Gran Bretaña, El escándalo no cesa

Las revelaciones del dispendio de sus Señorí­as

El caso de los gastos abusivos provocó la ira del contribuyente británico, y para muchos la única manera de limpiar el nombre del Parlamento es con un llamado a elecciones anticipadas.

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22-05-2009
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En Gran Bretaña, el escándalo por los abusos con los gastos de las dietas parlamentarias salpicó ayer a otros dos legisladores y profundizó la crisis polí­tica por la cual la oposición ya pide elecciones anticipadas. El diputado conservador sir Peter Viggers se convirtió así­ en la última ví­ctima de la Cámara de los Comunes luego de que el periódico inglés The Daily Telegraph, que fue quien reveló los abusos con los gastos hace dos semanas, develara que Viggers, nombrado "caballero" por la Corona, cargó a cuenta de los contribuyentes británicos los gastos de la construcción en su casa campestre de una isla flotante para patos en medio de su laguna artificial por la suma de 2 mil dólares, además de otros 40 mil dólares por los gastos de jardinerí­a aparejados. "Perdón, fue un error", señaló el diputado conservador a través de un comunicado apenas se conoció la información. En Gran Bretaña, el escándalo por los abusos con los gastos de las dietas parlamentarias salpicó ayer a otros dos legisladores y profundizó la crisis polí­tica por la cual la oposición ya pide elecciones anticipadas. El diputado conservador sir Peter Viggers se convirtió así­ en la última ví­ctima de la Cámara de los Comunes luego de que el periódico inglés The Daily Telegraph, que fue quien reveló los abusos con los gastos hace dos semanas, develara que Viggers, nombrado "caballero" por la Corona, cargó a cuenta de los contribuyentes británicos los gastos de la construcción en su casa campestre de una isla flotante para patos en medio de su laguna artificial por la suma de 2 mil dólares, además de otros 40 mil dólares por los gastos de jardinerí­a aparejados. "Perdón, fue un error", señaló el diputado conservador a través de un comunicado apenas se conoció la información.
Al tiempo que nuevas revelaciones de gastos parlamentarios extravagantes sumaron un nuevo capí­tulo al escándalo polí­tico que sacude a Gran Bretaña, el primer ministro Gordon Brown rechazó un adelantamiento de las elecciones y prepara cambios dentro de su gabinete.

Además de la histórica dimisión del martes del presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, se supo también ayer que el presidente de los liberales democráticos, Chris Rennard, renunció a su cargo. Aunque alegó "razones familiares y de salud", la noticia se da a conocer luego de que Rennard fue acusado de haber cobrado 40.000 libras esterlinas (63.000 dólares) por una residencia en Londres, a pesar de poseer un departamento a menos de tres kilómetros del Parlamento de Westminster.

El escándalo de los gastos salpicó a legisladores del laborismo, a conservadores y a liberales democráticos, y todos ellos acordaron introducir cambios para limitar los abusos. No obstante, se trata de medidas temporales hasta que se introduzcan nuevas reglas, que serán estudiadas por una comisión independiente.

El caso de los gastos abusivos provocó la ira del contribuyente británico, y para muchos la única manera de limpiar el nombre del Parlamento es con un llamado a elecciones anticipadas, y quien encabeza ese pedido es el lí­der de la oposición, el conservador David Cameron. Según los últimos sondeos de opinión, en caso de realizarse comicios generales, Cameron obtendrí­a una amplia mayorí­a para conformar el primer gobierno conservador desde 1997.

No obstante, para el jefe de su partido y lí­der opositor al gobierno laborista, David Cameron, las disculpas llegaron tarde. Minutos después del comunicado de Viggers, el Partido Conservador le bajó el pulgar a su representante y anunció que no se presentarí­a a una nueva reelección de su banca a pedido expreso de Cameron.

