La lucha contra la impunidad del pueblo Uruguayo

Uruguay, en memoria de los desaparecidos en la dictadura

Como todos los años, la marcha partió de la Plaza de los Desaparecidos, sin velas, ni flores, ni banderas partidarias, sólo con carteles con las fotos de los que no están.

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22-05-2009
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Unas 20 mil personas se congregaron hoy en la tradicional Marcha del Silencio en memoria de los desaparecidos en la dictadura uruguaya (1973-1985) y en reclamo de verdad, justicia, memoria y nunca más ante un posible referendo para anular una ley de amnistí­a a militares. Desde 1996, la organización de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay efectúa la marcha, que se realiza en silencio y sin proclamas los 20 de mayo. Unas 20 mil personas se congregaron hoy en la tradicional Marcha del Silencio en memoria de los desaparecidos en la dictadura uruguaya (1973-1985) y en reclamo de verdad, justicia, memoria y nunca más ante un posible referendo para anular una ley de amnistí­a a militares. Desde 1996, la organización de Familiares de Detenidos Desaparecidos de Uruguay efectúa la marcha, que se realiza en silencio y sin proclamas los 20 de mayo.
"Con este reconocimiento honorí­fico, el gobierno de Montevideo procura fortalecer la memoria de la sociedad y contribuir en la reparación a su persona, a las de sus padres y a todas las ví­ctimas de graves violaciones de los derechos humanos ocurridas en el pasado reciente", señala la declaración aprobada por la Intendencia. Además, destaca que gracias a la labor de distintas personas y organizaciones, en particular de Abuelas, Madres y Familiares de Detenidos-Desaparecidos, un centenar de los niños desaparecidos y apropiados han logrado que se les restituya su identidad, conocer su historia y encontrarse con sus familiares.

Ese dí­a fueron asesinados en 1976 en Buenos Aires el senador Zelmar Michelini, lí­der y fundador del izquierdista Frente Amplio, hoy en el gobierno, y Héctor Gutiérrez Ruiz, miembro del Partido Nacional y presidente de la Cámara de Diputados, junto con los militantes tupamaros Rosario Barredo y William Whitelaw. Durante la dictadura uruguaya desaparecieron casi 200 opositores, en su mayorí­a en Argentina, gracias a la colaboración entre ambas dictaduras en el contexto de la llamada Operación Cóndor.

La consigna que presidió este año la movilización aludió a la posible convocatoria de un plebiscito para anular la Ley de Caducidad en octubre próximo, junto con las elecciones nacionales, tras una campaña de recolección de firmas que aún deben ser examinadas por la Corte Electoral. Esa ley, votada en 1986 y ratificada en un referendo en 1989, evitó enjuiciar las violaciones de los derechos humanos durante la dictadura, salvo aquellos casos que lo indicase el Poder Ejecutivo.

La Marcha del Silencio (de este año) es el puntapié inicial para anular la Ley de Caducidad, dijo el senador Rafael Michelini, hijo del legislador asesinado. De hecho, en septiembre de 2006 la justicia dispuso los primeros procesamientos por violaciones a los derechos humanos, que recayeron sobre ocho militares y policí­as retirados.
Asimismo, fueron procesados con prisión los ex dictadores Juan Bordaberry y Gregorio Álvarez, en 2006 y 2007, respectivamente. Como todos los años, la marcha partió de la Plaza de los Desaparecidos, sin velas, ni flores, ni banderas partidarias, sólo con carteles con las fotos de los que no están, hacia la Plaza Libertad.

"El pueblo uruguayo acabará con la impunidad de los represores en octubre cuando plebiscite la nulidad de la Ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado", dijo al diario uruguayo La República Luis Puig, responsable de la Secretarí­a de Derechos Humanos de la central de trabajadores PIT-CNT. "Acá", dijo Juan Camejo de la Secretarí­a de Organización del PIT-CNT, "no hace falta hacer seguridad ninguna. Con nuestra gente no se mete nadie". La concurrencia multitudinaria a la marcha fue "un espaldarazo" tras la campaña de recolección de firmas para anular la ley, agregó Camejo, quien tuvo a su cargo la tarea de contabilizar las papeletas firmadas que juntó la central de trabajadores.

La muchedumbre, estimada en más de 90 mil personas, hizo un marcado silencio cuando desde los altavoces se escuchó el poema "A dos voces" del recientemente fallecido Mario Benedetti, en memoria de los desaparecidos. Ayer, el intendente Ehrlich extendió el reconocimiento a los hijos que sufrieron su ausencia. "Realizamos este homenaje a un grupo de jóvenes que desde niños han sido ví­ctimas de la acción represivas del Estado," señaló.

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