Selección de prensa nacional

¿Qué pasa en la UE?

El deterioro de la situación social y laboral de los trabajadores y las clases populares en la UE-15, ha estado ocurriendo a la vez que las rentas del capital han crecido de una manera exuberante

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21-05-2009
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El profesor Vicení§ Navarro pone hoy los puntos sobre las í­es en Público acerca de la enorme abstención que las elecciones europeas vienen registrando -y cada vez más acusadamente- convocatoria tras convocatoria. La causa de esta "desafección" hay que buscarla, para el profesor Navarro, en la polí­tica económica y social seguida por las elites dirigentes de la UE. Y que se traducen en un deterioro continuo de las condiciones de vida y trabajo para las clases populares, mientras las rentas del capital crecen "de una manera exuberante".
 ¿Qué pasa en la UE?
El profesor Vicení§ Navarro pone hoy los puntos sobre las í­es en Público acerca de la enorme abstención que las elecciones europeas vienen registrando -y cada vez más acusadamente- convocatoria tras convocatoria. La causa de esta "desafección" hay que buscarla, para el profesor Navarro, en la polí­tica económica y social seguida por las elites dirigentes de la UE. Y que se traducen en un deterioro continuo de las condiciones de vida y trabajo para las clases populares, mientras las rentas del capital crecen "de una manera exuberante".
 
En el extenso y documentado artículo, va repasando, uno por uno, los principales indicadores de bienestar social y su evolución en la UE a 15 (que es la comparación pertinente, pues si miráramos a la UE a 27, los resultados aún serían mucho peores).
 
El paro, que en la UE siempre se había mantenido desde el fin de la segunda guerra mundial más bajo que en EEUU, a partir de los años 80, tras la victoria de la “revolución conservadora” de Margaret Tatcher y su expansión al continente, ha permanecido ya invariablemente por encima del de EEUU hasta nuestros días. El gasto social del Estado ha descendido como media desde el 6,2% del PIB de principios de los años 90, hasta el 4,8% en el 2004. Un descenso acumulado del 20% en gastos sociales básicos como pensiones, sanidad, protección social,...
 
En 30 años, la participación de las rentas del trabajo en el PIB ha conocido un retroceso espectacular. Mientras en 1975 era del 68%, para 2005 se había situado ya en el 58%. Un retroceso del 15% que, medido en dinero, significa que más de 2 billones de euros que en 1975 iban a parar al bolsillo de los trabajadores hoy van a las rentas del capital.
 
Sólo en el período comprendido entre 1999 y 2006, los beneficios empresariales han crecido como media un 33% en los países de la UE-15 y un 36,6% en los países de la zona euro. Sus consecuencias son que “las desigualdades sociales han crecido enormemente, alcanzando cuotas sin precedentes. A los ricos nunca les había ido tan bien, y ello a costa del bienestar de todos los demás, es decir, las clases medias y las clases trabajadoras”. La población europea es, hasta cierto punto, consciente de esta situación, según muestran las encuestas. Más de 3 de cada 4 ciudadanos de la UE-15 responde en ellas que “las desigualdades sociales en su país son excesivas”.
 
¿Puede en estas condiciones extrañarle a alguien que la abstención ronde el 60%?
 
 
 
 
 
Opinión. Público
¿QUÉ PASA EN LA UNIÓN EUROPEA?
Vicenç Navarro
 
Todas las encuestas señalan que la abstención en las próximas elecciones europeas va a ser muy elevada. Tal abstención, por cierto, no es una novedad. En realidad, ha ido aumentando en los últimos años, y precede a la crisis económica y financiera actual. Las causas de esta elevada abstención son fáciles de ver. Para ello se tiene que entender qué está pasando en la Unión Europea. Veamos:
 
1. El desempleo en el promedio de los países de la Unión Europea de los Quince (UE-15) ha ido aumentando desde la década de los ochenta. Europa, que históricamente (1960-1980) se había caracterizado por tener un desempleo más bajo que EEUU, pasó a tenerlo más alto a partir de los ochenta.

2. Las condiciones de trabajo de la población activa se han ido deteriorando en la mayoría de países de la UE-15. El porcentaje de la población que dice trabajar en condiciones estresantes pasó a ser (en el promedio de los países de la UE-15) del 32% de la población trabajadora en el año 1991 al 44% en el año 2005.


3. La tasa de crecimiento anual del gasto público en transferencias y servicios públicos del Estado del bienestar (como pensiones, sanidad, servicios de ayuda a las familias, vivienda, y otros componentes de la protección social), utilizados predominantemente por las clases populares, ha ido descendiendo en el promedio de los países de la UE-15, pasando del 6,2% en 1990 al 4,8% en 2004. La tasa de crecimiento de las necesidades sociales, sin embargo, ha ido
aumentando.


