INTERNACIONAL: El ejército israelí­ invade a sangre y fuego la Franja de Gaza

Israel asalta Gaza a bayoneta calada

La maquina de muerte israelí­ avanza implacable por la Franja, aplastando Gaza palmo a palmo. Tras los ataques de esta noche, el trágico balance de ví­ctimas supera los 500 muertos y los 2500 heridos.

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05-01-2009
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La maquina de muerte israelí­ avanza implacable por la Franja, aplastando Gaza palmo a palmo. En la nueva etapa de la operación militar, llamada "Arrancar de Raí­z" participan hasta 10.000 soldados de Infanterí­a y cientos de Ingenieros, unidades de artillerí­a y tanques apoyados por la aviación, la marina y varias agencias de Inteligencia. Ayer el Ejército israelí­ dividió Gaza en dos, al penetrar sus unidades desde el puesto fronterizo de Karni hasta el mar, y hoy la franja ha quedado seccionada en tres partes incomunicadas. Tras los ataques de esta noche, el trágico balance de ví­ctimas supera los 500 muertos y los 2500 heridos.
 (EFE) Palestino llegando a un hospital con un niño herido
(EFE) Palestino llegando a un hospital con un niño herido
La maquina de muerte israelí­ avanza implacable por la Franja, aplastando Gaza palmo a palmo. En la nueva etapa de la operación militar, llamada "Arrancar de Raí­z" participan hasta 10.000 soldados de Infanterí­a y cientos de Ingenieros, unidades de artillerí­a y tanques apoyados por la aviación, la marina y varias agencias de Inteligencia. Ayer el Ejército israelí­ dividió Gaza en dos, al penetrar sus unidades desde el puesto fronterizo de Karni hasta el mar, y hoy la franja ha quedado seccionada en tres partes incomunicadas. Tras los ataques de esta noche, el trágico balance de ví­ctimas supera los 500 muertos y los 2500 heridos.
La táctica de dividir el territorio, -de cuarenta kilómetros de largo por quince de ancho y donde viven millón y medio de personas-, tiene como finalidad cerrar las vías de comunicación y de aprovisionamiento de Hamás. Este supuesto -el seccionamiento de la franja en tres partes- ya había sido previsto por el gobierno islamista, y ya antes de la ruptura de la tregua, Gaza había sido dividida en tres sectores que debían contar cada uno de ellos con armamento y provisiones para afrontar un ataque israelí sin contar con auxilio de las otras dos zonas.
La Fuerza Aérea israelí atacó de madrugada una mezquita y distintos túneles subterráneos en la frontera con Egipto, mientras los navíos de guerra destrozaron edificios costeros de Hamás y un búnker donde presuntamente se almacenaban cohetes palestinos, señaló el Ejército en un comunicado.
La carretera de Salah al Din, que atraviesa la franja de norte a sur fue bombardeada por la aviación, y las tropas del Tsahal –junto con ochenta tanques, vehículos blindados y excavadoras- tomaron posiciones en las ruinas del antiguo asentamiento judío de Netzarim, al sur de la ciudad de Gaza.
Las tropas terrestres empezaron a tomar los barrios periféricos de la capital de la Franja, donde se produjeron los primeros combates cuerpo a cuerpo con milicianos palestinos. Cerca de una treintena de guerrilleros de Hamás y un soldado israelí resultaron muertos.
Además de las operaciones sobre el terreno, la aviación israelí bombardeó esta noche 130 objetivos en Gaza. Mientras que los portavoces militares se empeñan en decir que él objetivo es Hamás y no la población civil, los inocentes siguen cayendo hora a hora. Ayer, una madre y sus cuatro hijos morían al ser bombardeado un mercado céntrico de la capital. En Beit Lahia, al norte de la franja, una docena de personas, diez de ellas civiles, fueron aniquiladas dentro de una mezquita al ser atacada por la aviación. En el campo de refugiados de Ash Shati, en la playa de Gaza, la Marina israelí alcanzó de muerte a un hombre, su esposa y sus cinco hijos. En el barrio de Zeitún, el ataque israelía arrancó la vida a cinco mujeres y ocho niños de entre cuatro y 15 años de edad.
Desde que empezó asalto por tierra a sangre y fuego, las tropas israelíes han asesinado a más de cincuenta palestinos -la mayor parte civiles- y han causado 150 heridos.
En los despachos gubernamentales de Tel Aviv, políticos y generales de plomo –con el oído pendiente del Despacho Oval- escudriñan mapas y consultan datos e informes, repletos de números asépticos.
En las calles desiertas de Gaza, sólo se escucha el sonido de los aviones israelíes, de explosiones y de disparos de artillería. En cada casa, las familias aterrorizadas se refugian –abrazándose de frío y miedo- mientras se preguntan si la próxima bomba les alcanzará a ellos.
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