Empieza la reconversión bancaria

Esta Caja es una ruina

La reconversión bancaria ha empezado. Se impone con urgencia la eliminación de las entidades más débiles y la concentración en el sector. Y el gobierno prepara otro fondo de miles de millones

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22-05-2009
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Lo anunció la ministra de Economí­a el pasado miércoles en el Congreso de los diputados. El sistema financiero español tiene un problema de "sobrecapacidad". Debilidad que la hace "menos resistente" a una crisis que se va a prolongar durante unos cuantos años más. Se impone con urgencia la eliminación de las entidades más débiles, el cierre de sucursales, los recortes de plantillas y la concentración en el sector. La reconversión bancaria ha empezado. Y el gobierno prepara otro fondo de miles de millones de euros para acudir a su rescate.
 Lo anunciaba la ministra de Economí­a el pasado miércoles en el Congreso de los diputados. El sistema financiero español tiene un problema de “sobrecapacidad”. (Efe)
Lo anunciaba la ministra de Economí­a el pasado miércoles en el Congreso de los diputados. El sistema financiero español tiene un problema de “sobrecapacidad”. (Efe)
Lo anunció la ministra de Economí­a el pasado miércoles en el Congreso de los diputados. El sistema financiero español tiene un problema de "sobrecapacidad". Debilidad que la hace "menos resistente" a una crisis que se va a prolongar durante unos cuantos años más. Se impone con urgencia la eliminación de las entidades más débiles, el cierre de sucursales, los recortes de plantillas y la concentración en el sector. La reconversión bancaria ha empezado. Y el gobierno prepara otro fondo de miles de millones de euros para acudir a su rescate.

Ya lo había advertido hace unas semanas el presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro en su comparecencia ante la comisión de economía del Congreso: “Cibeles (sede del Banco de España) tenemos un problema”. Aunque, hablando en propiedad, más que de un problema habría que hablar de un fallo multiorgánico, una situación cercana al colapso en numerosas entidades.
 
Aumento de la morosidad que crece al mismo ritmo que se desboca el paro, créditos al ladrillo que siguen siendo una pesada losa que arrastra al sistema financiero hacia el pozo sin fondo de la insolvencia, un consumo que ha echado el freno y previsiblemente lo va a seguir haciendo en los próximos trimestres, una actividad industrial en caída libre,...
 
Y, como guinda, la decisión del Banco Central Europeo que desde la pasada semana valora hasta en un 40% menos las cédulas y titulizaciones hipotecarias que presenta la banca española como garantía para obtener dinero. Es decir, con el mismo volumen de garantías hipotecarias, bancos y cajas españolas tienen acceso hoy a un 40% menos de dinero que hace una semana. La razón es sencilla. El BCE ha pasado a considerar el valor real, a precios de mercado, de las garantías hipotecarias españolas y no el precio ficticio e hiperinflacionado con que bancos y cajas siguen manteniéndolos en sus balances, a fin de no verse obligados a provisionar con nuevo capital su cuantiosa pérdida de valor.
 
Aunque todavía se desconocen las intenciones y los planes del gobierno para acometer la reconversión bancaria, dos hechos son seguros. Aunque ambas certezas, a su vez, encierran sendas incógnitas.
 
En primer lugar que nos va a salir por un buen pico, para lo que se está preparando otro fondo, una nueva remesa de deuda pública, que pagaremos entre todos los españoles, de varias decenas de miles de millones de euros para recapitalizar las entidades insolventes y cubrir sus pérdidas, deudas incobrables y activos tóxicos. La incógnita es a cuánto ascenderá esta vez el nuevo fondo –que se sumará a los 240.000 millones de euros ya adelantados– que correrá nuevamente a cargo del bolsillo de los contribuyentes.
 
En segundo lugar, que la reestructuración del sistema financiero va a venir esta vez por el lado de las Cajas de Ahorro, puesto que en el sector bancario es difícil proceder a una nueva ronda de concentraciones cuando los dos megabancos –Santander y BBVA– controlan ya más del 90% de los activos de la banca privada. Quién (y cuánto) saldrá beneficiado de este proceso de concentración bancaria es a día de hoy la principal incógnita del asunto. Aunque el resplandor de las navajas para ver quién se queda con la mayor (y mejor) parte debe ser a estas alturas cegador en los salones del palacio de la Moncloa, el Ministerio de Economía y el Banco de España.
 
