Televisión

Made in USA

Pese a que las series españolas son las que más éxito de audiencia cosechan, las cadenas se empeñan en comprar cualquier producción norteamericana que les ofrecen.

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24-05-2009
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Águila Roja, una serie mezcla de historia y ficción ambientada en el Siglo de Oro, ha sido la auténtica revelación de la temporada, superando habitualmente los cinco millones de espectadores. Aí­da ha arrasado durante cinco años y su éxito solo ha sido eclipsado por la irrupción de Doctor Mateo. Sin embargo, las televisiones españolas siguen destinando la mayor parte de sus presupuestos a adquirir series norteamericanas, cualquiera que sea su contenido, despreciando a sus propios profesionales y engordando los bolsillos de magnates como Rupert Murdoch. Águila Roja, una serie mezcla de historia y ficción ambientada en el Siglo de Oro, ha sido la auténtica revelación de la temporada, superando habitualmente los cinco millones de espectadores. Aí­da ha arrasado durante cinco años y su éxito solo ha sido eclipsado por la irrupción de Doctor Mateo. Sin embargo, las televisiones españolas siguen destinando la mayor parte de sus presupuestos a adquirir series norteamericanas, cualquiera que sea su contenido, despreciando a sus propios profesionales y engordando los bolsillos de magnates como Rupert Murdoch.
Precisamente esta semana ha firmado un acuerdo la cadena Cuatro con el complejo mediático norteamericano Disney ABC ESPN (un verdadero monopolio que engloba a decenas de cadenas) para la emisión “indiscriminada” de todas las series y telefilmes que este grupo decida venderle a la cadena de Prisa. La lista parece interminable: Castle, Dollhouse, Hijos de la anarquía, True Blood, Samurai Girl, Vida secreta de una adolescente, y lo que es más sorprendente, la adaptación americana de Life on Mars, cuya versión española emite Antena 3 bajo el título de La Chica de Ayer, brillantemente protagonizada por Ernesto Alterio.
 
Los motivos que esgrimen los responsables de las cadenas para esta oleada de producciones estadounidenses no dejan de ser contradictorios. En primer lugar afirman que los norteamericanos crean los productos con más talento audiovisual del mundo (un piropo nada disimulado a su nuevo y multimillonario socio). Aunque los datos de audiencia en nuestro país digan todo lo contrario, de lo que se desprende el manifiesto desprecio a las decisiones de la audiencia.
 
La segunda razón parece tener algo más de sentido, aunque sólo en la superficie: Un capitulo de una serie española cuesta alrededor de 300.000 euros, mientras que adquirir los de una americana sale por la mitad. Una aritmética maniquea que pretende presentarse como argumento de peso. ¿Qué ocurre, si como ha pasado con decenas de series españolas, somos nosotros los que exportamos nuestra producción, vendiendo la emisión o los derechos para el “remake”? Muchas de las televisiones de otros países no sólo ahorran dinero con esta medida, sino que además encuentran una interesante vía de financiación (teniendo en cuenta además los ingresos por ediciones en dvd, merchandising, etc.)
 
Pero además, el chollo de la serie americana a mitad de precio deja de serlo cuando el monopolio de turno te endosa un “pack” de nada menos que seis producciones, como en el caso expuesto anteriormente. ¿No saldría más rentable invertir este dinero en tres series españolas? O los ejecutivos de estas cadenas no saben absolutamente nada de economía –algo francamente poco probable- o aquí hay “gato encerrado”.
 
 
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