Alarma social

¿Protección o agresión?

Silvio era uno de los clientes que se encontraban en la sala cuando acontecieron los hechos y al pedirle la documentación que éste tení­a ya preparada le atestaron un puñetazo en la nariz

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26-05-2009
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El pasado viernes tuvo lugar una redada en Móstoles con consecuencias desastrosas más típicas de delincuentes que de la Policía. Con la campaña antidrogas diferentes redadas están teniendo lugar en Madrid. La cuestión es que es uno de esos casos en los que la autoridad abusa de su poder realizando acciones más típicas de matones que de otra cosa.
 
Hasta treinta agentes irrumpieron en la sala Chilloutteteria, que con acciones violentas y humillantes realizaron la tarea por la que se encontraban en este local madrileño de hip-hop. Según los propios clientes las acciones de la Policía Nacional fueron brutales y no se correspondía tanta violencia con la realidad del momento. Agredidos, lesionados y detenidos por atentar contra la autoridad según declaraba la Jefatura Superior de Policía.
 
Silvio era uno de los clientes que se encontraban en la sala cuando acontecieron los hechos y al pedirle la documentación que éste tenía ya preparada le atestaron un puñetazo en la nariz. A las chicas las metieron en los aseos para cachearlas y les hicieron bajarse los pantalones y la ropa interior, unas actuaciones que merecen la reprobación y rechazo de la sociedad y que merecen ser investigadas para que en el cuerpo de Policía se depuren prácticas como estas.
 
Se trataba de una operación planificada, pero lo que debemos preguntarnos es ¿A quién la benefician estas actuaciones violentas de la Policía? Pues efectivamente a los grandes traficantes que ven como se persiguen prácticas puntuales que no representan la gravedad del tráfico de drogas, y en las que al fin y al cabo el objetivo que persiguen es un ejemplo que tan solo sirve para callar las voces en contra con actuaciones antidemocráticas y violentas que usan a jóvenes como carne de cañón mientras los grandes traficantes ganan cantidades ingentes de dinero metiendo droga en nuestro país.
 
El debate sobre la legalización de ciertas sustancias se pone sobre la mesa en cada de estas actuaciones policiales, pero la cuestión es que a veces se sacan más beneficios bajo manga de tratos ilegales que legalizando el asunto, y eso es lo triste. La droga entra en cada país dependiendo de intereses claros, en la época de la transición la heroína desarmó gran parte de la juventud revolucionaria que había, y que principalmente en el norte se encontraba la juventud más reivindicativa. La heroína se encargó de matar en vida una gran parte de toda una generación que con la dependencia a este estupefaciente atajó muchas vidas de gente que aspiraba a cambiar las cosas.
 
En este momento de capitalismo avanzado, la cocaína es la sustancia que se pone de moda, y claro que cumple un papel dentro del sistema de producción, en el que los horarios de trabajo se endurecen y la mano de obra de este tiempo de boom inmobiliario guardaba para una generación joven de clase obrera trabajos físicos duros en los que si no había tiempo para salir, si el cansancio tras una jornada de trabajo te dejaba solo con tiempo para descansar, la cocaína les ha venido de perlas para que esta clase obrera se castre de sus intereses como clase no luche por sus intereses, para eso ya meten la cocaína, para “aguantar” tras una jornada de 12 horas y poder irse de jolgorio, para frente a las horas de descanso poner cocaína que alarguen las horas del día mientras el cuerpo se resientes y la conciencia se borra, dejando secuelas irreparables.
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