EE UU justifica el Bombardeo que mato a 140 civiles

El sanguinario goteo de "daños colaterales"

La aseveración estadounidense de que la mayorí­a de los muertos son del talibán parece tener como único respaldo la palabra del comandante estadounidense en tierra que dio la orden de atacar.

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22-05-2009
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La mayorí­a de las ví­ctimas eran niños. El bombardeo de EEUU en la provincia afgana occidental de Farah (Afganistán) mató a 140 personas, entre ellos 93 menores, informó una fuente parlamentaria afgana. El miembro de la Cámara Baja del Parlamento afgano Nahim Khan Farahi basó su afirmación en las conclusiones de una investigación llevada a cabo por el Gobierno sobre el terreno a la que el legislador tuvo acceso y que todaví­a no ha sido publicada La mayorí­a de las ví­ctimas eran niños. El bombardeo de EEUU en la provincia afgana occidental de Farah (Afganistán) mató a 140 personas, entre ellos 93 menores, informó una fuente parlamentaria afgana. El miembro de la Cámara Baja del Parlamento afgano Nahim Khan Farahi basó su afirmación en las conclusiones de una investigación llevada a cabo por el Gobierno sobre el terreno a la que el legislador tuvo acceso y que todaví­a no ha sido publicada
El informe, titulado 'Lista de los mártires del bombardeo en el distrito de Bala Boluk de la provincia de Farah', incluye el nombre, edad y nombre del padre de cada supuesta ví­ctima. El menor era Sayed Musa, un niño de ocho años. Cincuenta y tres de las ví­ctimas eran niñas; 40, niños y 25, mujeres. Sólo 22 eran hombres. El escrito está avalado por siete altos cargos del gobierno central y provincial, incluyendo un general afgano que dirigió el grupo de trabajo que ha investigado el incidente. Con estas cifras, la ofensiva de la coalición estadounidense en Bala Buluksupone la que más bajas civiles ha causado desde la caí­da del régimen talibán en 2001.

El ejército estadounidense está montando férreas acciones para justificar sus ataques aéreos a aldeas afganas en los cuales, asegura el mando castrense, mueren mayoritariamente combatientes talibanes, al contrario de lo que afirma el gobierno de la nación, que sostiene que los muertos son sobre todo mujeres y niños. El creciente número de civiles que mueren como resultado de los bombardeos de Estados Unidos y la OTAN está encendiendo la furia de los afganos y generando rabiosas protestas del gobierno afgano por el uso del poderí­o militar aéreo aliados contra aldeas.

Aunque el gobierno afgano ha respaldado estas cifras, el Ejército de EEUU duda del balance. "Bien, yo también podrí­a darte 140 nombres. El problema es que no hay evidencia de ese número de tumbas... ¿Son personas reales? ¿Realmente existieron? Yo puedo darte una lista con 53 nombres de niñas y edades", dijo un portavoz militar estadounidense. "No hay partidas de nacimiento ni certificados de defunción", añadió.

La disputa sobre el número de muertos ha agudizado las tensiones entre Washington y Kabul, pese a las disculpas del presidente Obama y la secretaria de Estado, Hillary Clinton.

Otros ocho civiles murieron esta semana en bombardeos aéreos, según comunicado de las fuerzas internacionales en Afganistán. El ejército estadounidense rindió su primer informe detallado de lo ocurrido el 4 de mayo, cuando sus aviones atacaron tres aldeas del distrito de Bala Baluk, en la provincia de Farah, al oeste de Afganistán. El documento reconoce que murieron entre 20 y 35 civiles, pero dice que entre 60 y 65 talibanes también fallecieron por resultado del ataque.
El informe difundido hoy por el portavoz militar estadounidense, coronel Greg Julian, en Kabul es especí­fico en su conclusión de que la mayor parte de los muertos eran combatientes talibanes, pero es muy vago en cuanto a la evidencia que respalda tal descubrimiento. Julian aseguró que cámaras de video del bombardero B1 muestran dos grupos de gente, cada por unas 30 personas, a las que se ve huyendo para refugiarse en casas que luego las bombas destruyeron.

Julian dijo que las cerca de 60 personas que se ve corriendo hacia las casas no pueden ser identificadas mediante imágenes del video, pero que otras informaciones que pude obtener prueban que se trataba de miembros del talibán. Estos tipos están huyendo del campo de batalla, aseguró. El comandante en el terreno se comunicó con el jefe de la fuerza aérea y éste le confirmó que eran rebeldes que estaban reagrupándose en el área de batalla. Las casas fueron tan fuertemente bombardeadas que Julian admitió que no va a quedar mucho qué enterrar.

Pocos afganos aceptarán esta explicación. Horas antes, el nuevo embajador estadunidense en Kabul, general Karl Eikenberry, fue citado en los medios al afirmar que dudaba de qué tan sabio era arrojar bombas de varias toneladas de peso sobre casas cuando no se sabí­a quiénes estaban adentro y que la coalición iban a tener que cambiar sus tácticas para evitar ví­ctimas civiles. Esta declaración de Eikenberry, de que Estados Unidos no sabe quién está dentro de las construcciones, contradice la versión oficial.

La aseveración estadounidense de que la mayorí­a de los muertos son del talibán parece tener como único respaldo la palabra del comandante estadounidense en tierra que dio la orden de atacar.

Lo cierto es que la muerte de civiles inocentes en Afganistán y en Pakistán está aumentando vertiginosamente el sentimiento antiyanqui en esa región y está reforzando la posición de los talibán que operan de un lado y otro de la frontera. Durante una entrevista con CNN, el presidente afgano Hamid Karzai pidió a Washington que ponga fin a los ataques aéreos y advirtió que la guerra contra los talibán requiere en especial Inteligencia y experiencia en guerra de guerrillas.

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