Medioambiente

Atar corto a las renovables. Ni hablar de independencia

Xavier Viteri, de Iberdrola: "el real decreto garantiza el crecimiento ordenado y el derecho a la retribución de aquellas empresas que hayan hecho bien las cosas"

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26-05-2009
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El 50% de la energí­a que se produce actualmente en España es de "nuevo origen". Según el Instituto de Diversificación y Ahorro Energético, el 20% de la producción neta de electricidad que se produce en el paí­s se produjo a través de las llamadas energí­as renovables. La demanda ha crecido un 90% en últimos diez años. Pero ¿quiere decir esto que caminamos hacia el sostenimiento energético basado en fuentes limpias?, ¿estamos en la ví­a de la desaparición de los combustibles fósiles, el gas - principal fuente en crecimiento -, y las nucleares? El 50% de la energí­a que se produce actualmente en España es de "nuevo origen". Según el Instituto de Diversificación y Ahorro Energético, el 20% de la producción neta de electricidad que se produce en el paí­s se produjo a través de las llamadas energí­as renovables. La demanda ha crecido un 90% en últimos diez años. Pero ¿quiere decir esto que caminamos hacia el sostenimiento energético basado en fuentes limpias?, ¿estamos en la ví­a de la desaparición de los combustibles fósiles, el gas - principal fuente en crecimiento -, y las nucleares?
En absoluto. Por una parte las consecuencias del decreto recientemente aprobado por el Gobierno van a recaer sobre las más de 1.300 pequeñas y medianas empresas con mayores dificultades para cumplir con los requisitos en el sector de las energías limpias. Y por otro, se sigue ocultando que el debate no debe estar entre renovables o no, sino entre dependencia o independencia energética. Aunque se nombre el problema, aparece como eso, sólo un problema.

Las energías renovables costaron en el 2008, 3.300 millones a los españoles. El propio Ministerio de Industria ya ha manifestado su preocupación por un sector en el que se está creando una burbuja especulativa del 450% anual, y el Gobierno ha decidido “atar en corto” a este sector, en el que España es vanguardia mundial.

El consejero delegado de Iberdrola Renovables, Xavier Viteri, ha declarado que “el real decreto aprobado por el Gobierno, con la obligación de registro previo de proyectos de renovables, garantiza el crecimiento ordenado del sector y el derecho a la retribución de aquellas empresas que hayan hecho bien las cosas y que tengan idea de persistir". Pues ya está dicho todo.

Sin embargo los límites del desarrollo de este sector son reales. Desde una capacidad de responder a la demanda que oscila entre el 1% y el 43% y que introduce un nivel de incertidumbre inaceptable, hasta las serias dificultades al proceso de investigación, se va tapiando el recorrido exponencial que podrían tener las fuentes eólicas, o solar.

La Asociación de Productores de Energías Renovables – APPA - y Greenpeace han presentado un anteproyecto de ley para el fomento de las energías renovables que propone alcanzar en 2020 el 30% de renovables sobre el consumo final bruto.

En el último año, el grado de autoabastecimiento de España ha sido del 21,6%. Ante estos datos la respuesta inmediata es volver a la intrincada polémica, que no debate, entre pronucleares y antinucleares, y la polémica en torno a las energías renovables y su coste. Pero no se habla de la independencia, en uno u otro sector.

¿Por qué no podría España implementar un camino de desarrollo triple de fuentes energéticas, pero independiente, primando las potencialidades de las energías renovables, en las que, por razones evidentes, se disponen de mejores condiciones para ser autónomos?
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