Plan de ayudas a la compra de automóviles

Zapatero organiza un caos

¿Por qué el dinero público ha de ir a las cuentas de resultados de las grandes multinacionales del automóvil? ¿Por qué no se ha negociado un plan único de ayudas para todo el territorio nacional?

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23-05-2009
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Y sobre todo ¿son este tipo de medidas las que necesita el paí­s para salir de la crisis? Zapatero anunció en el debate sobre el Estado de la Nación una ayuda de 2.000 euros por vehí­culo: 500 euros por parte del Gobierno, 500 de las comunidades autónomas y 1.000 en descuentos por los fabricantes. Pero la puesta en marcha del plan ha generado un auténtico caos. Ante la falta de normativa nadie sabe todaví­a cómo aplicarlo: nadie sabe qué pasará con las comunidades que no se han sumado al plan, como Cataluña y Madrid, los concesionarios son reacios a aplicar descuentos que están prometidos pero aún no están aprobados y dudan de cómo serán los descuentos de los fabricantes, si son nuevos o se ajustan con los ya existentes en el mercado.
 (EFE)
José Montilla, interviene en el Parlamento catalán contra la propuesta de Zapatero de que la Generalitat ayude con 500 euros directos a la compra de automóviles.
(EFE) José Montilla, interviene en el Parlamento catalán contra la propuesta de Zapatero de que la Generalitat ayude con 500 euros directos a la compra de automóviles.
Y sobre todo ¿son este tipo de medidas las que necesita el paí­s para salir de la crisis? Zapatero anunció en el debate sobre el Estado de la Nación una ayuda de 2.000 euros por vehí­culo: 500 euros por parte del Gobierno, 500 de las comunidades autónomas y 1.000 en descuentos por los fabricantes. Pero la puesta en marcha del plan ha generado un auténtico caos. Ante la falta de normativa nadie sabe todaví­a cómo aplicarlo: nadie sabe qué pasará con las comunidades que no se han sumado al plan, como Cataluña y Madrid, los concesionarios son reacios a aplicar descuentos que están prometidos pero aún no están aprobados y dudan de cómo serán los descuentos de los fabricantes, si son nuevos o se ajustan con los ya existentes en el mercado.
Muchos se preguntan ¿porqué destinar el dinero público a un plan de ayudas a las grandes multinacionales del automóvil que van a ir directamente a engordar sus cuentas de beneficios, y no destinar ayudas a otros sectores de la economía nacional que también atraviesan por dificultades y generan gran cantidad de puestos de trabajo? Por ejemplo a un sector como el de la madera que contaba antes del estallido de la crisis con unas 40.000 empresas y casi 250.000 trabajadores directos. O por qué no dedicar todos esos millones al desarrollo de un potente sector de energías alternativas en el país.
Además, ¿con qué garantías va a entregar cientos de millones de euros el gobierno a las multinacionales francesas, alemanas, japonesas y norteamericanas del automóvil? De entrada estas empresas no han retirado los ERE que afectan a decenas de miles de trabajadores. Tampoco se les ha exigido un plan de inversión y futuro. Es decir es una nueva entrada de millones de euros que se suma a los 800 ya comprometidos del plan de rescate al sector y a las ayudas que les están entregando las comunidades autónomas, como las que entrega la Generalitat de Cataluña a SEAT, la Valenciana a Ford, la Gallega a Citroën o la Navarra a Volkswagen.
El gobierno persiste en su línea de entregar dinero directo a la banca y favorecer a los grandes grupos monopolistas y multinacionales. Sigue sin haber un plan nacional para salir de la crisis al servicio de la inmensa mayoría de la población y de la economía nacional productiva. Las medidas aisladas (los 2.000 euros por automóvil, los 400 a descontar de la renta, o los 8.000 para “obras” de los ayuntamientos…) suponen miles de millones de euros gastados que pueden paliar situaciones puntuales pero sin dejar nada construido para el futuro, ¿en qué ayudan a crear puestos de trabajo que permanezcan?, ¿en qué sectores de futuro para la creación de riqueza?, ¿en qué contribuyen a cambiar el modelo productivo?
 
Con su propuesta Zapatero ha destapado otro problema, el de la fragmentación del mercado nacional, y contribuido a agudizarlo por la improvisación de la medida en función de sus prisas electorales. Toda vez que en vez de haber sentado previamente, antes de anunciarlo, a las comunidades para negociar un plan único para todo el territorio nacional, eliminando las diferencias territoriales, no ha hecho más que atizarlas. Unas apoyan; Cataluña y Madrid se descuelgan; Valencia y Navarra ofrecen ya ayudas superiores a los 500 euros del gobierno. Estamos ante la paradoja de que un mismo coche puede costar en una comunidad hasta 2.500 euros más que en otra. O de que ya haya comunidades que exijan el certificado de empadronamiento para evitar que un ciudadano español se beneficie de la compra en otra comunidad.
¿Es así como queremos salir de la crisis?
 
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