Selección de prensa nacional

La recesión va a peor

España se enfrenta a "una deflación larga y dolorosa que se manifestará ví­a paro, frenazo inmobiliario e insolvencias bancarias"

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26-05-2009
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Frente a los "brotes verdes" que ven últimamente por todas partes tanto Zapatero como la ministra de economí­a, cada vez son más los expertos que auguran que la crisis no sólo no ha tocado fondo, sino que lo peor de la recesión, y no únicamente en el caso español, sino a nivel global, está todaví­a por llegar.
 La recesión va a peor
Frente a los "brotes verdes" que ven últimamente por todas partes tanto Zapatero como la ministra de economí­a, cada vez son más los expertos que auguran que la crisis no sólo no ha tocado fondo, sino que lo peor de la recesión, y no únicamente en el caso español, sino a nivel global, está todaví­a por llegar.

En El Confidencial, S. McCoy comenta el análisis económico global que esta semana ha hecho uno de los boletines más seguido por los inversores para conocer la realidad de los mercados mundiales. El incremento acelerado de la deuda y los déficit, lo irreal de las previsiones de crecimiento en que están basados los presupuestos de los gobiernos, y la necesidad, más tarde o temprano, de tener que poner freno de la manera que sea a los ingentes desequilibrios presupuestarios que están acumulando, presagian una recuperación más que incierta para la mayoría de las economías desarrolladas.

De hecho, hay economistas que sostienen, entre ellos el profesor Santiago Niño de la Universidad de Barcelona, que la verdadera crisis empezará en el 2010, cuando los agujeros en el sistema financiero sean ya imposibles de contener por más tiempo, y la perspectiva de un corralito a la argentina empiece a tomar forma en algunos países, entre ellos no es descartable que el nuestro.
 
 
 
 
 
 
Opinión. El Confidencial
LO PEOR DE LA ECONOMÍA ESTÁ POR LLEGAR
S. McCoy
 
La frase no es propia sino que la rescato de la carta semanal a los inversores de John Mauldin, (...) uno de los boletines de mercado más seguido en Estados Unidos. De ahí su importancia. El autor hace referencia a nuestro país tanto de forma directa como indirecta. En el primer caso a través de un comentario específico sobre el que volveremos más adelante. En el segundo por medio de unas alusiones a la economía norteamericana, comienzo de su pieza, que serían fácilmente exportables a la realidad macro española: incremento acelerado de deuda y déficit, irrealidad de los estimados de crecimiento de las autoridades políticas, posibilidad más que cierta de corrección futura de los desequilibrios presupuestarios vía aumento de impuestos. Algo que está a punto de llegar en España como prueban los abundantes mensajes que llegan desde las filas socialistas en tal sentido (...)
 
Sorprende, no obstante, que la alusión específica a nuestro país se encuadre dentro de un epígrafe denominado “La recesión global va a peor”. Y que tras destacar el nivel de colapso económico en términos anualizados de naciones como Alemania, Japón o México (menos 14%, 15% y 21% respectivamente en el primer trimestre del año) y apuntar la complicada situación por la que discurre el comercio mundial, medida en términos de contracción de exportaciones, sea España el ejemplo que utilice para ilustrar la dramática situación internacional. Un Estado que se enfrenta a “una deflación larga y dolorosa que se manifestará vía paro, frenazo inmobiliario e insolvencias bancarias”. Sobre esta última cuestión, afirma que la mayor parte de ese 50% de PIB que supone el crédito promotor y constructor en España será fallido, como consecuencia del exceso de oferta, y que si no se ha manifestado hasta ahora es porque la banca “no está ajustando sus carteras crediticias a la realidad del mercado”. Se puede decir más alto pero no más claro. Nos han calao. Es entonces cuando suelta la frase lapidaria que da título a esta pieza.
 
