Selección de prensa internacional

El ocaso de un gigante

Obama se prepara para llevar a General Motors a la bancarrota este lunes y presionar por un plan de reestructuración que costará a los contribuyentes estadounidenses miles de millones de dólares

0
0 votos
29-05-2009
Publicidad
Verdaderamente, la bancarrota de General Motors (GM) es todo un sí­mbolo del declive de la hegemoní­a norteamericana. Todaví­a no están demasiado lejanos los tiempos en que la consigna del Departamento de Estado era aquella de "lo que es bueno para General Motors es bueno para estados Unidos". Hoy, el gigante del automóvil se dirige directo a la bancarrota, mientras su histórica filial europea Opel, con más de 80 años de existencia, está a las puertas de independizarse y romper con la casa matriz de Detroit.
 El ocaso de un gigante
Verdaderamente, la bancarrota de General Motors (GM) es todo un sí­mbolo del declive de la hegemoní­a norteamericana. Todaví­a no están demasiado lejanos los tiempos en que la consigna del Departamento de Estado era aquella de "lo que es bueno para General Motors es bueno para estados Unidos". Hoy, el gigante del automóvil se dirige directo a la bancarrota, mientras su histórica filial europea Opel, con más de 80 años de existencia, está a las puertas de independizarse y romper con la casa matriz de Detroit.
 
egún informa en su edición de hoy el Wall Street Journal, el gobierno Obama está presionando para conducir lo más rápidamente posible a GM a la quiebra. Dada su situación de insolvencia y la imposibilidad de llegar a una acuerdo ni con acreedores ni con los principales accionistas, el gobierno Obama ha pasado a considerar que lo mejor es acelerar al máximo su declaración de bancarrota para, desde ahí y bajo la dirección del propio gobierno, empezar a poner las bases de su recuperación.
 
Recuperación en la que, indefectiblemente, GM ya no volverá a ser nunca lo que fue antes. Deberá ser menos mastodóntica, más ágil y más competitiva para poder sobrevivir en un sector en el que el futuro pasa por una creciente hegemonía de los fabricantes asiáticos (Japón en la actualidad, pero al que pronto se le sumarán China y la India), capaces de ofrecer vehículos desde 3.000 dólares o menos y sin los gigantescos consumos (de energía, de materias primas, de acero,...) de los vehículos norteamericanos para unos mercados del Tercer Mundo que son los que están hoy, y lo estarán cada vez más en el futuro, en expansión.
 
Lo que está ocurriendo estos días con GM tiene un doble significado histórico, de cuyo alcance, posiblemente, iremos siendo conscientes los próximos años. Por un lado, el ocaso de GM -haciendo buena la identidad de intereses y la unidad de destino entre el grupo automovilístico y el imperio proclamada en los años 50 por el secretario de estado John Foster Dulles- se está revelando como el más fiel reflejo, o termómetro si se prefiere, del declive de la hegemonía norteamericana. Omnipotente y todopoderosa en otro tiempo, GM se ve obligada, si quiere subsistir y no desaparecer colapsada súbitamente, a un doloroso proceso de reestructuración interna, en la que tendrá que adaptarse a los nuevos tiempos, aprender a convivir (y a competir) en otras condiciones distintas a las que estaba acostumbrada, seguir siendo un gigante, pero entre otros gigantes y por lo tanto viéndose obligada a negociar y consensuar el reparto del mercado automovilístico mundial.
 
Y hacerlo además rápidamente, porque los competidores va a una velocidad de vértigo y, a poco que se descuide, corre el riesgo de quedarse en la cuneta para no volver a levantarse. La pérdida de su filial europea Opel -aún no definitivamente cerrada por las resistencias de todo tipo que está oponiendo el gobierno norteamericano- es seguramente la mayor ejemplificación del fin de toda una época que marca el ocaso de GM.
 
