10 millones de euros a una empresa apoderada por su hija

El "cortijo" de la familia Chaves

Muestra el grado de costumbre caciquil con el que usan los dineros públicos. Colocar a la familia y hacer favores a los parientes aprovechando el poder polí­tico es el comportamiento tí­pico del cacique

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26-05-2009
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El dí­a 20 de enero el Gobierno de la Junta de Andalucí­a se reunió bajo la presidencia de Manuel Chaves para aprobar (a propuesta de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucí­a IDEA, dependiente de la Consejerí­a de Innovación, Ciencia y Empresa) un incentivo de 10.093.472,70 euros a la sociedad anónima Minas de Aguas Teñidas (Matsa). Una empresa de la que es apoderada su hija, Paula Chaves Iborra. Se da la circunstancia de que la subvención autonómica prevista a su inicio era bastante menor de la que fue aprobada por el Gobierno de Manuel Chaves. Esta subvención podrí­a constituir una violación de la Ley 3/2005 de Incompatibilidades de Altos Cargos de la Junta de Andalucí­a que obliga a inhibirse si hay familiares involucrados. El dí­a 20 de enero el Gobierno de la Junta de Andalucí­a se reunió bajo la presidencia de Manuel Chaves para aprobar (a propuesta de la Agencia de Innovación y Desarrollo de Andalucí­a IDEA, dependiente de la Consejerí­a de Innovación, Ciencia y Empresa) un incentivo de 10.093.472,70 euros a la sociedad anónima Minas de Aguas Teñidas (Matsa). Una empresa de la que es apoderada su hija, Paula Chaves Iborra. Se da la circunstancia de que la subvención autonómica prevista a su inicio era bastante menor de la que fue aprobada por el Gobierno de Manuel Chaves. Esta subvención podrí­a constituir una violación de la Ley 3/2005 de Incompatibilidades de Altos Cargos de la Junta de Andalucí­a que obliga a inhibirse si hay familiares involucrados.
Una vez más, estas prácticas que acaban de denunciarse en los medios de comunicación, muestran el grado de costumbre caciquil con el que se manejan los dineros públicos. Colocar a la familia y hacer favores a los parientes aprovechando el poder político es el comportamiento típico del cacique. Del dueño del cortijo. Actúan con total impunidad. Con la impunidad del que sabe que no tiene que responder ante nadie. Llegando a no importar ni cuidar la imagen política. Están tan acostumbrados a vivir despilfarrando a costa del presupuesto público, a llevar una vida suntuosa pagando con los fondos del erario público, que no les importa exhibirse, ya que forman parte de su “cortijo”, ante los ciudadanos de a pie, golpeados por la crisis.
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