Dato del dí­a

¿Sabes que comprar deuda pública española desde un paraí­so fiscal desgrava más que invertir en I+D+I?

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27-05-2009
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La economí­a española necesita urgentemente una agresiva polí­tica fiscal que potencie y favorezca extraordinariamente la inversión productiva, sin que ello signifique al mismo tiempo aumentar el endeudamiento público. La economí­a española necesita urgentemente una agresiva polí­tica fiscal que potencie y favorezca extraordinariamente la inversión productiva, sin que ello signifique al mismo tiempo aumentar el endeudamiento público.

Particularmente y sobre cualquier otra, la inversión destinada a desarrollar el sector industrial. La industria constituye el eje vertebrador del desarrollo económico de cualquier país. Potenciar la inversión industrial es potenciar un crecimiento sólido de la economía nacional. Y no hay desarrollo industrial sostenible en el medio y largo plazo sin una potente inversión en Investigación, Desarrollo e Innovación que oriente el crecimiento hacia el desarrollo de los sectores más competitivos y de mayor valor añadido.
 
El actual modelo de la economía española, basado en el “monocultivo” de la construcción, la dependencia de la financiación exterior, de la exportación a unos pocos mercados y de la preponderancia del capital extranjero en los sectores claves de la industria ha provocado que no sólo el gasto anual en I+D+I sea hoy un 60% inferior al objetivo planteado para 2010 de dedicar el 3% del PIB, ocupando España el penúltimo lugar en este capítulo en la eurozona, sino que el número de empresas innovadoras en nuestro país haya ido descendiendo año tras año.
 
Lo cual no es de extrañar dada la política que en esta materia sigue el gobierno. Zapatero planteó en el debate sobre el estado de la nación la necesidad de un cambio en el modelo productivo. Compromiso que está reiterando durante la campaña electoral. Sin embargo, sus hechos desmienten sus palabras.
 
El gobierno tramita estos días un decreto ley –que se suma al aprobado el pasado año que permite a los residentes en paraísos fiscales adquirir deuda pública española sin retención fiscal alguna, es decir, completamente libres de impuestos– por el que las entidades residentes en paraísos fiscales que compren deuda pública española quedan exentos de la obligación de declarar la identidad de los compradores de deuda, así como su país de origen y el importe de las rentabilidades obtenidas.
 
Adquirir bonos del Estado desde paraísos fiscales, no sólo estará libre de impuestos (cosa que no ocurre si los compra usted desde España), sino que además será una información completamente opaca para Hacienda, que no tendrá forma de saber ni la identidad de los compradores ni la cuantía de su compra.
 
De este modo, a cualquier empresario español le resulta ahora más rentable invertir sus beneficios en un paraíso fiscal y comprar deuda pública española, con la seguridad de que la impunidad va a ser total, que invertir en aumentar la producción, en desarrollar nuevas tecnologías, en innovar sus productos. ¡Menuda manera tiene Zapatero de favorecer el cambio en el modelo de crecimiento, potenciando el endeudamiento y la inversión en paraísos fiscales! ¿Pero no habíamos quedado en la pasada cumbre del G-20 que ahora sí, se iban a tomar medidas en serio contra los paraísos fiscales? Se coge antes a un mentiroso que a un cojo. Y al señor Rajoy aún no le hemos visto montar ninguna algarabía –a las que tan aficionados son en su partido– sobre este asunto.
 
Frente a estas políticas depredadoras, especulativas e improductivas, potenciadas desde el mismo gobierno con el beneplácito de la oposición, nuestra candidatura, DE VERDAD CONTRA LA CRISIS, propone una escala de 10 niveles de desgravación en el impuesto de sociedades, de acuerdo con el grado de reinversión productiva de los beneficios y de inversión en I+D+I. Potenciando que esta reinversión productiva se convierta en un impulso acelerado de la investigación, el desarrollo y la innovación como elementos claves para la productividad de la economía española y la competitividad de sus empresas en el mercado global.
 
La nueva escala en el impuesto de sociedades que explicamos ayer, debe, en consecuencia, estar sujeta a una escala de desgravaciones directamente proporcional al grado de reinversión de los beneficios en la actividad productiva: maquinaria, nueva tecnología (y con mayor desgravación si es propia que si es comprada a terceros, si es nacional que si es foránea), ampliación y mejoras de las instalaciones, innovaciones, formación en la cualificación de la mano de obra, ampliación y diversificación de los mercados, diseño,... De tal modo que, por ejemplo, reinvertir 2/3 de los beneficios en mejoras en la productividad signifique inmediatamente una desgravación de 2/3 en el impuesto de sociedades.
 
Quien más beneficios dedique a crear nueva riqueza social y nuevos puestos de trabajo productivos, más desgravación en el impuesto de sociedades. Ni estímulo ni desgravación para quien no reinvierta beneficios en la mejora, ampliación o modernización del tejido productivo.
 
Recuperar el terreno perdido en este campo es vital  para la productividad de las empresas y la competitividad de la economía española.
 
Una adecuada política de subvenciones a la I+D+I, una ampliación de los incentivos fiscales para las empresas que inviertan en ella y un fácil y rápido acceso de las empresas a créditos blandos a través del ICO para desarrollar esta actividad son elementos claves para la competitividad de nuestra economía. Prestando especial atención al impulso de las energías renovables como medio de limitar, en un primera etapa, y acabar posteriormente con la enorme dependencia del petróleo que tiene nuestro país.
 
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