Nacida hace más de 80 años como la demostración más palmaria de cómo tras la primera guerra mundial la hegemonía del campo imperialista se estaba desplazando desde las viejas potencias europeas hacia el otro lado del Atlántico, su separación de GM es también la demostración más clara de los nuevos desplazamientos de los centros de gravedad del poder mundial. Sólo que esta vez no para recorrer el camino inverso que hicieron en los años 20, sino para iniciar uno nuevo hacia el continente asiático.
 
 
 

Alemania. Deutsche Welle
GENERAL MOTORS ABRE EL CAMINO A LA INDEPENDENCIA DE OPEL
 
La automotriz estadounidense General Motors sentó las bases para la independencia de su filial, la automotriz alemana Adam Opel GmbH. Poco antes de una cumbre en la Cancillería alemana que debía deliberar sobre mecanismos para salvar al fabricante automotriz de la insolvencia, el Consejo de Vigilancia de Opel, bajo presidencia del jefe de General Motors para Europa, Carl Peter Forster, acordó el traspaso de las fábricas europeas, las patentes y el acceso a la tecnología en condiciones libres de deudas.
 
El Consejo de Vigilancia también aprobó el modelo propuesto por el gobierno de la canciller Angela Merkel para crear una empresa fiduciaria que englobe los activos europeos y permita salvar a Opel hasta que se encuentre a un inversionista adecuado. Hasta que dicho inversionista sea elegido, el destino de la empresa será dirigido por un gremio formado por representantes del gobierno y del consorcio General Motors.
 
Una reunión cumbre entre políticos e industriales en la Cancillería en Berlín deliberó sobre las alternativas para evitar la insolvencia de Opel. De antemano se preveía que no se tomaría ninguna decisión. Bajo batuta de la canciller Angela Merkel, acudieron los jefes de gobierno de los cuatro estados federados en los que se ubican las plantas de Opel, los representantes de General Motors en Europa y del Ministerio estadounidense de Finanzas. En el encuentro se escucharon las ofertas de los inversionistas interesados: el grupo italiano Fiat, el fabricante de componentes de automóviles austríaco –canadiense, Magna y el estadounidense Ripplewood. También hay un aspirante chino, se trata del consorcio automotriz Beijing Automotive Industry Corp (BAIC).
 
“La clave es un acuerdo con Estados Unidos sobre la creación de una empresa fiduciaria”, dijo el ministro alemán de Economía, Karl-Theodor zu Guttenberg. En opinión del ministro, los planes de futuro presentados por Fiat, Magna y Ripplewood son insuficientes y requieren mejoras. Aunque algunos participantes en la cumbre manifestaron su predilección por la oferta de Magna, Berlín ha destacado que mantendrá abiertas todas las opciones, aunque informará al gobierno estadounidense y a Gerneral Motors sobre sus preferencias.
 
La independencia de Opel permitiría que el gobierno alemán ofrezca garantías. Aunque Berlín ha reiterado una y otra vez que la decisión final corresponde exclusivamente a Washington y a la matriz estadounidense, tendría una influencia considerable siendo el aval de Opel. El objetivo del gobierno de Angela Merkel es preservar el mayor número de empleos posible, de los 25.000 que conforman la plantilla laboral del fabricante, lo que obliga a evitar a toda costa la insolvencia. Con más razón tratándose de un año electoral.
DEUTSCHE WELLE. 28-5-2009 
  
  
  
  
  
 
EEUU. The Wall Street Journal
OBAMA LLEVA A GM A UNA BANCARROTA RÁPIDA
 
El gobierno del presidente Barack Obama se prepara para llevar a General Motors Corp. a la corte de bancarrota este lunes y presionar por un plan de reestructuración que les costará a los contribuyentes estadounidenses miles de millones de dólares más de lo previamente proyectado. La medida busca convertir la que alguna vez fue una de las compañías más rentables del mundo en una empresa tutelada por el Estado.
 
La posibilidad de un proceso de bancarrota rápido aumentó el jueves después de que el gobierno alterara los términos de su plan de reestructuración para GM. El gobierno le ofreció a los tenedores de bonos un acuerdo más favorable si acordaban perdonar US$27.000 millones en deuda no asegurada y prometían no oponerse a la reorganización en el tribunal.
 
