Selección de prensa internacional

La partida que está en juego

Cuando el dólar se devalúe significativamente, ¿que deben hacer los propietarios de grandes reservas de divisas para poner sus reservas a salvo?

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30-05-2009
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Aunque oculta a los ojos de la mayorí­a, la partida de ajedrez que en estos momentos se desarrolla en el tablero mundial entre Pekí­n y Washington es de una altura y una intensidad fuera de lo común. No en vano, lo que está en juego son las bases y las condiciones por las que va a regirse el orden mundial en las próximas décadas.
 La partida que está en juego
Aunque oculta a los ojos de la mayorí­a, la partida de ajedrez que en estos momentos se desarrolla en el tablero mundial entre Pekí­n y Washington es de una altura y una intensidad fuera de lo común. No en vano, lo que está en juego son las bases y las condiciones por las que va a regirse el orden mundial en las próximas décadas.

Yang Mu y Chen Shaofeng, investigadores del Instituto de Asia oriental de la Universidad Nacional de Singapur, escriben en el Diario del Pueblo un artículo que prácticamente representa el listado de condiciones que Pekín ha puesto sobre el tapete para llegar a algún tipo de acuerdo de largo alcance para seguir sosteniendo financieramente los desequilibrios de Washington mientras la economía norteamericana trata de recuperarse de la crisis.
 
Partiendo de la tesis de que la única alternativa para impedir la repetición de una crisis como la actual es el cambio del sistema monetario internacional y el papel del dólar como núcleo de él, los autores dan por hecho que esta es una alternativa que sólo puede fraguar en el medio plazo, cuando toda una serie de reformas de la propia moneda china, su convertibilidad y su influencia internacional permitan incorporarla como una más en la cesta que componen los Derechos Especiales de Giro del FMI, momento en que empezaría a ser pensable la creación de otra moneda de reserva como alternativa al dólar. Pero para ello se necesitará, previsiblemente, al menos una década. ¿Qué hacer mientras tanto? ¿Debe China seguir negándose a comprar bonos de deuda norteamericana? ¿Debe tratar de desprenderse de los que ya posee para evitar una pérdida considerable de riqueza cuando empiece su inevitable depreciación en el futuro inminente?
 
Para los autores, por el momento, China debe seguir siendo el principal comprador y tenedor de deuda denominada en dólares, mientras afianza su papel de liderazgo entre los mercados emergentes y las economías asiáticas y refuerza la proyección internacional de su moneda. Pero debe hacerlo planteando a Washington una serie de condiciones posibles.
 
La primera de ellas consiste en que el Tesoro norteamericano emita una parte de sus bonos de deuda en yuanes, en lugar de en dólares, pagando a su vencimiento los intereses y el principal también en yuanes. De este modo, China compraría la deuda del Tesoro de EEUU con yuanes en lugar de con dólares, creando un circuito mundial de ida y vuelta para su moneda
 
Otra posibilidad que plantean los autores es que  EEUU vincule legalmente la tasa de interés que paga por sus bonos de deuda a su tasa de inflación. De tal forma que esto se convertiría en una especie de seguro “antidepreciación” para todos aquellos que compraran deuda norteamericana. Sin en el futuro, como es previsible, la actual emisión de ingentes cantidades de dólares y de deuda desata un proceso inflacionario, o incluso hiperinflacionario, en que el valor del dólar empiece a caer en picado con respecto no sólo la resto de monedas sino también al resto de mercancías, las tasas de interés que el Estado norteamericano debe pagar por su deuda pública subiría al mismo ritmo que baja el valor del dólar.
 
Por último, y esta es seguramente la condición principal aunque vaya en último lugar, está la alternativa de permitir a China comprar un tipo de deuda especial, bonos convertibles de deuda pública norteamericana que den derecho a sus propietarios a canjear o convertir dichos bonos en acciones de sociedades norteamericanas y/o en acciones de sus bancos. En definitiva, que EEUU abra su mercado de propiedad a las inversiones chinas. O dicho de otro modo, que EEUU pague “en especies” (en forma de propiedad sobre sus empresas) si no dispone de la liquidez necesaria para hacer frente al vencimiento de sus deudas.
 
 
China. Diario del Pueblo
¿PUEDE CHINA REDUCIR LOS RIESGOS LIGADOS A SUS RESERVAS DE DÓLARES?
Yang Mu & Chen Shaofeng
 
La Reserva Federal de EEUU anunció en marzo la compra de 300 mil millones de dólares de bonos a largo plazo y 850 mil millones de dólares de obligaciones institucionales en los próximos seis meses. La noticia rápidamente planteó preocupaciones acerca de los riesgos de inflación en el mediano y largo plazo y la especulación sobre el debilitamiento del dólar de EEUU en el mundo, especialmente en China, que cuenta con 2 billones en reservas.

El gobierno de los EEUU podría muy probablemente transmitir su pesada deuda a todos los países que detentan reservas en dólares de los EEUU por medio de la depreciación de la moneda a través del papel central que disfruta el dólar en el sistema monetario mundial. Algunos funcionarios y economistas norteamericanos sostienen la posición de que China y otros países deben responsabilizarse de la crisis financiera de los Estados Unidos debido a sus excesivas reservas de dólares.

Sin embargo, China y otros países no piensan de esa manera. Actualmente, estas reservas de divisas representan casi 5 billones de dólares, con la mayoría de los fondos concentrados en el Este de Asia. Los países de Asia oriental aumentaron sus reservas de divisas desde 1990, particularmente después de la crisis financiera asiática de 1997 para evitar los ataques especulativos sobre las monedas soberanas. Esta acumulación de reservas en moneda extranjera es también una consecuencia de los déficits actuales en el sistema monetario internacional en que los EEUU no encuentran presión en su balanza comercial debido a la situación del dólar y la tendencia hacia el consumo excesivo de gobierno y particulares.

Cuando el dólar se devalúe significativamente, lo que a su vez conducirá a la depreciación del euro, la libra esterlina y el yen, ¿que deben hacer los propietarios de grandes reservas de divisas para poner sus reservas a salvo?

Zhou Xiaochuan, gobernador del Banco Popular de China, propuso establecer una moneda de reserva supranacional sobre la base de los derechos especiales de giro (DEG) en su artículo "Reflexiones sobre la reforma del sistema monetario internacional", que se publicó una semana antes de la cumbre del G20 en Londres. Su propuesta de sustituir el dólar con los DEG tiene el apoyo de los países BRIC, como Brasil y Rusia. Sin embargo, la idea fue rechazada inmediatamente por el Presidente americano Barack Obama. Por otra parte, el Secretario del Tesoro de los Estados Unidos Tim Geithner y el presidente de la Reserva Federal Ben Bernanke declararon que el dólar de los EEUU seguirá siendo fuerte y han rechazado la propuesta de establecer una "moneda de reserva supranacional soberana". La posición de los Estados Unidos fue apoyada por la Unión Europea y otros países desarrollados.

Para que exista un consenso entre las principales potencias mundiales sobre la creación de una moneda de reserva supranacional soberana debe hacerse un gran esfuerzo, y la historia demuestra que es extremadamente difícil conseguir cualquier acción colectiva en este ámbito. Los actuales DEG se evalúan en función de cuatro tipos de monedas. Las adiciones a esta lista requieren de unos estrictos criterios. En tanto que el yuan chino no ha sido plenamente convertible, hasta ahora, ¿cuáles serían las innovaciones institucionales necesarias para que el yuan chino fuera aceptado por otros países? ¿Cómo China está negociando con el FMI? ¿O, como ha sugerido el premio Nóbel Joseph Stigliz, qué nueva organización debe ser establecido para la supervisión de la moneda internacional?

China y otros países con grandes reservas de divisas están más preocupados por encontrar la forma de reducir los riesgos de sus reservas en lugar de sustituir al dólar por reservas de divisas supra-soberanas, que es una operación mucho más compleja.

Hay otras opciones más prácticas para reducir los riesgos de las reservas de divisas. En primer lugar, el G2, el mecanismo de diálogo entre China y EEUU, que puede ser utilizado para lograr este objetivo. De hecho, el G2, o una organización similar, fue propuesto inicialmente por los grupos de pensamiento democrático de América antes de la toma de posesión del Presidente Obama y la primera visita de la Secretaria de Estado Hillary Clinton en Asia, fue vista como el primer paso hacia el G2. Sin embargo, el papel de China en el G2, en el contexto mencionado anteriormente no se refiere a una situación de una potencia comparable a la de los Estados Unidos. Es un país con 2 billones de dólares de reservas de divisas, o el 40% del total de las reservas mundiales. En un artículo titulado "La trampa del dólar chino”, publicado en The New York Times, el Premio Nobel Paul Krugman dijo que la propuesta de moneda “suprasoberana" por Zhou Xiaochun era una "confesión de debilidad” por parte de China, porque "China se ha visto en la trampa del dólar", pues "no puede salir por sí sola, o cambiar el rumbo económico que le llevó en esta trampa". Del mismo modo, los Estados Unidos también cayeron en esta trampa. La depreciación del dólar y la transferencia de la deuda a otros países, no sólo daña a China, sino también a otros países Asia Oriental, los nuevos mercados emergentes, los países exportadores de petróleo y algunos países desarrollados y, posiblemente, a los mismos EEUU.

Para evitar estas consecuencias, los Estados Unidos deben persuadir a China de continuar haciendo uso del dólar como moneda de reserva internacional, mientras que el yuan chino se transforma en una moneda libremente convertible y la economía china sigue creciendo. Otros países de Asia oriental y los mercados emergentes es probable que sugieran a su vez a China que tome un papel de liderazgo antes de continuar con la acumulación de activos denominados en dólares. Cuando el yuan chino sea libremente convertible, un nuevo sistema monetario internacional surgirá naturalmente.

El cumplimiento por parte de China con los requisitos impuestos por los Estados Unidos no será sin condiciones. Estados Unidos debe comprometerse a no adoptar políticas que conduzcan a la posible depreciación del dólar. Estados Unidos no debe esperar que China siga comprando bonos del Tesoro norteamericano, si el riesgo de devaluación del dólar no se reduce. Y, más específicamente, ¿los Estados Unidos podrán vender bonos denominados en yuanes a China, con reembolso de yuanes en la fecha de vencimiento? ¿O quizá los EEUU pueden vincular la tasa de interés de los bonos a su tasa de inflación o permitir a China comprar bonos convertibles que den derecho a sus propietarios a convertir estos bonos en acciones de sociedades norteamericanas y/o en acciones de sus bancos?

Para evitar la inestabilidad causada por las fluctuaciones del dólar de los EEUU, China ha hecho recientemente cambios de divisas con los principales exportadores de materias primas y socios comerciales como Corea del Sur, Rusia, Malasia, Indonesia y la Argentina. La cantidad que ya se ha intercambiado ha superado 650.000 millones de yuanes (equivalente a 93.000 millones de dólares). Al mismo tiempo, China trata de promover el comercio transfronterizo de yuanes, y convertir a Hong Kong el primer centro de operaciones hacia el exterior del yuan chino.

Los esfuerzos no se acaban ahí. China debe adoptar otras medidas en el futuro. Por ejemplo, podría sacar una completa ventaja de su papel como la más gran base de fabricación y la importación de materias primas para que el grueso de las transacciones de materias primas se lleve a cabo con el yuan chino.

En comparación con los EEUU, que se encuentran en la trampa del dólar, China tiene más opciones en la adopción de medidas económicas y más espacio para maniobrar. Para reducir el riesgo de sus reservas, China no debe sólo adoptar una estrategia a largo plazo, sino también demostrar valor y mostrar la competencia necesaria para beneficiarse plenamente de la plataforma de debate que representa el G2.
DIARIO DEL PUEBLO. 29-5-2009
 
 
 
 
EEUU. The Wall Street Journal
LA SUBIDA DE LAS TASAS DE INTERÉS NO INQUIETA A LA FED

Funcionarios de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) creen que la reciente alza en los rendimientos de los bonos del Tesoro podría reflejar una mejoría de la economía y un menor riesgo de una catástrofe financiera. Esto sugiere que es improbable que el banco central reaccione con premura, aunque algunos inversionistas consideran que el aumento en el costo del financiamiento del gobierno es peligroso.
 
Los mercados de bonos vivieron ayer otra jornada de grandes fluctuaciones después de que el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se disparara el día anterior. El mercado hizo caer los retornos de los bonos del Tesoro a 10 años a 3,674%, frente al 3,7% del miércoles, pero el rendimiento sigue muy por encima del 2,5% que rondaba a mediados de marzo. El rendimiento de los valores respaldados por hipotecas, mientras tanto, siguió subiendo, llevando a las hipotecas a 30 años de tasa fija a 5,44%, su mayor nivel desde comienzos de febrero.
 
En los últimos meses, la Fed se ha embarcado en una gigantesca campaña para comprar bonos del Tesoro y valores respaldados por hipotecas, en un intento por subir sus precios y reducir los retornos. El objetivo es mantener bajos los costos de los préstamos para estimular la economía. Las compras de la Fed también inyectan dinero en el sistema financiero, fondos que espera que los bancos devuelvan a la economía en forma de préstamos.
 
Hasta el momento, la Fed ha comprado US$130.500 millones de los US$300.000 millones en deuda a largo plazo del Tesoro que comenzó a adquirir en marzo. También ha comprado US$507.000 millones en activos respaldados por hipotecas, una operación que podría ascender a los US$1,25 billones (millones de millones). La escalada hizo circular rumores de que la Fed podría incrementar las compras de bonos para moderar el alza en las tasas a largo plazo, un tema que el banco central deberá afrontar en su reunión del 23 y 24 de junio, y tal vez antes.
 
"El mercado cree que la Fed expandirá sus compras de valores respaldados por hipotecas y bonos del Tesoro, pero mientras más demore en hacerlo, mayor es la probabilidad de que el mercado supere los esfuerzos de la Fed y aumente el riesgo de un aumento más pronunciado en los retornos", afirmó Ronti Pal, director de corretaje de tasas de interés de EE.UU. para Barclays Capital.
 
La Fed estima que el aumento en los rendimientos de los bonos del Tesoro en marzo y abril fue, en su mayor parte, benigno. El banco central comandado por Ben Bernanke determinó, a fines de abril, que las alzas en las tasas estaban relacionadas con "las mejores perspectivas económicas, una disminución de la preocupación sobre las instituciones financieras y quizás cierta reversión de los flujos de capital que habían favorecido los activos de mayor calidad", según las minutas de la reunión.
 
En esa reunión, la Fed decidió "ver cómo responden la economía y las condiciones financieras a las acciones ya implementadas antes de decidir si ajustar el tamaño o el momento de las compras de activos", señalaron las minutas.
 
El reciente aumento en las tasas, sin embargo, ha obligado al banco central a reevaluar su estrategia. Si las tasas de largo plazo suben de forma muy abrupta, podrían perjudicar el repunte de la economía al elevar el costo del financiamiento. Los retornos se están acercando a los niveles que imperaban a fines del año pasado, aunque la economía aún es frágil.
 
Si la Fed interpreta el alza de las tasas de largo plazo como una señal de recuperación, una indicación de que los inversionistas están dispuestos a abandonar la seguridad de los valores del Tesoro de EE.UU. en busca de mayores retornos o un suspiro de alivio de que la deflación parece una posibilidad más lejana, es menos probable que actúen con energía para controlar el alza. Si, en cambio, el banco central concluye que el mercado de bonos pone en riesgo el repunte de la economía, podría aumentar sus compras de activos.
 
El banco central ha seguido muy de cerca la evolución de las tasas de interés de los préstamos del sector privado. Aunque las tasas de los créditos hipotecarios han subido, no ha pasado lo mismo con las de los préstamos a empresas. Los rendimientos de los bonos corporativos con calificación Baa, por ejemplo, han caído de 9,2%, cuando empezó la venta masiva de bonos del Tesoro, a 7,8%. La menor brecha entre los rendimientos de los bonos del Tesoro, considerados la inversión más segura del mercado, y los bonos corporativos es vista como una de las tantas señales de que los mercados de crédito se están normalizando paulatinamente.
 
Los mercados, en todo caso, están haciendo subir las tasas hipotecarias a pesar de las medidas de la Fed.
El banco central compró otros US$25.000 millones en valores hipotecarios hasta la semana terminada el miércoles. Sin embargo, a medida que otros inversionistas venden, la brecha entre los rendimientos de los valores respaldados por hipotecas y los bonos del Tesoro comparables se amplió en aproximadamente 1,69 puntos porcentuales el jueves, de 1,33 puntos hace una semana, según la firma de servicios financieros FTN Financial. "Esto se ha convertido en una ola de ventas de dos días, lo que es inusual", señala Kevin Cavin, estratega de FTN.
 
En los últimos seis meses, a cualquier ampliación de la brecha en un sólo día le ha seguido un estrechamiento a medida que los rendimientos de los valores se ponen al día con el movimiento de las tasas del Tesoro. "Hoy es diferente. Esto va en contra de lo que la Fed está tratando de hacer", señala.
THE WALL STREET JOURNAL. 29-5-2009
 
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