Así nos ven en Estados Unidos. Un mensaje bastante similar al pronunciado por uno de los cenizos de la crisis, Santiago Niño, en la contraportada de La Vanguardia de ayer donde afirma que será en el 2010 cuando comience verdaderamente la crisis, se verá que las medidas que ahora se están tomando no surten efecto y se constatará la existencia de “agujeros tremendos en las entidades financieras”. De hecho el profesor universitario apunta sibilinamente a la posibilidad de un corralito, entendido tal como la incapacidad de disponer de los fondos por parte de los ciudadanos como consecuencia de una imposición del Gobierno que persiga salvaguardar el sistema. Coyuntura dramática que choca con el optimismo gubernamental (...)
 
Mauldin concluye, en un post que es muy interesante en su totalidad, que, ante un entorno como el descrito, cabe esperar lo siguiente, adaptado a la situación española. Uno, ningún auxilio de otros países de la Unión Europea y menos de Alemania. Dos, ausencia de inflación y, por tanto, de la capacidad del Estado de minorar el valor real de su endeudamiento en tanto no se reconstruya el ahorro de las familias y se reduzca el apalancamiento del sistema. Tres, necesidad de competir por los recursos escasos cuando se espera que la oferta de deuda que salga al sistema de las economías desarrolladas sea masiva y la demanda no sea tan elevada como antes de la crisis. Los tipos a largo repuntarán aún más. Hay que seguir evitando los bonos soberanos. Cuatro, los mayores costes de financiación repercutirán sobre las arcas del Estado y sobre la presión impositiva sobre los ciudadanos. Quinto, encarecerán los costes de financiación de las empresas. Sexto y último, si el déficit aún así no puede financiarse, lo siguiente es mayor monetización de deuda e inflación a tres/cinco años vista. Bonito panorama (...)
EL CONFIDENCIAL. 26-5-2009
 
 
 
 
 
 
 
 
Editorial. El País
CAMPS Y TORQUEMADA
 
El Partido Popular ha cedido a la tentación de confundir unos eventuales resultados favorables en las próximas elecciones europeas con una absolución en los casos de corrupción que afectan a destacados dirigentes y cargos institucionales, como Francisco Camps. Esta reacción no constituye una sorpresa, puesto que se dejaba traslucir en las declaraciones de los líderes populares, incluido el propio Camps, desde que trascendieron las primeras decisiones de la Audiencia Nacional relacionadas con el caso Gürtel. Pero más grave aún es que esta forma de eludir responsabilidades tampoco representa una novedad en las estrategias del PP para enfrentar los casos de corrupción que le afectan: su respuesta a la imputación de Camps es idéntica a la que ofreció en los procesos judiciales contra el presidente de la Diputación de Castellón, Carlos Fabra, para quien el fiscal acaba de solicitar dos años de cárcel.
 
La dirección nacional de los populares, con Mariano Rajoy a la cabeza, ha decidido cerrar filas con el presidente de la Generalitat valenciana. La incondicionalidad de este apoyo no es sólo asunto del PP y de sus complejos equilibrios internos, en los que Camps llegó a afirmarse como un sólido apoyo de Rajoy durante el acoso de Esperanza Aguirre y de los sectores más radicales del partido tras la derrota en las últimas elecciones generales; es también, y sobre todo, una cuestión que afecta al obligado respeto a los tribunales desde los partidos políticos.
 
Rajoy ha apuntado a los "Torquemada del siglo XXI" como causantes de los problemas de Camps con la justicia. Las palabras del líder de la oposición descalifican gratuitamente la actuación de los jueces y, en concreto, del instructor del caso en el Tribunal Superior de Justicia de Valencia. Porque, o bien ese juez forma parte de los Torquemada en los que Rajoy resume su versión conspirativa del caso Gürtel, o bien se ha dejado embaucar por ellos al mantener la imputación de Camps tras su declaración del pasado martes. Sea cual sea la hipótesis que se escoja, parece impropio de una fuerza política con vocación de Gobierno propagar insinuaciones sobre la justicia en lugar de exigir responsabilidades a sus militantes. Eso es lo que establece el código de conducta del PP y ésa es la decisión que ha adoptado en relación con los implicados en la Comunidad de Madrid.
 
Los problemas judiciales de Camps se deben exclusivamente a comportamientos sobre los que no ha ofrecido ninguna explicación. Y el cerrado apoyo de Rajoy sólo significa, por su parte, que el Partido Popular ha renunciado a exigírsela. Al seguir este camino, el PP y su dirección nacional no quedan a merced de los resultados electorales, como pretenden sus dirigentes en un intento de repetir la estrategia ensayada con Fabra; quedan a merced de lo que decidan los tribunales. Y de momento, lo que han decidido los tribunales ya les ha llevado a proteger a destacados imputados por cohecho.
EL PAÍS. 26-5-2009
 
 
 
 
Editorial. Expansión
SANGRÍA ECONÓMICA Y NUEVO MODELO
 
Zapatero llegó al Gobierno en 2004 predicando un gran cambio de modelo de crecimiento; casi una revolución. Con ese objetivo presentó sus primeros presupuestos del Estado, como el primer gran paso hacia un nuevo patrón de crecimiento.
 
Como si cinco años no fueran nada –los mismos durante los cuales Zapatero ha capitalizado los réditos de la burbuja inmobiliaria–, el presidente redescubre las bondades de un pretendido modelo con una elevada capacidad productiva basado en la innovación y la tecnología.
 
Y como si pudiera lograrse por decreto, se inventa la Ley de Economía Sostenible, una especie de purga de Benito con la que vamos a transitar hacia la economía del conocimiento.
 
Lo pintoresco es que Zapatero tiene previsto la celebración de un próximo Consejo de Ministros en Andalucía para aprobar dicha ley, acompañada de un proyecto específico para esta autonomía denominado Andalucía Sostenible.
 
Quiere que “el nuevo modelo empiece en esta tierra, para demostrar a Europa que se puede hacer una economía de alto valor añadido, de empleo estable y de crecimiento sostenido”.
 
Es un sarcasmo que el presidente se presente de esta guisa en una región a la que tres décadas de Gobierno socialista, lejos de impulsarla como una región innovadora y competitiva, la han relegado a la cola de todos los indicadores de progreso en España.
 
Las colosales ayudas recibidas de Europa y los fondos de solidaridad regional no han servido para evitar que quien más tiempo ha gobernado Andalucía, el ahora vicepresidente Chaves, haya creado una sociedad subsidiada, tejiendo una inmensa red clientelar apoyándose en una omnipresente Administración y un poderoso apoyo mediático encabezado por Canal Sur.
 
El resultado es una región anestesiada, empobrecida y con la mayor tasa de paro de España: un dramático 25%. No parece que ni Andalucía como pionera, ni el resto de autonomías –cuando Zapatero les vaya asignando turno en próximos mítines– acaben encontrando un crecimiento robusto y sostenido sólo con las medidas de propaganda que aplica el presidente, subordinadas a cuidar su propia imagen.
 
Las cajas de ahorros atisban ya un desplome del PIB del 3,8% este año y del 1,2% el próximo, con un desempleo que afectará a cinco millones de personas y un déficit público por encima del 11%. Ante esta sangría económica de poco pueden servir la propaganda y los placebos.
 
El auténtico cambio de modelo que precisa la economía española pasa por aumentar el potencial de crecimiento y mejorar la competitividad de las empresas, fundamentalmente abaratando sus costes.
Para ello, Zapatero debería empezar por procurar un marco fiscal atractivo –ante la empresa familiar consideró ayer innecesaria una rebaja de Sociedades para las grandes empresas porque los ERE “están dando resultados positivos” (sic)–, una enseñanza de calidad –la actual hace aguas–, un marco laboral flexible –su diagnóstico equivocado le impide afrontarlo–, facilitar a las empresas energía abundante y barata –su plan energético va en dirección contraria– y garantizar una administración eficiente y una justicia eficaz, que ahora dejan mucho que desear.
 
¿Acaso la nueva Ley de Economía Sostenible contempla todo esto?
EXPANSIÓN. 26-5-2009
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