El dato del dí­a

¿Sabes que España es el paí­s proporcionalmente más endeudado del mundo, con mayor deuda per cápita del planeta?

0
0 votos
28-05-2009
Publicidad
En la actualidad, España es el paí­s proporcionalmente más endeudado del mundo, con mayor deuda per cápita del planeta y el segundo, en términos absolutos (sólo por detrás de EEUU), que más financiación exterior necesita para su crecimiento económico. No estamos hablando de la deuda pública (la deuda del Estado), sino de la deuda privada, los préstamos del capital extranjero a los que tienen que recurrir bancos y grandes empresas para financiar el crecimiento del PIB y el suyo propio. En la actualidad, España es el paí­s proporcionalmente más endeudado del mundo, con mayor deuda per cápita del planeta y el segundo, en términos absolutos (sólo por detrás de EEUU), que más financiación exterior necesita para su crecimiento económico. No estamos hablando de la deuda pública (la deuda del Estado), sino de la deuda privada, los préstamos del capital extranjero a los que tienen que recurrir bancos y grandes empresas para financiar el crecimiento del PIB y el suyo propio.

La banca y las grandes empresas españolas han destinado gran parte de esa financiación exterior a un sector, el de construcción, de baja productividad y escaso valor añadido, pero que ha mantenido unas altísimas tasas de ganancia. Base sobre cuya garantía se ha levantado gran parte de la financiación exterior. Y otra parte sustancial a dar el salto a la expansión internacional y a su transformación en auténticas multinacionales de alcance global.
 
En 2006, la economía española necesitó 83.000 millones de euros (el 8,5% del PIB) para financiar su crecimiento. En 2007, las necesidades habían subido ya a 106.388 millones de euros (el 9,65% del PIB). La deuda exterior acumulada suma actualmente 865.000 millones de euros.
 
Este alto nivel de endeudamiento hacen del nuestro un país obligado a depender de la financiación exterior. Y no por efecto de ninguna maldición bíblica o defecto congénito, sino por el modelo de crecimiento seguido por la clase política y los principales centros de poder económicos del país en estas tres décadas.
 
Recurso a la financiación exterior que, además de convertirnos en el país proporcionalmente más endeudado del mundo ha tenido al mismo tiempo otra  doble consecuencia.
 
En primer lugar, el camino de endeudamiento seguido por estos grupos bancarios y monopolistas –basado en la emisión de deuda privada– supone que gran parte de la riqueza producida por la sociedad española va a estar destinada, en el presente y en el futuro, a engrosar la cuenta de beneficios del capital extranjero.
 
En segundo lugar, el hecho de que el 72% de la financiación exterior provenga de sólo 4 países de la UE, y en particular el 47,9% de sólo dos: Alemania (29,1%) y Francia (18,8%), implica un grado superior de sujeción y dependencia –y no sólo económica, también política– de las dos grandes potencias centrales de la UE y singularmente de Alemania.
 
Uno de los principales argumentos que se utilizan estos días es que durante los años de bonanza, los españoles hemos “vivido por encima de nuestras posibilidades”, y que por eso ahora, al llegar la crisis, todos debemos “apretarnos el cinturón”. Pero la realidad es que ha sido el conjunto del sistema financiero español (Bancos y Cajas) el principal responsable de este grado de endeudamiento, recurriendo de forma creciente al lanzamiento de sus propias emisiones de deuda en el mercado de capitales para acceder a la financiación necesaria para poder seguir desarrollando a una velocidad desconocida al mercado hipotecario español, el gran motor de sus altísimas tasas de ganancia durante todos estos años.
 
De acuerdo al último informe completo del Banco de España, al cierre de 2007, el sistema financiero español tenía un saldo vivo total de diversos instrumentos de financiación y por tanto de endeudamiento (bonos, obligaciones, titulización de hipotecas y de otros activos,...) que ascendía a 847.266 millones de euros, sin contar los 103 mil millones de euros de pagarés a corto plazo. De esos 847 mil millones de deuda, 502.486 es a largo plazo, es decir, empieza a vencer a partir del año 2013. De los 344 mil millones restantes, algo menos de 120 mil son a medio plazo, cuyo vencimiento se producirá entre 2010 y 2011. Y los restantes 224 mil millones son las deudas que el sistema financiero español tenía que abonar en 2008 y 2009. A resolver los problemas generados por esta inmensa deuda es a lo que están destinados en realidad los 240.000 millones de euros que en forma de préstamos y avales ha puesto el gobierno de Zapatero a disposición de los bancos.
 
Este camino de recurrir a la financiación exterior y al desarrollo hipertrofiado de un sector atrasado como el de la construcción, si por un lado ha permitido a un pequeño grupo de sectores monopolistas españoles acumular y concentrar el capital necesario para competir y expandirse en Europa, por el otro ha producido un triple trasvase de rentas y capitales  cuyos efectos son especialmente perversos y dañinos para la economía española y de incalculables consecuencias para el desarrollo de la crisis en nuestro país.
 
Entre 2003 y 2007, el salario relativo –el que se mide en relación a la parte del nuevo valor añadido que se apropia el capitalista mediante la ganancia– ha descendido en España un 6,4%, proporción en que, inversamente, ha aumentado la ganancia.
 
Pero esta ganancia, además, ha sufrido también un trasvase interno. La parte de ella que ahora se llevan los intereses, es decir los pagos al sector financiero en detrimento del beneficio del empresario, ha aumentado, también en esos 4 años (pero especialmente entre 2006 y 2007), en un 6,58%.
 
Al mismo tiempo que el déficit exterior acumulado –trasvase de rentas hacia el exterior– aumentaba entre 2004 y 2007 un 200,5%, los intereses globales de esa deuda en un 214,7% y los intereses a corto plazo en un 259,5%.
 
Este triple trasvase (de rentas, de ganancias y de ahorro) no hace sino poner de manifiesto el aumento del dominio de un pequeño puñado de grupos monopolistas sobre los trabajadores asalariados; del capital bancario sobre el resto de sectores empresariales; y del capital financiero extranjero –a cuya cabeza están Alemania y Francia– sobre la economía del conjuntode la nación.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad