Educación

Nuevo presidente de la CRUElonia

En el 2002 la Fundación Universia y la multinacional Bayer firmaron un acuerdo para desarrollar un programa de selección de jóvenes universitarios

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22-05-2009
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Federico Gutiérrez-Solana es el nuevo presidente de la CRUE - Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas -. Hasta ahora ocupaba el cargo provisionalmente en sustitución del actual ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Es rector de la Universidad de Cantabria y ha sido elegido prácticamente por unanimidad. Sus primeras palabras: "Es necesario acercar la universidad española a la sociedad. Y para ello, a su vez necesita que la sociedad confí­e en las universidades." Con una frase parecida se dio por iniciado el proceso de Bolonia. Parece que todo debe quedar bien atado. Federico Gutiérrez-Solana es el nuevo presidente de la CRUE - Conferencia de Rectores de las Universidades Españolas -. Hasta ahora ocupaba el cargo provisionalmente en sustitución del actual ministro de Educación, Ángel Gabilondo. Es rector de la Universidad de Cantabria y ha sido elegido prácticamente por unanimidad. Sus primeras palabras: "Es necesario acercar la universidad española a la sociedad. Y para ello, a su vez necesita que la sociedad confí­e en las universidades." Con una frase parecida se dio por iniciado el proceso de Bolonia. Parece que todo debe quedar bien atado.
El mayor reto al que tendrá que hacer frente durante sus próximos dos años de mandato será el proceso de Bolonia que aún tiene enfrentar la oposición de parte de alumnos y profesores.

Si nos remitimos a no hace mucho, el rector de la Universidad de Cantabria afirmaba en unas declaraciones públicas: “nunca se ha hecho un tránsito en la universidad española en el que se haya pensado tanto en los estudiantes como el plan Bolonia, aunque esa idea no haya calado en un reducto del alumnado”

Federico Fernández-Crehuet López, doctor en Derecho y profesor titular de Filosofía del Derecho en la Universidad de Almería, sugiere que lo que pasa es lo contrario; que el reducto es el que quiere imponer al conjunto de la comunidad universitaria el Plan Bolonia. Como también vienen haciendo Mariano Maresca - profesor de Filosofía del Derecho en la Universidad de Granada - y Modesto Saavedra - Catedrático de Filosofía del Derecho de la Universidad de Granada -.

El proyecto Bolonia se fundamenta en potenciar la movilidad de los estudiantes en Europa, es uno de los objetivos fundamentales, pero un escaso 10% de los estudiantes hacen uso de los actuales mecanismos. ¿Por qué han de hace uso de los nuevos? Quizás si se les obliga al “toma un avión aquí, vive allí, ten tu pareja más allá”…

 Los estudios son reducidos a tres años. ¿En verdad se pueden asimilar conocimientos universitarios en tres años, menos la visita al extranjero, dos años y medio? Para enseñar en tres años algo, para formar a un diplomado no es necesaria la investigación previa, basta repetir todos los años lo mismo. Por lo tanto en las pequeñas y jóvenes universidades no habrá espacio para la investigación, pues quedarán reducidas a estudios de primer ciclo. Las Universidades grandes, las que cuenten con medios, quedaran consagradas a la investigación

Los estudiantes más favorecidos visitarán las grandes universidades europeas y accederán a la investigación, mientras que, por debajo, en una especie de submundo, fluctuarán un cuerpo de diplomados medios, que se habrán formado en universidades pequeñas y periféricas, carentes de medios.

Los defensores de Bolonia, el reducto, tratan de desmentir la existencia de un proceso de mercantilización, pero la realidad la explican las propias instituciones:

En el 2002 – tres años después de firmarse Bolonia – la Fundación Universia – una vieja conocida, principal impulsora de Bolonia, está integrado por 67 universidades españolas y cerca de 400 universidades latinoamericanas, además de la CRUE y el CSIC  – y la multinacional Bayer firmaron un acuerdo para desarrollar un programa de selección de jóvenes universitarios recién graduados que se ajusten a los perfiles que actualmente demandan las empresas profesionales del Grupo químico-farmacéutico.

¿Volvemos a las palabras del nuevo presidente de la CRUE, o no hace falta?
 




 
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