De momento, Cajasur ya anunciado el inicio de contactos con Caja Murcia en vistas a una posible fusión, en lo que tiene todos los indicios de ser una repetición casi mimética de lo ocurrido con Caja Castilla-La Mancha. Las cajas de Castilla-León estudian una posible confederación entre todas ellas. Y el presidente de la Generalitat, Montilla, ya ha alertado a sus cajas a que estudien rápidamente el inicio de fusiones antes de que el regulador o entidades de otras regiones puedan adelantarse y hacerse con el control de alguna caja catalana.
 
Posiblemente sea este último movimiento, el de Montilla, el que revela con más exactitud tanto el diagnóstico de la enfermedad como su origen último. Las cajas de ahorro nacieron originariamente con el propósito de centralizar el disperso ahorro nacional distribuido en pequeñas cantidades a lo largo y ancho del país –y al que los bancos, concentrados en la gran industria y en las grandes metrópolis comerciales, no podían acceder – y ponerlo al servicio de la inversión necesaria para un desarrollo  equilibrado de la economía nacional.
 
Hoy en día, sin embargo, se han convertido en la palanca financiera de las nuevas burguesías burocráticas regionales nacidas al calor del Estado de las Autonomías. Su desaforada e irracional expansión ha corrido en paralelo estos últimos 25 años con la también desaforada voracidad de estas castas regionales, necesitadas de recursos financieros muy por encima de los que les proporcionan las transferencias del Estado para hacer de cada una de sus regiones su particular reino de taifa. Lo que en parte explica también que hayan pasado de poseer el 25% de los depósitos (es decir, del ahorro nacional) en 1977 al 48,2%, superando a los bancos, a finales del pasado año. Las cajas de ahorro se han convertido en la prolongación del poder político regional, en el brazo financiero de las castas regionales para crear los regímenes clientelares en los que medran a sus anchas. Y esa es la raíz de todos sus males.
 
Pero, paradójicamente, en esas raíces están los mismos gérmenes de su regeneración, si es que se tiene la voluntad política de hacerlo. Puesto que es el poder político regional el que se ha adueñado de las cajas, dirigiendo y orientando sus recursos –que, no lo olvidemos, son los ahorros de la población– hacia sus propios intereses de casta,  la solución es bien sencilla: cambiar de manos ese poder.
 
El gobierno, a través del Banco de España como máximo regulador del sistema financiero español, tiene la potestad y las prerrogativas legales necesarias para remediar esta situación. Cámbiese la ley, échense abajo los estatutos que blindan el poder de las burocracias regionales en las asambleas de impositores, unifíquese en una confederación efectiva y real y bajo una misma dirección, plural pero unificada, al conjunto de las cajas, pónganse todos sus enormes recursos financieros al servicio de las necesidades del país y de los intereses de la mayoría de los ciudadanos y de grave problema, las cajas pueden pasar a ser parte de la solución.
 
Y es que estamos hablando, ni más ni menos, de casi 800.000 millones de euros en depósitos. ¿Se imaginan lo que dan de sí unos recursos tan ingentes bien gestionados, bien orientados y dirigidos hacia los intereses del país de la mayoría?
 
Por eso precisamente, en las 7 medidas económicas para salir de la crisis y acabar con el paro, la candidatura DE VERDAD CONTRA LA CRISIS, de Unificación Comunista de España, propone esta sencilla, pero contundente alternativa: proponemos transformar las Cajas de Ahorro, como entidades sociales sin ánimo de lucro que son, en un instrumento financiero público de tipo confederal, cuya dirección centralizada esté en manos del gobierno a través del Banco de España y controlado y supervisado por los impositores, sus verdaderos dueños. Poniendo sus enormes recursos financieros al servicio de una política de creación de riqueza y empleo y de un plan de choque contra el paro y de apoyo a las PYMES.
 
Medida que no hace sino poner de manifiesto, también en esta cuestión. cómo SÍ SE PUEDE salir de la crisis y acabar con el paro.
 
Mientras el gobierno, con el beneplácito del PP, prepara otra inyección de dinero público para la banca, la solución para que las cajas, en lugar de ser un lastre para la economía nacional, sean un factor multiplicador de la creación de riqueza y empleo está al alcance de la mano.
 
Sólo hace falta la voluntad política y la determinación para tomar medidas que supongan un cambio drástico en el modelo de desarrollo seguido hasta ahora. Lo cual, a su vez, requiere de una profunda ampliación de la democracia para que la voz y los intereses de la mayoría –y no sólo la de unos cuantos banqueros y monopolistas– estén representados en el gobierno de la nación. Este es el objetivo que pretende nuestra candidatura y para el que reclamamos tu apoyo y tu voto.
 
 
 
 
 
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