Selección de prensa internacional

Accidentada paz con China

China es obviamente una fuerza que no se puede subestimar, pero no se debe sobreestimarla. Hasta hoy, los gastos de defensa de China no llegan ni a una cuarta parte de los de Estados Unidos

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28-05-2009
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Muy ilustrativo el artí­culo aparecido esta semana en el diario estadounidense Chicago Tribune acerca de las relaciones entre EEUU y China, y el desconcierto que existe entre ciertos sectores norteamericanos acerca de la naturaleza de esas relaciones y el modo en que la superpotencia deberí­a encararlas.
 Accidentada paz con China
Muy ilustrativo el artí­culo aparecido esta semana en el diario estadounidense Chicago Tribune acerca de las relaciones entre EEUU y China, y el desconcierto que existe entre ciertos sectores norteamericanos acerca de la naturaleza de esas relaciones y el modo en que la superpotencia deberí­a encararlas.

El artículo hace un breve repaso histórico de las condiciones que en el pasado permitieron crear la imagen de una China como gran enemigo estratégico de EEUU: el enfrentamiento en Corea, la ayuda China a los pueblos de Indochina, su decidido apoyo a los movimientos antiimperialistas y antihegemonistas en Asia, África o América Latina,...
 
Imagen que hoy hasta cierto punto puede seguir siendo alimentada por la emergencia económica y diplomática de Pekín en el mundo, el aumento de sus presupuestos militares o la creciente actividad política china en cada vez más lugares del planeta.
 
Sin embargo, para el Chicago Tribune, todas las evidencias de las dos últimas décadas que coinciden con el renacer y la emergencia china, muestran que “hasta hoy China evita convertirse en una fuerza destructiva”, en clara diferencia con lo que ocurrió en los años 60 con la URSS, cuyo ascenso político-militar iba acompañado por una manifiesta voluntad de competir con EEUU por la hegemonía y el dominio mundial.

Dejando de lado los inevitables roces que sus diferentes intereses provocan, vista de conjunto la política china, el Chicago Tribune afirma que los dirigentes chinos están empeñados en un camino de ascenso pacífico y consensuado en el orden mundial, garantizando la prosperidad y la seguridad de su nación “a través de la prudencia, la moderación, la cooperación multilateral y una limitada fuerza militar”. Por eso, concluye el diario, “no es extraño que las personalidades de Washington se sientan desconcertadas”.
 
En el diario argentino Clarín, el senador brasileño del PT –el partido gobernante de Lula– Aloizio Mercadante hace un llamamiento a reforzar la integración entre su país y Argentina como eje vertebrador de los procesos de unidad e integración en el Cono Sur. Poniendo como imagen y ejemplo al eje franco-alemán de los tiempos de De Gaulle y Adenauer, quienes dejando atrás sus históricas rencillas supieron convertirse en el motor principal de la unión europea.
 
 
 
 
 
EEUU. Chicago Tribune
LA PAZ CON CHINA Y OTROS ACCIDENTES
 
Al divertirnos con petardos, no nos sentimos sorprendidos al verlos estallar. Pero el problema está en que cuando uno enciende un petardo y lo lanza, pero se da cuenta de que no ha estallado, esto sí sorprende mucho. En los últimos diez años, los contactos entre Estados Unidos y China han sido así. A pesar de oler fuertemente a pólvora, no han estallado.

Desde hace mucho Estados Unidos consideran a los chinos como una amenaza, no sin motivo. Nuestros dos países fueron partes beligerantes en la Guerra de Corea y, además, China ayudó a los vietnamitas a enfrentarnos. El régimen comunista de Mao Zedong alentó, a través del suministro de armas, al “movimiento de liberación” a nivel mundial. Hasta en los años noventa del siglo pasado, el neoconservadurismo calculaba que tendríamos una nueva Guerra Fría con Beijing, que deseaba vehementemente ajustar las viejas cuentas.

China hace a la gente bañarse en sudor frío y las razones no son difíciles de comprender. Gracias al rápido crecimiento de 30 años, ya es hoy la tercera economía más grande del mundo. Todas las personas que presenciaron la Olimpiada de Verano 2008 pueden testimoniar que es aterradora la capacidad de este país de concentrar los recursos humanos para hacer una determinada cosa. La China con 1.300 millones de habitantes hace recordar una conocida palabra de José Stalin: “A veces la cantidad también tiene calidad.”

La preocupación más concreta reside en el presupuesto militar que crece en grandes márgenes. China también es sospechosa de atacar la red de computadoras del Pentágono. China no oculta que está lista en todo momento para hacer la guerra con nosotros por el problema de Taiwán. Últimamente, barcos chinos hostilizaron una y otra vez a barcos estadounidenses de supervisión y control ubicados en aguas internacionales, lo que parece ser una deliberada prueba para nuestro nuevo presidente.

China es obviamente una fuerza que no se puede subestimar, pero no se debe sobreestimarla. Hasta hoy, los gastos de defensa de China no llegan ni a una cuarta parte de los de Estados Unidos. China aún no tiene ni un solo portaaviones, que constituye un instrumento indispensable para el envío de fuerzas armadas por el mar.

Prepararse para entrar en guerra con Estados Unidos no equivale a querer o buscar una guerra. Esto se debe tal vez a una consideración prudente. Siendo una superpotencia autoconsiderada como El Salvador, nosotros permitimos que algunos países teman ser blanco nuestro.

En vista de la existencia de rivales históricos y países nucleares inestables en sus alrededores, el motivo de China en su expansión militar no es tan dudoso. Además, no han pasado sino dos generaciones desde que este país se ha librado de la agresión japonesa. De todos modos, el dinero que gastamos en la defensa es más que el total de los gastos correspondientes de los demás países del mundo y, además, todos nuestros enemigos están más allá de la mitad del mundo.

Sin duda alguna, aún cuando no existamos nosotros, la mayor parte (probablemente no total) de la expansión militar de China seguirá llevándose a cabo. Este es un proceder normal de una potencia emergente, diferente de la manera de obrar de un país expansionista (por ejemplo la antigua Unión Soviética) basada en la ideología.

Desde luego, aún cuando se trata de una potencia emergente, puede tener conflicto con los ya existentes poderes, sobre todo cuando reclama mayor respeto y fuerza de influencia. Pero hasta hoy China evita convertirse en una fuerza destructiva.

China, que fue enemigo jurado del orden internacional, ya se ha incorporado a la Organización Mundial del Comercio, ha enviado a África personal para el mantenimiento de paz y ha desarrollado relaciones estrechas con Taiwán. Hace poco, China ha enviado buques militares a las aguas frente a Somalia para combatir a los piratas. Zhang Xiaoming, profesor del Instituto de Relaciones Internacionales de la Universidad de Beijing, señaló: “China quiere ser un país de statu quo, en lugar de un país de carácter revolucionario”. Los dirigentes de ese país también han hecho declaraciones similares.

Los prudentes no tomarán en serio este tipo de declaraciones. Pero en el caso de China, no hay distancias claras entre las palabras y el proceder de Beijing. Razón por la cual probablemente ellos hacen lo que dicen. Hablando en su conjunto, el proceder de China permite considerar que ellos creen que un país puede garantizar la prosperidad y seguridad a través de la prudencia, la moderación, la cooperación multilateral y una limitada fuerza militar. No es extraño que las personalidades de Washington se sientan desconcertadas.
CHICAGO TRIBUNE. 25-5-2009
 
 
 
 
Argentina. Clarín
ARGENTINA Y BRASIL DEBEN PROFUNDIZAR LA INTEGRACIÓN
Aloizio Mercadante
 
 
Al final de la Segunda Guerra Mundial, Europa estaba destrozada. El continente europeo acumulaba un inmenso pasivo de muertos, deudas, economías totalmente desestructuradas, instituciones políticas en bancarrota, odios y resentimientos. Por si no fuera suficiente, las superpotencias emergentes, los Estados Unidos y la URSS, habían dividido Europa en dos grandes áreas de influencia. Parecía así condenada al estancamiento, la fragmentación y a tener un papel cada vez más secundario en el orden mundial.

Sin embargo, en ese terrible momento, dos de las mayores naciones del continente, Francia y Alemania, que habían sido enemigas mortales en la Primera y Segunda Guerra, tomaron una decisión que transformaría Europa y su mundo: resolvieron dejar de lado su secular oposición e invertir sus energías en la unión e integración. Surgía así, el 9 de mayo de 1950, la declaración Schumann que abrió camino para la creación de la Comunidad Europea del Carbón y del Acero, que posteriormente se transformó en la Comunidad Europea y luego en la Unión Europea.

