La frase del dí­a

"Hay riesgo de una grave crisis social" (Robert Zoellick, presidente del Banco Mundial)

Saben que, en las épocas de crisis, todas las contradicciones del captalistmo brotan a la superficie con toda su virulencia. Y eso abre grietas en un dominio que creí­an ya plácido para siempre

0
0 votos
06-06-2009
Publicidad
El presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick quiso dejar claro en España que los "brotes verdes" -esos supuestos signos de recuperación que Zapatero y Salgado exhiben para ocultar las trágicas consecuencias de la crisis- están muy lejos de ser una realidad.
Zoellick fue rotundo al afirmar que "ya sé que todo el mundo está discutiendo si hay brotes verdes o no. Mi opinión es que con este panorama nadie sabe con certeza lo que va a suceder y lo mejor es estar preparados para cualquier imprevisto (...) en todo caso, va a ser una recuperación de baja intensidad (...) Las bolsas han empezado a subir, pero hay que tener cuidado, porque hay mucha capacidad sin utilizar en la industria y el paro va a seguir subiendo".
El descenso en la tasa de ganancia hace que "producir" ya no sea rentable para los capitalistas, desencadenando una oleada de quiebras y despidos. Esta, la naturaleza del capitalismo, incompatible no ya con los intereses más básicos de la humanidad, sino con el mismo desarrollo productivo, es la auténtica raíz de la crisis.
¿Cuál es la base de que Europa del Este haya sido devastada por la crisis? Zoellick lo explica con claridad: "Seis grandes bancos extranjeros poseen el 90% del sistema financiero d ela región, y la retirada de su capital provoca un efecto negativo multiplicador".
Pero las "confesiones" de Zoelick son más interesantes cuando afirma que "lo que empezó como una gran crisis financiera y se convirtió en una profunda crisis económica, ahora está derivando en una gran crisis del desempleo y, si no tomamos medidas, hay riesgo de que llegue a ser una grave crisis humana y social, con implicaciones políticas muy importantes".
¿Qué teme Zoellick de esa "crisis humana y social"? ¿El incremento del hambre, que el último año se ha extendido a 53 millones de personas más en todo el mundo? ¿La extensión del drama del desempleo y la exclusión social?
No. Lo que de verdad aterroriza a Zoellick es que las catastróficas consecuencias de la crisis para la población "son un buen caldo de cultivo para políticas populistas".
En boca del presidente del Banco Muncial, cabe traducir "políticas populistas" por "políitcas revolucionarias". Saben que, en las épocas de crisis, todas las contradicciones del captalistmo, que antes podían estar semienterradas, brotan a la superficie con toda su virulencia. Y eso, como ya sucedió en 1929, abre grietas en un dominio que creían ya plácido para siempre.
Ellos saben que sí podemos, y lo advierten para que no se produzca. Nosotros debemos ser consecientes de que "¡Sí se puede!", y trabajar en consecuencia para trasformar lo bueno en malo, para abrir una salida a la crisis en beneficio de la mayoría.
¿Qué te ha parecido el artículo?
Publicidad