Educación

Oidos sordos en la CRUE

Gutiérrez-Solana, no explica con precisión el proceso de concesión de becas; no se responde a las crí­ticas más que negándolas y se obvia las diferencias sociales abismales que se abren

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27-05-2009
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El nuevo presidente de la CRUElonia - véase artí­culos anteriores - Federico Gutiérrez-Solana, ha participado en un debate digital con los lectores de El Paí­s. Y como se preveí­a desde el discurso de investidura como presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, cada palabra es una joya sin desperdicio: "Las universidades debemos hacer los cambios de oferta docente escuchando la verdadera demanda de la Sociedad y no bajo criterios de interés interno. En ello estamos" El nuevo presidente de la CRUElonia - véase artí­culos anteriores - Federico Gutiérrez-Solana, ha participado en un debate digital con los lectores de El Paí­s. Y como se preveí­a desde el discurso de investidura como presidente de la Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas, cada palabra es una joya sin desperdicio: "Las universidades debemos hacer los cambios de oferta docente escuchando la verdadera demanda de la Sociedad y no bajo criterios de interés interno. En ello estamos"
Las referencias a la “adaptación de la Universidad a las necesidades de la sociedad” no son nuevas. De hecho forman parte de la redacción de la LOU, la LOGSE – por lo que le toca – y el Plan Bolonia, además de la “Estrategia Universidad 2015” – un fallido intento de lavado de cara del Plan Bolonia -.

La multi-entrevista del presidente del supra-organismo universitario, puede sintetizarse en  tres elementos: "una política activa y adecuada de becas", "hay que desterrar determinados estereotipos – refiriéndose a algunas de las críticas al proceso europeo -" y unificar criterios de evaluación. Pero sigue sin responderse a la exigencia que solo unas horas antes hacía Enrique Múgica, el Defensor del Pueblo a las instituciones universitarias y al Gobierno, que se explique que se quiere hacer, se pueda debatir e intervenir en las decisiones.

No se explica con precisión el proceso de concesión de becas; no se responde a las críticas más que negándolas y se obvia las diferencias sociales abismales que este tipo de universidad no va a hacer sino ahondar.

En todo caso veamos los datos que ha presentado el Instituto Nacional de Estadística – INE – respecto a la cantidad de estudiantes universitarios en los últimos diez años: desde 1999, el número de universitarios se ha reducido un 12% en España, desde 1,58 millones de alumnos hasta 1,39 en el curso 2007-2008.

La razón principal que se alude es el descenso de la natalidad, sin embargo los datos no cuadran. Efectivamente la natalidad descendió progresivamente hasta 1990. Pero en los últimos diez años ha ido en aumento, hasta el punto de presentar las cifras más altas en el 2008. El crecimiento se corresponde en gran parte por los nacimientos “aportados” por los más de cinco millones de trabajadores inmigrantes que ya hay en nuestro país. Pero… con más razón. Ese es el trabajo del sistema educativo, ¿no?

Lo cierto es que, al mismo tiempo, se han incrementado los alumnos matriculados en las universidades privadas, que creció respecto al curso anterior un 2,4%, alcanzando así los 146.000 alumnos.

La tendencia es objetiva: cada vez menos gente se matricula en la universidad, y de los que se matriculan, más lo hacen a la privada… aunque Gutiérrez-Solana haga oídos sordos.
 
 
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