Hoy, gracias a esa decisión histórica, Europa está casi toda unida en un proyecto progresista y civilizador. Hay una Europa dueña de su propio destino, con desarrollo económico y social envidiable y un protagonismo internacional decisivo.

El proceso de construcción de esa Europa tuvo como eje político principal estructurador la relación Francia-Alemania. Y a no ser por la firme decisión de estas dos naciones, que no se agotó en la Declaración de Schumann y que sobrevivió a las crisis y conflictos propios de los procesos de integración, no habría Unión Europea.

Pues bien, en América del Sur dos naciones que siempre habían estado en campos opuestos y que sólo pensaban estratégicamente en los contextos estrechos de los escenarios de guerra, tomaron también, 35 años después de la Declaración de Schumann, una decisión histórica: firmaron la Declaración de Foz de Iguazú dando inicio al proceso de creación del Mercosur.

En efecto, Brasil y Argentina recién salidos de dictaduras militares y todavía sumergidos en crisis económicas, apostaron a la integración y la racionalidad. Hoy, aunque todavía no haya realizaciones comparables con las de la Unión Europea, el Mercosur tiene mucho para celebrar.

Desde su creación, las exportaciones dentro del bloque se multiplicaron por 8,5, al pasar de 4.000 millones de dólares en 1991 a 33.500 millones en 2007. Las exportaciones del Mercosur para el mundo prácticamente se quintuplicaron en el mismo período, al aumentar de 46.000 millones a 222.000 millones. Si incluyéramos los Estados asociados, Mercosur absorbió en 2008 19,6% de las exportaciones brasileñas, cuando Estados Unidos representó apenas 14%. Para Argentina, la importancia del Mercosur es todavía mayor: sólo Brasil absorbió en 2007 19,1% de sus exportaciones, mientras que Estados Unidos respondieron sólo por 7,6%.

Esa robusta corriente comercial regional representa una importante línea de defensa para los Estados parte del bloque, en una crisis que afecta más profundamente las economías centrales. Además de esos avances económico-comerciales, también se hicieron progresos político-institucionales de relieve. La expansión del Mercosur con la incorporación de nuevos Estados asociados como Perú, Ecuador y Colombia, y la entrada futura de Venezuela como miembro pleno, agregó peso político-económico al bloque y aumentó su protagonismo internacional, además de pavimentar la creación de UNASUR.

La creación del FOCEM, fondo que financia proyectos en las áreas más pobres de la región, permitió al bloque enfrentar sus asimetrías. A su vez, la implantación del Parlamento del Mercosur rescata el déficit democrático del bloque y permite la discusión transparente de sus cuestiones. Ahora, en Asunción, el Parlamento del Mercosur llegó a un acuerdo político histórico para implementar la representación ciudadana, realizar sus elecciones directas y construir un Tribunal de Justicia de carácter supranacional.

Nada de eso habría sido posible sin el mantenimiento de una relación bilateral saludable entre Brasil y Argentina. De hecho, así como la relación bilateral Francia-Alemania modeló y condujo la Unión Europea, la relación bilateral Argentina-Brasil es el principal eje político estructurador del Mercosur. Más que eso: la relación bilateral es, sin desmerecer a otros países, el hilo conductor más significativo de la integración de América del Sur.

Por eso, es necesario cuidar bien esa relación bilateral, que no es apenas de vital interés de Brasil y de Argentina, sino también un patrimonio apropiado por toda la región. No podemos dejar que la crisis y el canto de sirena del proteccionismo indiscriminado la desvirtúen.

Brasil debe comprender las aspiraciones de reindustrialización de Argentina y apoyarlos con una sociedad constructiva. Argentina, a su vez, debe entender que la integración es la solución principal para que podamos enfrentar la crisis en mejores condiciones. No hay "soluciones nacionales" para la crisis. No hay tampoco "soluciones nacionales" para la poscrisis. Por encima de todo, es preciso que quede claro que, cualesquiera sean las divergencias, ellas pueden ser resueltas con un diálogo transparente.

Cierta vez, Jean Monnet, artífice de la Unión Europea, fue interrogado sobre si no era demasiado optimista respecto a la integración de Europa. Monnet respondió: "Yo no soy optimista, soy decidido". Es un deber histórico de Argentina y de Brasil tener decisión en esta hora difícil, profundizando el camino de la integración
CLARÍN. 28-5-2009
 
 
 
Rusia. RIA-Novosti
PRUEBA NUCLEAR NORCOREANA: UN PRETEXTO PARA SAVAR LA CARA
Ivan Zajarchenko
 
El pasado fin de semana ocurrieron acontecimientos importantes en la Península de Corea. El sábado, el ex presidente surcoreano Roh Moo-hyun,  promotor de la reconciliación entre las dos Coreas optó por el suicidio, y el lunes, tras expresar sus condolencias por la muerte del político, el gobierno de Corea del Norte anunció la exitosa prueba de un artefacto nuclear (...)
 
Como otros países, Rusia expresó su desacuerdo a la declaración hecha por el gobierno norcoreano (...)
La reacción del presidente de Estados Unidos, Barack Obama fue más categórica, al calificar lo ocurrido de "provocación", y subrayar que "la actitud de Corea del Norte aumenta la tensión y disminuye la estabilidad en el Norte y el Oriente de Asia".
 
El problema nuclear en la Península de Corea lo intentaron solucionar en agosto de 2003 diplomáticos de alto rango de Rusia, EEUU, China, Japón y las dos Coreas (formato a seis bandas).
 
Entre otras cosas, cuando comenzaron esas negociaciones, Pyongyang todavía no tenía armas nucleares. Estas aparecieron y fueron experimentadas tres años después,  cuando las conversaciones a seis bandas entraron en una fase de deterioro, porque la parte estadounidense, sencillamente no quiso continuar las conversaciones con los norcoreanos.
 
Recientemente, ese proceso negociador de nuevo sufrió un retroceso considerable. En esta ocasión, las negociaciones a "seis bandas" quedaron atascadas debido a que Japón rehusó a cumplir sus compromisos sobre suministro de combustible a Corea del Norte debido a problemas bilaterales que no tenían ninguna relación con el asunto nuclear (...)
 
Como consecuencia de todo lo anterior, Corea del Norte el pasado mes de abril  efectuó el lanzamiento de un cohete de tres fases declarando que con ayuda de ese portador, había puesto en orbita un satélite de comunicaciones.
 
Con era de esperar, el Consejo de Seguridad de la ONU condenó el lanzamiento del cohete, aumentando la irritación de los norcoreanos, que decidieron reanudar  su programa nuclear.
 
Y de esta forma, la situación continuará indefinidamente hasta que no se solucione el  problema principal entre EEUU y Corea del Norte que hasta el momento, no están en guerra, pero tampoco han concertado la paz.
 
Lo que pasa es que tras concluir la guerra de Corea entre 1950-1953, ambos países sólo firmaron una tregua, y aunque desde hace tiempo Corea del Norte solicita que ese documento sea sustituido por un acuerdo de paz, con la consiguiente normalización de las relaciones bilaterales, hasta el momento, Washington rehúsa de forma categórica, incluso la propuesta de discutir semejante perspectiva (...)
 
Para obligar a EEUU a conversar con Corea del Norte, los norcoreanos se ven en la obligación de acudir a amenazas o ejecutar acciones que sólo complican aún más la situación y después, en el pico de la tensión, la comunidad internacional debe buscar salidas para neutralizar  o minimizar sus efectos.
 
¿Y, por qué es tan complicado el asunto? (...)
 
Corea del Norte intenta demostrar que no está dispuesta a que nadie ni nada la obligue a permanecer de rodillas.
 
Por su parte, la nueva administración de EEUU posiblemente quiera entablar el diálogo con Corea del Norte, pero en primer lugar el nuevo equipo de diplomáticos apenas se está estructurando, y en segundo, en condiciones cuando Corea del Norte reanudó su programa nuclear es muy problemático aceptar un inicio de los  contactos.
 
Para que esos contactos puedan realizarse debe de haber un motivo que permita a cada uno de los países salvar la cara.
 
Y ese motivo ya apareció. La prueba nuclear, que al tener una potencia considerable (hasta 20 kilotones como afirma algunos expertos)  ya puede servir de fundamento para considerar a Corea del Norte como país poseedor de armas nucleares.
 
En las actuales condiciones, EEUU puede optar por iniciar conversaciones bilaterales con Corea del Norte, sobre todo si el "sexteto" no demuestra capacidad para promover el diálogo. Si esto último tiene lugar, surgirá una situación extrema que obligará a EEUU con más urgencia que antes a entablar las conversaciones con Pyongyang.
Entre más pronto esto ocurra, menores serán las amenazas que puedan partir de Corea del Norte.
RIA-NOVOSTI. 26-5-2009
 
 
 
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