Música

Método Suzuki

Suzuki desarrolló su método partiendo de estudiar y aplicar el mismo esquema a través del cual los niños aprenden su lengua materna

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24-05-2009
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"La habilidad musical no es un talento innato, sino una destreza que puede ser desarrollada. Cualquier niño a quien se entrene correctamente puede desarrollar habilidad musical, de igual modo que todos los niños desarrollan la capacidad de hablar su lengua materna. El potencial de todo niño es ilimitado". Estas son palabras de Shinichi Suzuki, padre del método que lleva su nombre y que ha parido virtuosos como el armenio Aria Malikian o el violinista de Illinois que hoy nos ocupa: Andrew Bird. "La habilidad musical no es un talento innato, sino una destreza que puede ser desarrollada. Cualquier niño a quien se entrene correctamente puede desarrollar habilidad musical, de igual modo que todos los niños desarrollan la capacidad de hablar su lengua materna. El potencial de todo niño es ilimitado". Estas son palabras de Shinichi Suzuki, padre del método que lleva su nombre y que ha parido virtuosos como el armenio Aria Malikian o el violinista de Illinois que hoy nos ocupa: Andrew Bird.
Suzuki desarrolló su método partiendo de estudiar y aplicar el mismo esquema a través del cual los niños aprenden su lengua materna, sintetizando los elementos vertebrales que determinan este proceso: Las ideas sobre la responsabilidad de los padres, el dar aliento cariñosamente, el escuchar, la repetición constante…

Cuando De Verdad digital inició su andadura nos ocupamos en uno de los primeros artículos de esta sección del violinista Aria Malikian, aunque solo mencionamos anecdóticamente el método Suzuki. En esta ocasión, la energía que transmite el descubrimiento de Andrew Bird, merece un poco más de atención. ¿Cuáles son sus claves?:

En primer lugar, cuando un niño aprende a hablar, los padres actúan eficazmente como profesores y así son implicados en el proceso de formación musical. Como en el lenguaje los primeros años son cruciales, las capacidades auditivas de los niños están en su apogeo durante los años de adquisición del lenguaje, por lo cual es el momento ideal para desarrollar la sensibilidad musical.

En segundo lugar, los niños aprenden a hablar en un ambiente lleno de estímulos de lenguaje. Debe hacerse también que la música forme parte del ambiente del niño, asistiendo a conciertos y poniendo grabaciones.

También la repetición es crucial: cuando los niños han aprendido una palabra no la dejan, sino que continúan utilizándola a la vez que agregan nuevas palabras a su vocabulario. Y al igual que con el lenguaje, los esfuerzos del niño para aprender a tocar un instrumento se han de elogiar y resaltar constantemente

En tercer lugar, la interacción social es parte y argamasa del proceso; participar en lecciones colectivas y pequeños conciertos de músicos de su edad o de una edad cercana que transmitan la idea de objetivos alcanzables, simulación y ánimo se superación.

Por último, si seguimos el esquema de Suzuki del aprendizaje de la lengua materna, el método enseña conceptos y habilidades en el propio contexto de la música. Los niños no practican ejercicios para aprender a hablar, sino que aprenden usando el lenguaje para
comunicarse y expresarse.  No se aprende con ejercicios sino tocando piezas y repertorios de complejidad creciente.

A los niños no se les enseña a leer sino hasta que su capacidad para hablar ha quedado bien consolidada. De la misma manera, los estudiantes Suzuki han de alcanzar un nivel de destreza básico tocando su instrumento antes de que se les enseñe a leer música.

¿Y Andrew Bird?... mañana.
 
 
 
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