4. La cobertura e intensidad de los beneficios laborales (en caso de enfermedad, discapacidad o desempleo) ha disminuido en la mayoría de países de la UE-15. Esta disminución ha sido, en general, más acentuada en los países gobernados por partidos liberales y conservadores que en aquellos gobernados por partidos socialdemócratas. Pero, en todos ellos, tales derechos sociales han disminuido.


5. Las rentas del trabajo (lo que se llama masa salarial, que depende del nivel de salarios y del número de asalariados), como porcentaje de la renta nacional, han descendido en el promedio de los países de la UE-15 (y ello a pesar de que el número de asalariados ha aumentado), pasando de representar un 68% de las rentas nacionales en 1975 a un 58% en el año 2005.
 
Tales hechos son indicadores del deterioro de la situación social y laboral de las clases trabajadoras y otros componentes de las clases populares en la UE-15, lo cual ha estado ocurriendo a la vez que las rentas del capital han crecido de una manera exuberante. Los beneficios empresariales han crecido (en el periodo 1999-2006) un 33% en el promedio de los países de la UE-15 y un 36,6% en los países de la zona euro, mientras que los costes laborales han aumentado sólo un 18%. Consecuencia de esta situación es que las desigualdades sociales han crecido enormemente, alcanzando cuotas sin precedentes. A los ricos nunca les había ido tan bien, y ello a costa del bienestar de todos los demás, es decir, las clases medias y las clases trabajadoras que vieron sus estándares de vida disminuidos. Y las encuestas muestran que la población europea es consciente de ello. El 78% de la población en la UE-15 dice que las desigualdades sociales en su país son excesivas. Nunca se había visto un porcentaje tan elevado de desaprobación de las desigualdades sociales en la mayoría de países de la UE-15.
 
Esta polarización social de rentas ha sido facilitada por las políticas públicas promovidas por el consenso de Bruselas (que es la versión europea del consenso liberal de Washington), llevadas a cabo por las instituciones europeas, tales como la Comisión Europea (encargada de vigilar el cumplimiento del Pacto de Estabilidad, que ha sido responsable de la austeridad del gasto público) y el Banco Central Europeo (cuyas políticas monetarias han beneficiado enormemente al capital financiero a costa del estímulo económico y la producción de empleo). Y la población es consciente de ello. Tanto la Comisión Europea como el Banco Central Europeo están entre las instituciones europeas menos valoradas. El establishment europeo (el conjunto de instituciones que lideran la Unión Europea) ha estado promoviendo políticas liberales, que incluyen desde la desregulación de los mercados laborales y financieros a la reducción del gasto público y de los impuestos. De ahí la decepción, cuando no enfado, de las clases populares hacia la Europa que se está construyendo y que afecta más a los partidos de centroizquierda que a los partidos de centroderecha y derecha, puesto que los grupos sociales más afectados negativamente por estas políticas liberales han sido las bases electorales, históricamente más fieles a los partidos de centroizquierda, tales como las clases trabajadoras.
 
La identificación de los partidos de centroizquierda gobernantes con las políticas liberales ha sido la causa de su enorme crisis. No hay que olvidar que la mayoría de gobiernos europeos habían sido de centroizquierda. La decepción creada por su liberalismo ha sido la causa de que sus bases electorales se hayan desplazado a partidos más radicales (de izquierda y de derecha), aun cuando la mayoría se ha ido absteniendo, quedándose en casa. Tales partidos de centroizquierda tendrán que hacer una autocrítica muy fuerte, abandonando el socioliberalismo si quieren recuperar el voto perdido.
 
En cuanto a las derechas, su éxito se debe a la lealtad de sus bases electorales, constituidas por los grupos de renta superior, beneficiados por las políticas liberales, y la de aquellos sectores de las clases populares atraídos por el mensaje nacionalista y anti inmigrante, consecuencia de su gran inseguridad. No es racista el más ignorante sino el más inseguro, y hay mucha inseguridad en la UE. Por otra parte, son estas mismas derechas (como el Partido Popular Europeo, al cual pertenece el PP español) las que trasladan a la Unión Europea (que tiene un enorme déficit democrático) aquellas medidas impopulares, como son el retraso de la edad de jubilación, que bien saben no podrían aprobar en sus parlamentos.
PÚBLICO. 21-5-2009
 
 
Editorial. Expansión
ENCRUCIJADA FINANCIERA
 
La vicepresidenta Salgado considera que es el momento “adecuado y oportuno para llevar a cabo una reestructuración necesaria” en el sector financiero y afirma que el Gobierno trabaja en un nuevo instrumento para facilitar la reordenación de las entidades.
 
