Televisión

Una chapuza de 50 "kilos"

Televisión Española se ha visto obligada a hacer públicas las cuentas de la desastrosa participación en Eurovisión, con la comparecencia de su presidente en el Congreso.

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30-05-2009
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El "mes horribilis" de la televisión pública culmina con estas obligadas explicaciones que ha tenido que dar el presidente de la corporación RTVE en el Congreso de los Diputados, solicitadas por varios grupos polí­ticos. Tres hechos que han trascendido a los lí­mites de la comunicación televisiva han provocado esta comparecencia: El fracaso estrepitoso en el Festival de Eurovisión y la opacidad de sus finanzas, la "censura" del Himno Nacional en la Copa del Rey, y el despido improcedente del veterano Manuel Torreiglesias. Al fin se han visto obligados a hacer pública la factura de lo que nos ha costado a los españoles el "tinglado" montado para Soraya: nada menos que 285.000 euros. El "mes horribilis" de la televisión pública culmina con estas obligadas explicaciones que ha tenido que dar el presidente de la corporación RTVE en el Congreso de los Diputados, solicitadas por varios grupos polí­ticos. Tres hechos que han trascendido a los lí­mites de la comunicación televisiva han provocado esta comparecencia: El fracaso estrepitoso en el Festival de Eurovisión y la opacidad de sus finanzas, la "censura" del Himno Nacional en la Copa del Rey, y el despido improcedente del veterano Manuel Torreiglesias. Al fin se han visto obligados a hacer pública la factura de lo que nos ha costado a los españoles el "tinglado" montado para Soraya: nada menos que 285.000 euros.
El secretismo con el que la corporación pública había tratado la gestión de la participación de España en el popular festival “de la canción” por fin se ha disipado. Pocos lo sabían y muchos estaban interesados en conocerlo, especialmente tras las penúltima posición de Soraya. Luis Fernández, presidente de RTVE, ha dado a conocer cuánto le cuesta a España participar en Eurovisión. Fernández ha revelado que el coste de participar en este Festival es de exactamente 285.302 euros, de los cuales 224.205 corresponden a la cuota que España paga a la Unión Europea de Radiodifusión (UER), que organiza el Festival.
 
Pese a que debería de ser un ejercicio de sana democracia hacer accesibles estas cuentas públicas, la comparecencia de Fernández sigue dejando abiertas inquietantes preguntas. La primera es inevitable. ¿De verdad tiene España interés en pagar esta astronómica cuota por estar integrada en un órgano burocrático europeo que sólo existe para promulgar sanciones? ¿Cuánto dinero extra se va a tener que pagar por las multas que ahora le va a imponer la dichosa UER, por no emitir en directo las soporíferas semifinales?
 
Además, las explicaciones han llegado con cuentagotas, como si Fernández tuviera algo “más gordo” que ocultar. El presidente de la Corporación no ha desglosado a qué corresponden los 60.000 euros restantes, tampoco ha englobado en sus gastos el resto de galas más allá de las de la final de Rusia. Ni las que precedieron a la elección de Soraya, con el resto de candidatos a representar a España; ni la gala programada antes de la final, que finalmente ni siquiera fue emitida pese a haber sido anunciada y contar con varias actuaciones musicales.
 
Respecto a los otros dos temas que centraban su comparecencia Fernández ha sido todavía más escueto, limitándose a repetir el contenido de los comunicados de prensa que anunciaban los expedientes contra trabajadores de la cadena, en el caso del Himno, y el misterioso despido de un profesional con cerca de cuarenta años de servicio en la cadena, como Manuel Torreiglesias.
 
Televisión Española venía ganándose, desde hace algún tiempo, ciertos méritos relatados en esta misma sección, sobre todo a propósito de su política en la creación de ficción autoproducida y renuncia progresiva a la adquisición de series extranjeras, que además le ha permitido recuperar el liderato de audiencia perdido hace unos años. Sin embargo los hechos acaecidos recientemente revelan una preocupante falta de democracia, transparencia y justicia en el ente público, algo que se convierte en un problema que va mucho más allá de la estricta crítica televisiva.
 
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