Elecciones vascas el 1 de marzo:

Oportunidad para el cambio de Régimen

El PNV tiene ante sí­ la cita electoral más complicada de su historia. A ello le ha conducido la lí­nea impuesta por los sectores del PNV que decidieron tirarse al monte.

0
0 votos
05-01-2009
Publicidad
En un intento de frenar la caí­da libre que le dan las encuestas, Ibarretxe ha adelantado las elecciones vascas al próximo 1 de marzo. Las condiciones para la alternancia están dadas. Lo que hace falta es voluntad polí­tica para constituir un bloque unitario, que tome como principal tarea desmantelar el régimen que los sectores más reaccionarios del PNV han construido en estos años.
 (EFE)
(EFE)
En un intento de frenar la caí­da libre que le dan las encuestas, Ibarretxe ha adelantado las elecciones vascas al próximo 1 de marzo. Las condiciones para la alternancia están dadas. Lo que hace falta es voluntad polí­tica para constituir un bloque unitario, que tome como principal tarea desmantelar el régimen que los sectores más reaccionarios del PNV han construido en estos años.






Con su simulacro de referéndum fracasado, sin EA como socio, con el lastre de la pérdida de 140.000 votos –un 30%- en las autonómicas de hace 4 años, de 114.000 en las últimas generales, y con la práctica certeza de que en el próximo Parlamento vasco ya no habrá grupo de ETA en el que apoyarse, el PNV tiene ante sí la cita electoral más complicada de su historia. A ello le ha conducido la línea impuesta por los sectores del PNV que decidieron tirarse al monte cuando los pactos de Lizarra.
Más de un tercio de electores le podrían retirar su apoyo. De los 600.000 votos de 2001 y que en 2005 habían mermado hasta 460.000, el PNV no mantendría ni 400.000, según las encuestas. Las mismas que anuncian la imposibilidad para el actual tripartito de Ibarretxe de obtener los 38 diputados necesarios para reeditar gobierno, que dan una mayoría parlamentaria al PSE de Patxi López, pero que, sobre todo vaticinan un vuelco electoral –ver datos del euskobarómetro- en la correlación de fuerzas entre partidos nacionalistas y no nacionalistas siendo estos últimos la primera vez en la historia de las elecciones autonómicas que alcanzarían la mayoría absoluta –sólo la estimación de PSE + PP darían 40 diputados sin contar posibles diputados de UPyD-.
Ante este posible panorama electoral no han tardado en aparecer los especialistas en cálculos posibilistas de opciones de gobierno y que en realidad se dedican a intoxicar la opinión. Así, un reciente artículo de EL PAIS proponía 4 posibles gobiernos: Gobierno de PSE en minoría (con apoyo parlamentario de PNV), reedición del tripartito PNV-EA-IU, gobierno de PNV sin Ibarretxe o gobierno de PNV-PSE o de PSE-PNV, este último, según afirma el citado artículo “es el que quieren la mayoría de los vascos”. En ninguna de las opciones enumeradas aparece la posibilidad de un gobierno que tome como base de apoyo principal a los electores no nacionalistas que constituyen la mayoría de la sociedad vasca y que busque integrar a los sectores nacionalistas contrarios a la deriva de los últimos gobiernos de Ibarretxe.
El PSE de Patxi López, pese a sus flirteos con el PNV, tiene muy difícil un pacto de gobierno como el que protagonizó Txiki Benegas en 1.986 cuando con 2 diputados más que el PNV, cedió a éste el puesto de lendakari. Hoy sus electores no lo aceptarían. De forma que aunque por su orientación actual quede lejana la posibilidad de entendimiento con PP y UPyD, ésta sería sin duda la opción necesaria y valiente que abra una nueva etapa para la democracia en Euskadi.
De aquí al 1 de marzo queda un buen trecho por recorrer, pero la próxima cita electoral abre la opción de desmantelar el régimen que, aprovechando el terror de ETA, no garantiza las libertades democráticas básicas de expresión, asociación, etc… de todos los que no comulgan con el ideario oficial. Y éste es sin duda el objetivo a conquistar.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad