Posible alianza de paí­ses costeros del Atlántico Sur para la explotación submarina.

Brasil busca alianzas con África, y el imperialismo acecha.

Brasil propondrá una alianza conjunta ante la ONU con el fin de obtener la concesión de lotes de explotación de los recursos minerales y el fondo marino en el Atlántico Sur.

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21-05-2009
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"El derecho del Mar" tiene un carácter pluridimensional por la posibilidad real de la explotación de los fondos marinos a grandes profundidades. Para dar a los fondos marinos de un status jurí­dico. Se barajaron dos solucione; una la de aplicar a los fondos oceánicos el principio tradicional de la libertad de los mares, por la que el suelo y el subsuelo del mar permanecerí­an res nullius, es decir no serí­an susceptibles de apropiación por los Estados, pudiendo explotar sus recursos, por lo que consagrarí­a la preeminencia de los paí­ses industrializados, los únicos poseedores de la tecnologí­a necesaria para la explotación oceánica. La segunda solución serí­a otorgar a los fondos marinos el status de res communis, es decir, estos espacios no pueden ser objeto de apropiación nacional y su explotación con fin individual queda igualmente prohibida. Las riquezas marinas son consideradas como propiedad común de la humanidad. ¿Pero entonces quien las explotarí­a, organizaciones internacionales o sociedades privadas? Las dos apuntan a la colonización imperialista de los fondos marinos. "El derecho del Mar" tiene un carácter pluridimensional por la posibilidad real de la explotación de los fondos marinos a grandes profundidades. Para dar a los fondos marinos de un status jurí­dico. Se barajaron dos solucione; una la de aplicar a los fondos oceánicos el principio tradicional de la libertad de los mares, por la que el suelo y el subsuelo del mar permanecerí­an res nullius, es decir no serí­an susceptibles de apropiación por los Estados, pudiendo explotar sus recursos, por lo que consagrarí­a la preeminencia de los paí­ses industrializados, los únicos poseedores de la tecnologí­a necesaria para la explotación oceánica. La segunda solución serí­a otorgar a los fondos marinos el status de res communis, es decir, estos espacios no pueden ser objeto de apropiación nacional y su explotación con fin individual queda igualmente prohibida. Las riquezas marinas son consideradas como propiedad común de la humanidad. ¿Pero entonces quien las explotarí­a, organizaciones internacionales o sociedades privadas? Las dos apuntan a la colonización imperialista de los fondos marinos.
El 16 de noviembre de 1994, entro en vigor la Convención de la ONU por la que tanto el suelo como e l subsuelo de los fondos marinos permanecerían como res nullius, siendo no susceptible de apropiación por los Estados, pero con la posibilidad de la explotación de los recursos, constatando el control de la tecnología y la financiación necesaria para la explotación por parte de los países industrializados.
 
La propuesta de Brasil por la que la ONU deberá otorgar lotes con una superficie de 100 km2 y cedería hasta un máximo de 25 lotes por país para su explotación, debería tener un análisis desde varios prismas, ya que si bien las riquezas que pueden ser obtenidas están, además de la explotación pesquera, recursos minerales como manganeso, hierro, cobre y níquel, entre otros, petróleo y gas, y la explotación de la biodiversidad submarina.
 
Se tendría que valorar si en la actualidad los gobiernos que solicitarían el “mercadeo” del Atlántico Sur, están en condiciones de garantiza el aprovechamiento de los recursos extraídos en beneficio de la humanidad o simplemente de los pueblos de estos países. No se debe obviar que esta alianza estaría formada por países con grande recursos y que se encuentran explotados por el imperialismo, manteniendo a sus pueblos sumidos en todas las miserias, sobre todo los de la costa Africana. Gobiernos que en la actualidad en su gran mayoría son lacayos imperialistas.
 
Por otro lado resulta alarmante que debido a la actual crisis mundial, se dan una serie de propuestas para África que beneficien aún más los intereses imperialistas, como el querer implantar a toda costa la “revolución verde”.
 
El no “sanear” en primer lugar estos gobiernos antes de “reclamar” los fondos marinos, podrían añadirse estos a los lotes que son malvendidos o directamente usurpados por el imperialismo, con todo lo que eso podría provocar en el futuro de los pueblos, y en el poder imperialista.
 
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