Reportaje

Fujimori, el «Drácula» del Perú (II)

Ex-presidente condenado por criminal o el japonés enjaulado

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30-05-2009
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Esta es la segunda parte del reportaje de Cristina Castello sobre la figura de Fujimori que nos manda un lector. Cristina Castello es poeta y periodista, bilingüe (español-francés) y vive entre Buenos Aires y Parí­s. Esta es la segunda parte del reportaje de Cristina Castello sobre la figura de Fujimori que nos manda un lector. Cristina Castello es poeta y periodista, bilingüe (español-francés) y vive entre Buenos Aires y Parí­s.

*Bamboleos  *

*  *

*             *Las expresiones del diario «New York Times» sobre la condena,
parecen una pieza de *ética*. La calificó de «alentadora» y puso el acento
en la conducta ejemplar de la Corte Suprema del Perú, por haber enviado al
reo a prisión. Detalló prolijamente las pruebas de muertes y torturas: se
escandalizó y estalló de alegría

porque *los crímenes de lesa humanidad *no deben permitirse; y, si ocurren,
merecen punición, siempre según la mirada del diario de los USA.

             Y fue más lejos, dijo lo que tantos peruanos claman con ardor:
que la sentencia es un aviso serio para el presidente actual.

             Desde luego. Durante la primera presidencia de Alan «Caballo
loco» García Pérez en el Perú, se organizó el *Comando Rodrigo Franco, *que
*barrió* poblados andinos enteros*, *las matanzas de campesinos eran
habituales y también los *desaparecidos*. En el ’85 había ordenado la *
Masacre** de Accomarca*, donde el Ejército peruano asesinó 45 personas. Y
dos años antes, el 19 de junio del ’86, se ejecutaron extrajudicialmente más
de 200 prisioneros de *El Frontón*, *Lurigancho* y *Santa Bárbara*.  En el
’88 siguió su derrotero de muerte, con la *Masacre de Cayara*, cuando
treinta personas fueron exterminadas, y hubo decenas de desaparecidos.

             Al igual que en el caso del «Chino», se instruyeron contra él,
diversas causas por *crímenes de lesa humanidad*, que eludió gracias a la
ayuda del cómplice japonés. Y hoy, sigue encarcelando inocentes,
persiguiendo a poetas, matando aborígenes e intentando liquidar la Amazonia
peruana. Pero no se queda ahí.

             Alan García cobijó también al venezolano Manuel Rosales, un
delincuente,  de la oposición chavista, buscado por la Interpol por delitos
comunes: enriquecimiento ilícito y corrupción.  Más: ya está sellada la
alianza Keiko Fujimori-Alan García, para seguir poblando de hambre y muerte
al pueblo peruano,  bajo una dictadura donde impere el terror. Si logran
esos objetivos, Drácula sería liberado dentro de dos años y el presidente
actual no sería juzgado jamás.

             Mientras tanto, así como los niños balancean su pureza, cara al
cielo, en los columpios de los parques de diversiones, el «New York Times»
se bambolea entre dos extremos, aunque jamás con cielo. Sostuvo y sostiene  que
Fujimori* hizo maravillas *cuando llegó al poder, *ya que detuvo una
inflación galopante*; en una palabra: porque instauró el neoliberalismo a
ultranza, como un alumno obediente de Norteamérica.

             En una palabra: celebra que se haya hecho justicia con el mismo
reo al que sustentó. ¡Recórcholis! Si, justamente, la violencia, los
crímenes de lesa humanidad y el Estado de terror, fueron el andamiaje
*necesario
*para imponer las políticas económico-financieras del *Régimen.*

             ¿O acaso el «New York Times» ignora que el Perú es el patio
trasero de los EE.UU.? Sirva como triste ejemplo, que desde el 23-08-90 la
embajada norteamericana en el país de Túpac Amaru y César Vallejo, sabía
detalladamente  el plan fujimorista de operaciones, para realizar
asesinatos. Las pruebas están en manos del Archivo de Seguridad Nacional, de
uno de sus analistas, Meter Kombluh,  y de Kate Doyle testimonio experto en
el juicio a «Chinochet».

             El japonés, cierto, de nada malo se privó. Documentos secretos
confirman que, junto a su ex asesor Vladimiro Montesinos, ayudó a Carlos
Menem cuando era presidente, a ocultar información sobre contrabando de
armas de Argentina a Ecuador. Él y su «comunidad de *inteligencia*»,
supieron de los preparativos para el comercio ilegal de fusiles, no bien
éstos comenzaron.   «Gracias»  a la complicidad del nipón, decenas de
oficiales y soldados peruanos, perdieron la vida en Alto Cenepa y nadie fue
sometido a juicio.

             Menem está procesado por la Justicia argentina; pero mientras
tanto, goza de abultados ingresos como senador nacional; y él y el Drácula
del Perú, fueron el punto de partida para la proliferación de los *políticos
*de la *farándula, *genuflexos frente al *Imperio.* Los dos fueron *precursores
*de la enajenación de sus países: de la venta a precio vil de empresas
estatales nacionales, a empresas estatales extranjeras, en la mayoría de los
casos. Y, tanto o más grave, los dos vaciaron la vida de su sentido
trascendente: el de ser vivida como una estética, que contenga la ética.





*Sin máscara*



             70 años tuvo para aprender la fraternidad, pero eligió el
camino inverso. Ingeniero agrónomo, físico, matemático, devenido
político. Naoichi
y Mutsue Fujimori, sus padres lo vieron nacer en el Perú, adonde habían
acudido en busca de trabajo y buena calidad de vida. El Perú se los dio, y
el hijo se encargó después de arrasar el país que  les brindó bienestar.

             Fue con  «Cambio 90» que Fujimori se postuló a la presidencia
en las elecciones de aquel año. Su contrincante era el escritor de *derechas
* Mario Vargas Llosa. Después de haber obtenido un escaso 20% de sufragios,
en el *ballottage *se acreditó la presidencia con el 60%. * *Trampas de la
vida, recibió el respaldo de varios grupos de *izquierdas*; y, por cierto,
el de su cómplice Alan García, por entonces primer mandatario, por el APRA.

             Salvo para matar, al comienzo de su mandato Drácula se mostró
sin máscara. Sin máscara, su gobierno dependió —directamente— de la asesoría
de Norteamérica, y del Fondo Monetario Internacional (FMI), con una
participación activa del agente de la CIA  el ex capitán Vladimiro
Montesinos. Sin máscara, en 1992 —mediante la violencia y con la ayuda de
las Fuerzas Armadas— disolvió el Parlamento y  suspendió el Poder Judicial,
en lo que se conoce como «autogolpe»; * *y aprobó una nueva constitución,
que le dio la suma de poder.

             Terminó con el grupo ciertamente terrorista «Sendero Luminoso»;
y también con el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA), de muy
distinto origen y objetivos que Sendero. No, no «terminó»: exterminó a los
integrantes, a fuego abierto, mediante torturas sofisticadísimas y
desaparición forzada. El terror de Estado, en lugar de la Justicia. Y
mientras seguía su siembra de muerte, ganó de nuevo las elecciones en 1995
frente al ex Secretario General de las Naciones Unidas, Javier Pérez de
Cuéllar.



*Le llegó el final, ¿el final?*



             Fue recién a fines de los ’90 que la ciudadanía comenzó a
despertar; a descubrir la corrupción y la crueldad. En 2000 «Chinchonet» ganó
de nuevo la presidencia, pues su opositor, Alejandro Toledo, se retiró sin
participar de la *segunda vuelta *electoral*. *Y todo se precipitó. A través
de un video, salieron a la luz infinitos actos de su perenne corrupción.
Entonces el *valiente *Drácula, a quien no le había temblado la mano para
las órdenes de asesinar, huyó. Y entonces, el Japón, y entonces, su renuncia
por fax. Atrás había quedado también —se había salvado— Susana Higuchi,
torturada por orden de su esposo siempre bestial. Y de los cuatro hijos de
la pareja, él no ve sino por los ojos de una ellos, Keiko, su *bibelot*.

             En 2006 Fujimori se casó con la poderosa empresaria nipona
—propietaria de hoteles y campos de golf— Satomi Kataoka, hoy 42 años, para
asegurarse de no ser rechazado en el país de su sangre oriental. El
matrimonio se hizo legal a las tres de la madrugada y *en ausencia. *

    —«Yo siento que eres parte de mi destino. Quiero casarme contigo», dijo
entonces el actual presidiario a su japonesa.

— «Él me dice que me ama, y yo también lo amo, pero lo admiro más como ser
humano. Fujimori llenó un vacío en mi corazón y fue él quien me salvó
espiritualmente. Él me brindó cariño y calor humano», dijo la japonesa,
sobre su peruano-japonés.                          Ahora Kataoka ve  a
Fujimori como un *Cristo que está siendo sacrificado*, y al juez y al fiscal
como demonios.

             Demonio «Chinochet»:

             La madre de sus hijos fue vendada, encapuchada, sometida a
electroshock y torturada hasta casi morir.

    —«Cuando estemos lejos, si se siente solo, que se lleve a mi perro»,
había reído la japonesa.

                  Hoy nadie ladra en la prisión del Drácula del Perú, pero
la justicia universal clama por escuchar el aullido enjaulado de Alan García
Pérez, para que Nunca Más.
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