Teatro

La lección de Ionesco: A contracorriente

Se podrí­a definir al teatro del absurdo como la escenificación de casi toda la verdad más una mentira estética. Las cosas son así­ de fondo, pero no ocurren de esa manera

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29-05-2009
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La lucidez no es una potencia del alma ni una cualidad innata como lo son la facultad vegetativa o la propensión a quedarse calvo. Por el contrario, se requiere un gran esfuerzo de conocimiento y comprensión para llegar a alcanzar claridad sobre un asunto tan delicado como el que nos ocupa: la educación.
 La lección de Ionesco: A contracorriente
La lucidez no es una potencia del alma ni una cualidad innata como lo son la facultad vegetativa o la propensión a quedarse calvo. Por el contrario, se requiere un gran esfuerzo de conocimiento y comprensión para llegar a alcanzar claridad sobre un asunto tan delicado como el que nos ocupa: la educación.
Se estrena en el Teatro Español de Madrid La lección de Eugène Inonesco, dramaturgo francés nacido en Rumanía, uno de los padres, junto con Samuel Beckett, del Teatro del absurdo. Bajo la dirección de Joan María Gual la obra podrá ser disfrutada hasta el 21 de Junio.

Una sencilla clase de matemáticas y lengua se convierte en metáfora de la voracidad de un sistema educativo castrante y frustrante.
 
Ionesco presenta algunos aspectos del sistema pedagógico en toda su esperpéntica realidad. Es evidente que educación ha habido siempre desde el mismo nacimiento del hombre, pues el hombre, como género, es un animal que aprende constantemente. Unas veces aprende sólo, otras supervisado. Y a lo largo de la Historia de la humanidad ha habido muchos y muy variados modelos y métodos de formación. El modelo imperante en la época en que Ionesco vive y escribe es el del Capitalismo, el modelo burgués, el de un alumno dirigido y supervisado para finalmente integrarlo en el engranaje económico y social establecido por las clases dominantes.

En una sociedad de clases como la actual, donde la burguesía es la clase dirigente, todas las acciones de su gobierno van encaminadas a un mismo objetivo: la construcción de una mentalidad burguesa. Así en lo económico como en lo social, político, administrativo e incluso militar. Este comportamiento ocurre, en buena lógica, independientemente de cual sea la clase dominante, se pretende perpetuar el status quo.

Conocer el Capitalismo es odiarlo. Al menos, para Ionesco.

Muchos autores comprometidos se sirven del Teatro como un medio más para conseguir la transformación de la sociedad a través de la exposición de los “hechos” desde su punto de vista. Los demás también, solo que los que están de acuerdo con la situación sólo escriben entretenidas comedias de sofá.
 
Se podría definir al teatro del absurdo como la escenificación de casi toda la verdad más una mentira estética. Las cosas son así de fondo, pero no ocurren de esa manera. Exageraciones grotescas, situaciones ilógicas y juegos burlescos forman parte indisoluble de las maneras del absurdo.

La falta de comunicación, la vigilancia permanente o, como dice Joan María Gual "la forma en la que se organiza el poder para fastidiarnos la vida", son objeto de estudio en esta obra magistral que satiriza sin piedad el aparente fracaso escolar de una alumna notable. Se penaliza el esfuerzo, se paraliza la creatividad, se bloquea el pensamiento, se asesinan las inquietudes de aquellos a quienes se debe formar.
           
Hoy, que en España observamos el fracaso escolar de nuestros hijos en cuestiones elementales, se hace patente la actualidad de una obra como La lección para escenificar, entre otras cosas, todo el enorme desastre que vienen provocando los sucesivos y desastrosos planes de estudios que desde hace décadas mutilan el desarrollo intelectual y de conocimientos de los educandos.
Aplaudamos en Ionesco su crítica esperando que otros autores, vivos, recojan su testigo para crear conciencias lúcidas como la suya.
 
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