De la OPA de Endesa a la venta de Repsol: Reordenamiento del sector energético español

La lave de la energí­a, en manos extranjeras

Detrás de las operaciones que han convulsionado el mapa energético español, encontramos la mano de Botí­n. Y todas llevan camino de terminar con los pilares energéticos del paí­s en manos extranjeras

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05-01-2009
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Zapatero quiere evitar que la venta de Repsol, que según todas las previsiones caerá en manos del monopolio ruso Lukoil, coincida con la salida de Acciona de Endesa, que dejarí­a a la eléctrica en manos de la italiana Enel. La coincidencia en el tiempo de estos dos acontecimientos dejarí­a demasiado en evidencia uno de los más nefastos legados de Zapatero: la absoluta entrega de un sector tan estratégico como el energético en manos del capital extranjero. Zapatero quiere evitar que la venta de Repsol, que según todas las previsiones caerá en manos del monopolio ruso Lukoil, coincida con la salida de Acciona de Endesa, que dejarí­a a la eléctrica en manos de la italiana Enel. La coincidencia en el tiempo de estos dos acontecimientos dejarí­a demasiado en evidencia uno de los más nefastos legados de Zapatero: la absoluta entrega de un sector tan estratégico como el energético en manos del capital extranjero.






Si a la entrega de Repsol, la primera empresa petrolera, al capital foráneo se suma el mando exclusivo de Enel sobre Endesa, la primera eléctrica, se habrá cerrado el círculo que concede al extranjero el poder de decisión sobre la llave de la energía en España.
Hay que recordar que el accionista de referencia de Cepsa, la segunda petrolera, es la francesa Total, y los de Hidrocantábrico y Viesgo, dos de las eléctricas más importantes, son respectivamente la portuguesa EDP y la alemana E.ON.
¿Cómo se ha llegado a esta situación, que podemos calificar, sin caer en la exageración, como un auténtico desastre nacional?
Cuando España entró en el Mercado Común, las imposiciones de Bruselas exigieron la liquidación de importantes sectores productivos (astilleros, siderurgia...). La oligarquía española se reservó unos pocos sectores, entre ellos el eléctrico, que pasó a ser uno de los más importantes fondos de acumulación de capital nacional.
Pero todo empezó a cambiar cuando Gas Natural lanzó en 2005 una OPA hostil sobre Endesa, en un intento por realizar el viejo sueño de La Caixa de constituir, junto a Repsol, un gran emporio energético.
Son conocidas las consecuencias de la cruenta batalla energética que esta operación originó, pero todavía permanece oculto el “gran diseñador” que encontramos detrás del curso de la contienda.
Quince días después de lanzada la OPA sobre Endesa, Emilio Botín decide vender a ACS -la constructora controlada por los March- el 22% de Unión Fenosa. Una operación que le sirve a ACS para lanzarse a la adquisición del 12% de Iberdrola, la segunda eléctrica del país.
Cuando los intentos de E.ON por hacerse con Endesa estaban en su punto álgido, Botín concede un préstamos de 3.388 millones que permite a Acciona adquirir el 10% de la eléctrica. Poco tiempo después, Acciona firma un pacto con Enel para hacerse con el control conjunto de Endesa, donde la firma italiana poseería el 66%.
Más adelante, otra vez Botín encabeza el crédito sindicado por 40 bancos internacionales que permite a Sacyr hacerse con el 20% de Repsol. Y cuando el crack de la construcción coloca a Sacyr virtualmente en quiebra, siendo incapaz de saldar el primer vencimiento del préstamo al Santander, Botín urge a la constructora a deshacerse de su participación en Repsol.
Detrás de cada una de las operaciones que han convulsionado el mapa energético español, encontramos irremediablemente la mano de Botín. Cada una de ellas le ha supuesto al banquero cántabro un jugoso bocado de beneficios. Y todas, sin excepción, llevan camino de terminar con los pilares energéticos del país en manos extranjeras. La operación Acciona entrega el control de Endesa a Enel. La irrupción de Sacyr en Repsol pone en manos de un monopolio ruso estrechamente vinculado a la mafia kagebista del Kremlin a la primera petrolera. Y el asalto de ACS a Iberdrola puede terminar, como algunas fuentes indican, con un ataque de la francesa EDF a la segunda eléctrica española.
Botín cobra y el país pierde. Y el gobierno de Zapatero ha certificado cada uno de los pasos.
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