Sin embargo, el conservador no fue el único expuesto por sus gastos, ya que el escándalo golpeó también a los laboristas. Ayer se supo que Ruth Kelly, ex ministra de Educación, reclamó al erario público miles de libras por daños en su casa como consecuencia de una inundación a pesar de que tení­a un seguro para ello.
Rápido de reflejos, David Cameron, lí­der conservador, aprovechó ayer la sesión semanal de preguntas y respuestas con el Ejecutivo en la Cámara de los Comunes y volvió a pedirle al primer ministro Gordon Brown la convocatoria a elecciones anticipadas, recién previstas para mediados del 2010. Y es que si bien el escándalo de los gastos abarca tanto a los conservadores como a los laboristas, el lí­der opositor confí­a en que el oficialismo salga más dañado que la oposición.

No obstante, Brown rechazó de plano adelantar los comicios y aseguró que ello conducirí­a al caos. "¿Realmente quieren ver en medio de la recesión, cuando el gobierno está tratando de resolver esto, el caos de una elección?", se preguntó el primer ministro. "Lo que la gente realmente quiere es que completemos el trabajo y resolvamos sus problemas", aseguró Brown.

Pero más allá de las palabras del primer ministro, la situación no se presenta fácil para el oficialismo. Por un lado, los últimos sondeos de opinión divulgados en las islas señalaron que, en caso de llevarse a cabo en estos dí­as unos comicios generales, Cameron obtendrí­a una amplia mayorí­a con su Partido Conservador y formarí­a así­ un Ejecutivo sin necesidad de alianzas, lo que significarí­a la vuelta de los tories al poder por primera vez desde 1997, cuando comenzara la hegemoní­a laborista inaugurada bajo el liderazgo de Tony Blair.

Por otro lado, ayer pareció abrirse un nuevo frente luego de que el diario The Sun eligió sumarse a los reclamos opositores y lanzó una campaña a través de su sitio en Internet invitando a los ciudadanos a exigir elecciones anticipadas: según los números del mismo diario, 20 mil británicos ya se plegaron a esta iniciativa.
Frente a este panorama, el primer ministro británico, Gordon Brown, estudia un próximo reajuste ministerial que incluirí­a el pase de Peter Mandelson, actual ministro de Empresa, a la cartera de Exteriores.

Así­ lo revela hoy el diario Financial Times, según el cual Mandelson, que fue antes comisario europeo de Comercio, aspira a ese puesto que ocupó ya su abuelo, Herbert Morrison.

El actual jefe de la diplomacia, David Miliband, polí­tico en quien algunos vení­an a alguien capaz de desafiar a Brown por el liderazgo laborista, recibirí­a otro cargo en el gabinete aunque, según el periódico, su salida de Exteriores se interpretarí­a como una degradación.

La situación a muchos les recuerda la llegada al poder de Margaret Thatcher, tras una gran crisis y caí­da en descrédito del Laborismo, la Dama de Hierro llego a la presidencia para implantar una polí­tica de dureza frente a las reclamaciones de los sindicatos y los trabajadores. Una profunda privatización y reestructuración del estado y las fuerzas productivas del paí­s, que enviaron al paro y la pobreza a millones de Britanicos. Se necesitaban una polí­tica de mano dura y contención al estallido social. Y como ahora la entrada en liza de grupos de extrema derecha y el honor patrio salvado en las Malvinas condujo parte de la frustración del pueblo hacia sus intereses.

El mayor favorecido con todo este escándalo es en primera instancia el partido Conservador, pero Gordon Brown no esta dispuesto a adelantar las elecciones. El periodo que le queda es más de un año con un gobierno muy debilitado. La indignación de los contribuyentes del Reino Unido, muchos de ellos con sus viviendas embargadas tras el desplome de las llamadas hipotecas basuras y los intentos de funcionarios de reducir gastos a costa del estado, han arreciado el efecto de este nuevo escándalo polí­tico. La debacle Laborista se podrí­a llevar por delante el Tratado de Lisboa, si adelantaran las elecciones, porque los tories llegarí­an al poder antes de que haya podido ser ratificado en Irlanda y, por tanto, antes de que entre en vigor. Eso permitirí­a a Cameron dar marcha atrás en la ratificación británica y convocar un referéndum para decidir la posición británica.

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