Detenida una trama terrorista en Nueva York

La trama de la sinagoga

Todo puede pasar, pero en polí­tica las casualidades son extremadamente inusuales, y menos en un momento donde Obama intenta vencer todo tipo de dificultades para imponer una nueva lí­nea internacional.

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21-05-2009
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El FBI ha detenido esta madrugada a cuatro hombres que planeaban volar con un coche bomba una sinagoga en Nueva York y atacar con misiles aviones militares de la base de Stewart. La detención del comando se produce sólo unos dí­as después de la visita de Netanyahu a Washington, donde ha quedado patente que los planes de la lí­nea Obama chocan frontalmente con el gobierno israelí­. ¿Hechos inconexos?
 Vista de la fachada de la sinagoga de Riverdale en Nueva York que los terroristas pretendí­an atacar. EFE
Vista de la fachada de la sinagoga de Riverdale en Nueva York que los terroristas pretendí­an atacar. EFE
El FBI ha detenido esta madrugada a cuatro hombres que planeaban volar con un coche bomba una sinagoga en Nueva York y atacar con misiles aviones militares de la base de Stewart. La detención del comando se produce sólo unos dí­as después de la visita de Netanyahu a Washington, donde ha quedado patente que los planes de la lí­nea Obama chocan frontalmente con el gobierno israelí­. ¿Hechos inconexos?
Los detenidos, ciudadanos norteamericanos, fueron apresados tras la compra de misiles inactivos y explosivos de metal inerte, en una trampa tendida por el FBI para destapar sus planes. Las autoridades poseen pruebas que evidencian que planeaban hacer estallar un coche bomba frente a una sinagoga en el prestigioso barrio neoyorkino de Riverdale, y que preparaban un ataque con misiles Stinger contra los aviones militares de los hangares de la base de la Guardia Nacional Aérea, en el aeropuerto Stewart de Nueva York.
 
La trampa se empezó a urdir en junio del año pasado, cuando el líder del grupo, James Cromitie, de religión musulmana y cuyos padres habían vivido en Afganistán, le confesó a un confidente del FBI su ira contra EEUU por la guerra contra eses país y el vecino Pakistán, le mostró sus planes para “hacer algo en América” y su disposición para “morir e ir al paraíso como un mártir”. Un mes más tarde –según el FBI- Cromitie se puso en contacto con la milicia talibán Jaish-e-Mohammed para hacer la Yihad, en octubre reunió un grupo y en abril el “comando”determinó cuáles serían sus objetivos.
 
Todo puede pasar, pero en política las casualidades son extremadamente inusuales, y menos en un momento donde Obama intenta vencer todo tipo de dificultades para imponer una nueva línea internacional, demoliendo los pilares de la línea Bush. Uno de los principales obstáculos es el incendiario gobierno de Israel, obstinado en renegar de Annápolis y en continuar avanzando en los asentamientos en Cisjordania.
 
¿Qué consecuencias tendría un atentado en suelo americano contra una sinagoga y una base aérea?. Los atentados del 11-S –cuya trama seguía de cerca el FBI y cuya investigación fue abortada meses antes de los atentados- crearon una situación de miedo nacional que puso a la opinión pública entregada a los planes de guerra de Bush. El ex-presidente no hace declaraciones, pero si el verdadero cerebro de su administración. El ex-vicepresidente Dick Cheney parece haberse erigido de nuevo en la voz de los sectores mas incendiarios y belicistas del complejo militar industrial, que se niegan furibundamente a los cambios fundamentales que Obama está acometiendo en política internacional: entendimiento con Irán, posicionamiento con los palestinos y bronca con Israel, mano blanda con China, Corea o Iberoamérica, etc… Cheney ha insistido varias veces estas semanas en que “la política de Obama pone en riesgo a la nación y nos hace más vulnerables”.
 
Estos sectores de clase y sus conexiones en el Estado buscan crear una situación por la fuerza de los hechos que presione, limite o condicione a la línea internacional de Obama: La guerra de Gaza, desatada en la víspera del ascenso del nuevo presidente, pudo ser un primer asalto. Quizá esta trama frustrada –nacida en los últimos meses de la administración Bush- sea una de tantas que están activadas para saltarle a la cara a la Casa Blanca cuando menos se lo espere y peor lo pueda encajar. Veremos.
 
La diferencia es que, por ahora, la administración Obama parece haber logrado un grado significativo de consenso entre los distintos sectores y familias oligárquicas de la clase dominante norteamericana, y por ello, un control suficiente de las entrañas del Estado. La correlación de fuerzas parece ser favorable a la consolidación de la política internacional de Obama y Clinton y la demolición del unilateralismo terrorista de Bush. Los sectores y cuadros más tenebrosos, como Cheney, tienen que hablar desde el fondo de la fosa, aunque conviene recordar que todavía no están enterrados.
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