Los sindicatos nacionalistas no consiguen engañar a los trabajadores

Fracasa la huelga general étnica

Los trabajadores han valorado que la convocatoria de la huelga general no buscaba la defensa de sus intereses frente a la grave crisis económica. Buscaba, en realidad, la defensa de intereses espurios

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22-05-2009
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Los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE, HIRU y EHNE habí­an convocado una huelga general para el dí­a de ayer en el Paí­s Vasco y Navarra. Habí­a sido convocada hace un mes y 21 dí­as cuando todaví­a estaba en funciones el gobierno de Ibarretxe en Ajuria Enea y se presuponí­a que para entonces, es decir, para ayer, habrí­a un nuevo gobierno presidido por Patxi López (PSE), fruto del acuerdo entre éste y el PP. La razón para convocarla serí­a la grave situación existente debida a la "destrucción de empleo", el "chantaje patronal" y las polí­ticas gubernamentales. Con Ibarretxe, durante diez años y sufriendo la crisis desde hace meses, no habí­a habido motivos ni urgencia para la huelga. Ahora, sin Ibarretxe y con un gobierno constitucionalista, recién llegado a Ajuria Enea, sí­ hay motivos y urgencia. Estas direcciones sindicales nacionalistas actúan como un engranaje del sistema étnico, obligatorio y excluyente, a semejanza de los sindicatos verticales en el régimen de Franco. Los sindicatos ELA, LAB, ESK, STEE, HIRU y EHNE habí­an convocado una huelga general para el dí­a de ayer en el Paí­s Vasco y Navarra. Habí­a sido convocada hace un mes y 21 dí­as cuando todaví­a estaba en funciones el gobierno de Ibarretxe en Ajuria Enea y se presuponí­a que para entonces, es decir, para ayer, habrí­a un nuevo gobierno presidido por Patxi López (PSE), fruto del acuerdo entre éste y el PP. La razón para convocarla serí­a la grave situación existente debida a la "destrucción de empleo", el "chantaje patronal" y las polí­ticas gubernamentales. Con Ibarretxe, durante diez años y sufriendo la crisis desde hace meses, no habí­a habido motivos ni urgencia para la huelga. Ahora, sin Ibarretxe y con un gobierno constitucionalista, recién llegado a Ajuria Enea, sí­ hay motivos y urgencia. Estas direcciones sindicales nacionalistas actúan como un engranaje del sistema étnico, obligatorio y excluyente, a semejanza de los sindicatos verticales en el régimen de Franco.
La respuesta de la clase obrera y del resto de los trabajadores ha sido clara. La huelga general étnica ha sido un absoluto fracaso. Las organizaciones empresariales han cifrado el seguimiento medio de la huelga general en el sector privado entre un 11 y un 12%. Siendo uno o dos puntos superior en Guipúzcoa y uno o dos inferior en Álava. Las grandes empresas están funcionando prácticamente en su totalidad, por ejemplo, en empresas importantes como La Naval, RENFE o la Acería Compacta ha habido un mínimo seguimiento. Es decir, escasísimo en la industria, pero también muy escaso en el comercio y en el transporte. La impresión ha sido de absoluta normalidad. En el sector público, el Gobierno vasco ha informado que la incidencia de la huelga general se ha situado en torno al 15%.En la Administración autonómica ha secundado el paro casi el 11% de los trabajadores, en Sanidad el seis por ciento, y en Educación el 23% en el sector público y 17% en el privado.
La clase obrera y el resto de los trabajadores han valorado que la convocatoria de la huelga general no busca la defensa de sus intereses frente a la grave crisis económica sino que buscaba, en realidad, la defensa de intereses espurios. Las direcciones de los sindicatos nacionalistas convocantes se aprovechan de las cada vez más duras consecuencias de la crisis sobre los trabajadores, que demandan una alternativa que defienda, de verdad, sus intereses, para utilizarles al servicio del nacionalismo excluyente, como se ve, son un fiel instrumento del régimen étnico. Porque si el verdadero objetivo de las direcciones de tales sindicatos fuera “trabajar colectivamente como clase trabajadora para hacer frente a los ataques a sus derechos laborales” hubieran planteado el acuerdo conjunto y la unidad de acción con todas las fuerzas sindicales en toda España.
Ya en el momento de la convocatoria de esta huelga general, la entonces portavoz del Gobierno Vasco en funciones, Miren Azkarate, dijo que no opinaba sobre ella porque en esas fechas habría “otro Gobierno”… Hay palabras que dicen mucho más de lo que aparentan. Es verdad. Esta no ha sido una huelga general, ha sido una huelga contra el nuevo gobierno.
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