Como parte de los nuevos términos, el gobierno acordó dar a GM hasta US$30.000 millones en financiación para que la empresa siga operando durante el proceso de bancarrota, un aumento sustancial sobre los US$20.000 millones en préstamos que EE.UU. ya ha otorgado a la automotriz. También acordó convertir los préstamos en acciones, una gran apuesta que les podría salir caro a los contribuyentes estadounidenses si GM no logra recuperarse.
 
A cambio, el gobierno asumirá una participación de 72,5% en la automotriz reorganizada. La nueva estructura de propiedad significa que podrían pasar entre 6 y 18 meses antes de que GM vuelva a ser una empresa que cotiza en bolsa, reconocieron los funcionarios.
 
Varias personas involucradas dicen que GM estaría planeando hacer oficial el proceso de bancarrota el lunes aunque aún queda pendiente definir detalles importantes durante el fin de semana. Entre estos estaría el papel que el presidente ejecutivo, Frederick Henderson, jugará en el anuncio que el gobierno hará sobre la bancarrota y cómo exactamente GM organizará la nueva empresa que se creará bajo la protección de la corte, dijo una de las personas que trabajan en el desarrollo del plan.


En días recientes, ha habido un intenso diálogo entre las partes sobre cómo el gobierno de Obama posicionará la quiebra de GM, dijeron personas al tanto de la situación. La prioridad para GM y sus asesores ha sido evitar una repetición del anuncio de quiebra de Chrysler LLC, cuando los ejecutivos de la empresa estuvieron ausentes y el presidente Obama regañó a los fondos de cobertura por tratar de ganar con el colapso de Chrysler. "No quieren que eso sea un obstáculo esta vez", dijo una persona que trabaja en el plan.
 
En su lugar, se espera que el presidente Obama anuncie los planes del gobierno para GM en un discurso el lunes, en el que ciertamente repetirá lo que ya ha dicho antes en otras declaraciones sobre la industria automotriz: que el gobierno está interviniendo de manera reacia, pero con la confianza de que puede reconstruir GM y Chrysler LLC y recuperar al menos parte de las enormes inversiones que los contribuyentes están haciendo.
 
El presidente luego enviará a varios de sus secretarios, incluyendo los de Energía, Transporte, Interior, y Comercio, a recorrer los estados de la región central de EE.UU. golpeados por la profunda caída en las ventas de autos.
 
Los asesores de Obama reconocen que los riesgos implícitos del proceso de bancarrota de GM superan con creces los de Chrysler, que podría empezar a salir de su propio proceso de reestructuración incluso la próxima semana, más o menos un mes después de haberse acogido a las leyes de protección de bancarrota. Por su parte, GM podría tardar entre dos y tres meses para armar su nueva estructura, dijeron funcionarios del gobierno.
 
La velocidad de la reorganización dependerá en gran parte de si GM y el equipo de trabajo de Obama para la industria automotriz logran llegar a un acuerdo con los tenedores de bonos.
 
Como parte de los nuevos términos delineados por el Departamento del Tesoro, esos tenedores de bonos no asegurados obtendrían 10% de las acciones de GM así como garantías que les permitirían elevar su participación en la empresa a poco más de 20%. A cambio, tendrían que aceptar los términos de la reorganización bajo la protección de bancarrota y entregar sus títulos existentes a la empresa. Esto eliminaría hasta US$27.000 millones en deuda no asegurada.
 
El intercambio de bonos es un factor clave en la fecha límite del 1 de junio para que GM se acoja a las leyes de protección por bancarrota porque ese día también se vence el plazo para que GM le pague a un grupo de tenedores de bonos US$1.000 millones, y la empresa no planea hacerlo.
 
Un comité que representa a los tenedores de bonos dijo que aprobó el nuevo acuerdo porque el gobierno estaba dispuesto a asumir un mayor riesgo en GM al intercambiar una suma sustancial de deuda por acciones. Antes, GM había ofrecido a los bonistas no más de 10%, una propuesta fuertemente rechazada por los acreedores. Un grupo que representa inversionistas individuales, sin embargo, dijo que no cree que los términos revisados sean atractivos.
 
Un fideicomiso controlado por el sindicato de trabajadores, UAW, y que será utilizado para cubrir los gastos de seguro médico para los empleados jubilados recibirá 17,5% de las acciones de GM. Antes, se había previsto que el fideicomiso recibiría 39% de la automotriz.
 
El jueves, el presidente del sindicato, Ron Gettelfinger, declaró que su grupo había tratado de conseguir una participación mayor, pero que aceptó el 17,5% para facilitar a que se llegara a un acuerdo. "¿Nos hubiera gustado una participación mayor? Probablemente. Nos esforzamos en elevar el porcentaje. pero es lo que tenemos", dijo.
 
Adicionalmente, se espera que el gobierno canadiense inyecte hasta US$9.000 millones para ayudar a GM en su proceso de bancarrota, por el cual también recibirá una participación.
 
La oferta mejorada del jueves a los tenedores de bonos vino con un ultimátum: acéptenla antes de las 5 de la tarde del sábado o arriésguense a recibir mucho menos en la corte de bancarrota. Un alto funcionario del gobierno resumió la amenaza en una teleconferencia con la prensa, diciendo que si "los acreedores no aceptan esta oferta, pueden esperar poca o ninguna recuperación en el tribunal de quiebras".
 
La reorganización propone crear lo que los inversionistas y ejecutivos han proyectado por años: una automotriz más concentrada y libre de costos laborales insostenible y montañas de deuda. Pero incluso si esa visión se cumple, podría ser demasiado tarde. En medio de una caída de 40% en las ventas de autos nuevos en EE.UU. desde octubre, ninguna recuperación es posible sin el regreso de los compradores.
 
"Estamos enfrentando niveles de demanda que no se han vistos en EE.UU. desde la Segunda Guerra Mundial", dijo Henderson. Cuando se le preguntó su grado de optimismo por una nueva GM, dijo que "un líder necesitaba ser optimista y realista". El plan de reestructuración vislumbra que GM alcance su punto de equilibrio con ventas de 10 millones de unidades en EE.UU. en un año. Según el ritmo de ventas en lo que va del año, los estadounidenses comprarían sólo 9,5 millones de autos nuevos este año. 
THE WALL STREET JOURNAL 29-5-2009 

  
  
  
  
 

La Jornada. México
ESPEJO DE UN ESTADO FALLIDO
Jorge Camil
 
Yo robo, tú robas, él roba… ¡todos roban! Acostumbrados a los escándalos políticos, y eufóricos por haber encontrado un argumento más (¡como si no tuviésemos suficientes!) sobre la calidad moral de Carlos Salinas de Gortari, todos nos enfocamos en los señalamientos de Miguel de la Madrid sobre el propio Salinas y su funesta familia. Quién robó. Quién no. Quién se aprovechó de los millonarios contratos de Pemex, y quién cobró tal o cual comisión. Quién, cuándo y dónde tuvo “contactos” (la palabra es demasiado vaga para ser acusación) con el narcotráfico.
 
¡Pobres de nosotros! Estamos tan acostumbrados a los escándalos banales que nadie, salvo Carmen Aristegui, se enfocó en ese momento en el fondo de la entrevista con De la Madrid. A la pregunta lapidaria de la periodista siguió la contestación devastadora del ex presidente: “¿La justicia estorba para ejercer el poder?” “A veces sí”, respondió asombrosamente De la Madrid.
 
En ese momento Aristegui supo que estaba en el umbral de una mina de oro que jamás había sido explotada; porque ese tipo de cuestionamientos fueron tabú en los tiempos del PRI, y la cultura del presidencialismo continúa impidiendo el diálogo franco con los mandatarios. “¿La impunidad es condición necesaria para que la maquinaria siga funcionando en México?”, preguntó Aristegui a un De la Madrid apabullado por la evidencia histórica, impulsado por la necesidad de limpiar su legado, o simplemente atrapado por la habilidad de una periodista que lo fue llevando de la mano hasta el momento de la verdad.
 
