El Banco de España relajará la exigencia a la banca de provisiones sobre los créditos morosos

Cambiar las reglas para que la banca gane

Mientras relaja las condiciones impuestas a los bancos, el gobierno de Zapatero ha endurecido los criterios a las familias hipotecadas

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23-05-2009
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Si atendiendo al resultado del partido, el árbitro cambia las reglas del juego para que uno de los jugadores gane, se levantarí­a el mayor escándalo deportivo conocido. Pues eso es lo que va a pasar con los grandes bancos. El Banco de España se dispone a cambiar las reglas de juego para que los Botí­n y compañí­a sigan ganando. Durante los últimos meses se ha colocado al Banco de España como modelo de "regulador severo", puesto que exigió a los bancos, durante los años de bonanza, provisionar miles de millones en fondos especiales de los que echar mano si aparecí­an impagos. Pero cuando la crisis ha disparado la morosidad, y los fondos acumulados se han agotado, con lo que los bancos deberí­an descontar las nuevas provisiones de sus beneficios, el Banco de España cambia de opinión y exonera a los bancos de esta obligación, que hace tan sólo unas semanas era considerada sagrada.
 La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, saluda al portavoz de Economí­a del PP en el Congreso, Cristóbal Montoro (Foto: EFE)
La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, saluda al portavoz de Economí­a del PP en el Congreso, Cristóbal Montoro (Foto: EFE)
Si atendiendo al resultado del partido, el árbitro cambia las reglas del juego para que uno de los jugadores gane, se levantarí­a el mayor escándalo deportivo conocido. Pues eso es lo que va a pasar con los grandes bancos. El Banco de España se dispone a cambiar las reglas de juego para que los Botí­n y compañí­a sigan ganando. Durante los últimos meses se ha colocado al Banco de España como modelo de "regulador severo", puesto que exigió a los bancos, durante los años de bonanza, provisionar miles de millones en fondos especiales de los que echar mano si aparecí­an impagos. Pero cuando la crisis ha disparado la morosidad, y los fondos acumulados se han agotado, con lo que los bancos deberí­an descontar las nuevas provisiones de sus beneficios, el Banco de España cambia de opinión y exonera a los bancos de esta obligación, que hace tan sólo unas semanas era considerada sagrada.
Hasta ahora, los bancos españoles estaban sometidos a una estricta política de provisiones, debiendo depositar en fondos especiales, controlados por el Banco de España, dinero en garantía por los créditos que se consideraban dudosos.
 Cuando un cliente se retrasa 90 días en el pago de la letra de un préstamo, el banco debe anotar todo el importe del crédito como moroso. En el caso de un crédito hipotecario (concedido por más del 80% del valor de tasación) que está en mora durante dos años, la entidad financiera tiene que provisionar el 100% de la deuda pendiente, con un calendario creciente, sin tener en cuenta el valor del piso.
Por esta “política de provisiones”, se ha calificado al Banco de España como un “gestos severo” con la banca, colocándole como ejemplo para el resto de bancos centrales mundiales. Nada más lejos de la realidad. La exigencia de provisionar los créditos dudosos ha beneficiado a los grandes bancos, generado un “colchón financiero” al que han podido recurrir para hacer frente al incremento de los impagos sin ver mermadas sus ganancias, como le ha ocurrido a sus rivales europeos o norteamericanos.
Pero, en un escenario donde la morosidad se ha disparado hasta el 4,21%, los fondos acumulados llevan camino de agotarse en un brevísimo plazo de tiempo.
 ¿Qué pasaría entonces, si los bancos siguen obligados a provisionar todos sus créditos dudosos? Que deberán descontar esas provisiones de su cuenta de resultados, disminuyendo así sus beneficios.
La banca ha pedido, en público y en privado, que el Banco de España relaje el calendario de provisiones sobre los créditos morosos. Y el Banco de España no ha tardado demasiado en cambiar uno de los puntos centrales de toda su actuación durante los últimos veinte años.
A partir de ahora, los bancos no tendrán que contar los créditos dudosos como pérdidas, y no estarán obligado a provisionar su volumen.
Una medida que, a través de una triquiñuela contable, hará disminuir las pérdidas de los bancos, y les permitirá seguir presentando beneficios.
Mientras relaja las condiciones impuestas a los bancos, el gobierno de Zapatero ha endurecido, con la nueva Ley Hipotecaria, los criterios a las familias hipotecadas, agilizando los trámites de desahucio cuando nos retrasamos mínimamente en los pagos.
Las dos varas de medir de Zapatero están suficientemente claras.
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