen del anonimato para la mayoría y que rezan una práctica deportiva de nobleza y curtido temple. Hasta aquí casi solo el esfuerzo de desenterrarlos. Hemos de conocer que germinó de lo que sembraron
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