“Sí”, contestó a secas. Y con esa palabra destruyó el legado histórico del PRI; un partido que todos sabíamos o sospechábamos había gobernado 71 años al margen del estado de derecho y envuelto en un manto de impunidad (después vendría un lastimoso desmentido que nadie creyó, destinado a reivindicar a Carlos Salinas, no al país). “Sí”, y con esa simple aseveración De la Madrid destruyó la credibilidad del sistema político y reconoció la falla principal de nuestra fibra social.
Aristegui, tan segura siempre de sí misma, se quedó unos segundos sin habla: “Es tremendo lo que dice –balbuceó incrédula–. Es dramático”. “Sí”, volvió a asentir De la Madrid, revelando la triste realidad de nuestro Estado fallido.
 
Que me perdonen el presidente Calderón y los analistas que rechazan la teoría del Estado fallido con argumentos puntillosos de ciencia política. Un Estado en el que un ex presidente producto del sistema reconoce que la justicia “estorba” para ejercer el poder, y que la impunidad es “condición necesaria” para que funcione el Estado es, ¡aquí y en China!, un Estado fallido. Si la justicia “estorba”, es imposible instalar un Estado de derecho, y cuando la impunidad se vuelve “condición necesaria” para que funcione la maquinaria estatal se derrumban las barreras infranqueables que deben existir entre los poderes Ejecutivo y Judicial; los pesos y contrapesos diseñados para sostener la viabilidad de cualquier gobierno democrático.
 
En esas condiciones el Ejecutivo, cuya tarea primordial es vigilar el cumplimiento de la ley, se convierte en dictadura. Presidentes cómplices o delincuentes, mandatarios que actúan al margen de la ley, y ex presidentes que viven y mueren en la impunidad, son las coordenadas que fijan el mapa político de la República Mexicana. Echeverría fue exonerado de la matanza de Tlatelolco, y Salinas, acusado por tirios y troyanos de haberse robado “la mitad de la partida secreta”, está convertido hoy (merced a una inmensa fortuna y a su característico desprecio por la ley, que él pretende disfrazar de “pragmatismo”) en factótum de la política nacional. Fox, por su parte, traidor de la democracia y encubridor de su esposa y sus hijastros, viaja con desenfado a Emory University para recibir un doctorado honoris causa (¡Dios bendiga la “inocencia” de los gringos!) por sus dotes de “diplomático” (éstos jamás se enteraron del “nomás comes y te vas”), “colaborador” (¿de Marta?) y “visionario” (por poco me caigo de la silla).
 
Una segunda entrevista de Aristegui con Roberto Madrazo (que no es ninguna blanca paloma, pero conoce el modus operandi como pocos) le asestó el golpe de gracia a lo que él llama “el sistema”. “El sistema vive y el país está muerto”, declaró quien ha sido gobernador, presidente del PRI y candidato presidencial de ese partido.
 
Pero eso no debe regocijar al PAN, porque Madrazo, que conoció bien a Fox y negoció con él, acusó al panista de traicionar la transición y la reforma política. “Fue un presidente perezoso e inestable”, concluyó. Ha llegado el momento de abandonar el sillón de la tele para tomar cartas en el asunto. La impunidad es un cáncer que está devorando a la República. Vivimos, como sostiene Madrazo, envueltos en “una delincuencia oficialmente admitida”, donde el Estado mexicano es “un cártel más”, y el crimen organizado un Estado paralelo. “El Estado está colonizado por el narcotráfico”, terminó Madrazo, destruyendo con ese comentario cualquier posibilidad de triunfo en la lucha contra el crimen organizado. ¿Qué sigue?
LA JORNADA. 28-5-2009
 
 
 
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad