Corea del Norte continúa agitando el avispero

Estados Unidos y Corea del Sur pusieron ayer a sus tropas en alerta luego de que Pyongyang anulara el armisticio firmado con ambos paí­ses y amenazara con atacar sus barcos.

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30-05-2009
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Continuando con su desafí­o y al mas fiel estilo de su "diplomacia nuclear" Corea del Norte probó ayer su sexto misil en cinco dí­as, después de amenazar con tomar medidas de "legí­tima defensa" si el Consejo de Seguridad de la ONU dispone sanciones en su contra por su ensayo nuclear del pasado lunes. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos dejó entrever ayer que no descarta meter a Corea del Norte en la lista de paí­ses que, a su juicio, patrocinan el terrorismo (el eje del mal), de la cual habí­a sido retirada el año pasado bajo el mandato de George W. Bush. Continuando con su desafí­o y al mas fiel estilo de su "diplomacia nuclear" Corea del Norte probó ayer su sexto misil en cinco dí­as, después de amenazar con tomar medidas de "legí­tima defensa" si el Consejo de Seguridad de la ONU dispone sanciones en su contra por su ensayo nuclear del pasado lunes. Por su parte, el gobierno de Estados Unidos dejó entrever ayer que no descarta meter a Corea del Norte en la lista de paí­ses que, a su juicio, patrocinan el terrorismo (el eje del mal), de la cual habí­a sido retirada el año pasado bajo el mandato de George W. Bush.
El lanzamiento tuvo lugar desde una base en Musudan-Ni, en la costa este norcoreana, informó un funcionario del gobierno de Corea del Sur, que pidió no ser identificado. El funcionario dijo que el proyectil disparado es un nuevo tipo de misil tierra-aire con un alcance estimado en 260 kilómetros. El misil fue lanzado en medio de gran tensión regional por el ensayo atómico llevado a cabo por Corea del Norte el lunes pasado. Se trata además del sexto misil de corto alcance que lanza el régimen comunista norcoreano desde la prueba nuclear.

Estados Unidos y Corea del Sur pusieron ayer a sus tropas en alerta luego de que Pyongyang anulara el armisticio firmado con ambos paí­ses y amenazara con atacar sus barcos. Sin embargo, el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, dijo que si bien el lanzamiento era "muy provocador y agresivo", la situación no era tan crí­tica y que el Pentágono no enviará tropas adicionales a la región. Estados Unidos tiene 28.000 soldados en Corea del Sur y 50.000 en Japón. "Si los norcoreanos hacen algo extremadamente provocador en el plano militar, tenemos los medios de encararlo", declaró Gates a periodistas a bordo del avión que lo trasladaba a Singapur.

Sin embargo, dos funcionarios del Pentágono que se mantuvieron en el anonimato afirmaron que fotos satelitales revelaban movimientos de vehí­culos en una base de misiles en Corea del Norte, lo que hace pensar que los norcoreanos se preparan para lanzar un cohete balí­stico de largo alcance. El movimiento de vehí­culos es similar al de los trabajos previos al lanzamiento de un cohete de largo alcance por parte de Corea del Norte el mes pasado. Los mismos funcionarios destacaron que Estados Unidos vigilaba de cerca los sitios de misiles norcoreanos así­ como otros equipamientos sensibles, aunque no dieron más precisiones. Agregaron que no habí­a ninguna señal de actividad proveniente de la planta de producción de plutonio de Yangbyon, a unos 100 km al norte de Pyongyang, aunque aclararon que no era posible saber si se habí­a reiniciado la actividad en ella.

La tensión no hace más que aumentar en la pení­nsula coreana desde que el régimen liderado por Kim JongIl procedió al segundo ensayo nuclear de su historia y amenazó con atacar a Corea del Sur renunciando al armisticio de 1953 que puso fin a la Guerra de Corea. "Si el Consejo de Seguridad de la ONU nos provoca, serán inevitables nuevas medidas de legí­tima defensa', afirmó el Ministerio de Relaciones Exteriores norcoreano en un comunicado citado por la agencia KCNA. En medio de este clima de hostilidad, barcos pesqueros chinos se retiraron de la zona costera de la pení­nsula coreana, posiblemente para evitar quedar en el medio de una escaramuza naval entre las dos Coreas. El Ministerio de Defensa surcoreano dijo que se vigilaban de cerca las fronteras terrestres y marí­timas con el Norte.

Si hasta el año pasado el régimen decí­a estar dispuesto a desnuclearizarse, ahora dice otra cosa diferente. Dice que en ningún caso entregará (ni negociará sobre) la capacidad atómica -esas 6 o 9 ojivas- que ya dispone. Están dispuestos a desmantelar su capacidad de hacer bombas, pero no a deshacerse de las que ya disponen. Eso se lo quieren quedar como "seguro de vida" para el caótico mundo que nos espera. Este cambio fue explicado en febrero con todo lujo de detalles por diversos altos dirigentes del régimen. Significa que Obama va a tener que aceptar a Corea del Norte como noveno miembro del club nuclear. Los norcoreanos quieren que haga con ellos, lo mismo que Estados Unidos hizo con Israel, India y Paquistán: aceptar su condición de (pequeña) potencia nuclear.

Es obvio que la solución militar esta descartada. Si la administración Obama cede y promete concesiones estarí­a dando señales de debilidad ante el órdago Coreano, pero una posición de excesiva fuerza le conllevarí­a a echar demasiada leña al fuego. El problema que le surge a la administración norteamericana es que la exigida posición de fuerza que solicita su fiel aliado en la zona, Japón, sin contar con la connivencia de China no es posible. Ante la situación internacional, la solución está evidentemente ligada con la necesidad, en la actual coyuntura de crisis global y de búsqueda de un estrechamiento de las relaciones estratégicas con China, principal acreedor de EE UU. Washington sabe que en gran medida la solución no puede ser unilateral, debe contar con el consenso de China, no solo respecto a Corea del Norte, sino a la reorganización de la correlación de fuerzas en Corea del Sur, Japón y Taiwan.

La incógnita es hasta que punto esta dispuesto a llegar el gobierno norcoreano, encerrado en una escalada que lo esta enfrentado China, único paí­s que con sus suministros materiales y energeticos, mantiene en pie el precario tejido social y productivo, sometido a años de autarquí­a. Las condiciones de vida de su pueblo no parecen ser la primera preocupación de la nomenclatura del estado. Parecen estar más preocupados por la perpetuación de los privilegios de la Burocracia estatal y el ejercito, cuya única razón de ser es como guí­a de un estado militarizado y autárquico. Agarrarse a la confrontación y la escalada militar parece ser su única ví­a de supervivencia. La caí­da en el caos de Una Corea del Norte militarizada y armada hasta los dientes no es una opción para China y eso lo saben los mandatarios norcoreanos, pero la paciencia de una china en un gran proceso de transformación y que precisamente necesita de la coexistencia pacifica para desarrollarse tiene un limite.

Pero la persistencia de esta lí­nea aventurera de Corea del Norte hace que se agudicen las contradicciones en una zona que de por si ya es un polvorí­n desde hace décadas. China ha lanzazo serias advertencias al gobierno norcoreano, Pekin ha exigido "contención" e " insta a sus autoridades a que pongan fin a cualquier acción que pueda enconar la situación". Al endurecimiento de la postura de la República Popular China, cansada de la fuente de inestabilidad de regional que supone Corea del Norte y deseosa de ejercer como una potencia responsable y fiable ante la Comunidad Internacional en concordancia con su polí­tica de coexistencia pacifica. Corea del Norte esta sacudiendo demasiado el avispero en su polí­tica de rearme nuclear y de tensión permanente en una región del planeta donde los choques de intereses y los conflictos geopolí­ticos están demasiado a flor de piel como para avivarlos. De momento China demuestra prudencia, condena y advierte al régimen norcoreano, que esta jugando con fuego y puede quemarse.

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