Se trata del controvertido fondo de rescate que diseña el Ejecutivo para inyectar capital en entidades con dificultades. Sobre este aspecto, las cajas de ahorros han aprovechado la determinación de la agencia de calificación Moody’s de poner en revisión el ráting de 34 entidades financieras españolas para alimentar sus argumentos en demanda de una indiscriminada inyección de capital a todas las entidades que lo soliciten para reforzar su solvencia.
 
La economía española está inmersa en una recesión profunda –el PIB cayó un 3% en tasa interanual en el primer trimestre– y de duración impredecible.
 
Aunque el Gobierno se empeña en ver ya la luz al final del túnel, el colosal endeudamiento de familias y empresas, unido a la fuerte depreciación del valor de los activos y a un escenario de creciente morosidad, acabará afectando seriamente a la solvencia de las entidades financieras, que ya tienen problemas de liquidez.
 
Aún se desconocen los detalles del fondo de rescate que diseña el Gobierno, pero sería un error empeñar un uso masivo de fondos públicos sin diferenciar las entidades viables de aquellas insostenibles, que deberían desaparecer en tanto que no tendrían un futuro despejado si no fuera por la respiración asistida que proporciona el Estado.
 
En un sistema en el que conviven buenos y malos gestores, sólo serviría para enmascarar la deficiente dirección del negocio, a menudo politizado en el caso de las cajas, y para blindar injustamente en el cargo a administradores indolentes.
 
Por eso, hay que lamentar que el recién nombrado secretario de Estado de Economía, José Manuel Campa, afirmara ayer que el Gobierno no reformará la ley de cajas para cambiar su naturaleza jurídica.
 
La vicepresidenta Salgado ha arrumbado definitivamente las intenciones de su predecesor, Pedro Solbes, de promover una revisión del marco regulatorio para eliminar las trabajas que impiden a los bancos la adquisición de cajas y reducir la presencia política en los consejos de estas entidades.
 
La necesaria reestructuración a la que alude Salgado, que debe hacerse con transparencia, constituye una oportunidad no sólo para ajustar la sobredimensión del sector financiero a la nueva realidad de la economía, sino para emprender una reforma de las cajas que blinde su autonomía empresarial y profesionalidad frente a las injerencias políticas.
 
Sería una equivocación seguir aplazando sine die la reforma de las cajas, cuya regulación actual es uno de los principales gérmenes de desconfianza en el sistema financiero.
EXPANSIÓN. 21-5-2009
 
 
 
 
Opinión. ABC
TIEMPO DE PODA BANCARIA
Amancio Fernández
 
Parece que todos los implicados coinciden, ya iba siendo hora, en que ha llegado el momento de una severa poda bancaria en España. Bancos y cajas están sobredimensionados tras años de crecimientos excesivos. Sobran bancos y especialmente cajas. Y algunos y algunas, dicen que varios, desaparecerán engullidos por otros, fusionados o cerrados. Como ha pasado en todas las crisis financieras. Y se reducirá el número de oficinas, especialmente algunas cajas que en su enloquecida expansión sólo recogieron los clientes que nadie quería, y ahora son pozos de morosidad. También toca cerrar áreas de negocio en las que poco o nada hay que rascar. O salir de mercados a los que llegaron como si todo el monte fuera orégano. Y todo eso trae nuevos sobrantes de plantilla, aunque en banca se eliminan pacíficamente con indemnizaciones generosas.
 
Y como la tempestad arrecia por la morosidad creciente, todos están ya convencidos de que ha llegado la hora de actuar. Unos, el Gobierno, con el plan de Rescate, que tiene en un sin vivir a Elena Salgado porque, además de su complejidad, el PP, allá ellos, pasa de él como de la peste. Otros, las autonomías que tienen control sobre las cajas, que se les quiere recortar, ya empiezan a animar fusiones preventivas. También un recalcitrante Montilla ya las admite, y mejor que lo haga cuanto antes.
 
Pero otra vez más unas elecciones, las del 7-J, retrasan decisiones urgentes, aplazan fusiones, o aparcan guerras. Como la de Caja Madrid, en la que Esperanza Aguirre ha puesto sordina, porque Rajoy, por fin, ha mandado callar. Aguirre está dispuesta a pactar todo, menos poner en el lugar de Miguel Blesa a alguien de su cuerda para dirigir la cuarta entidad financiera, y eso, es poder. Pero aunque el 7-J retrase algunas, parece claro que llegó el tiempo de la poda bancaria. Y será dura.
ABC. 21-5-2009
 
 
 
 
 
 
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