El TSJPV no suspende las ayudas a familiares de presos de ETA

Las trincheras del nacionalismo étnico

Las trincheras del nacionalismo étnico se extienden por todos los aledaños del poder autonómico, por todos los rincones del Paí­s Vasco. Hemos topado en el seno de la Justicia con uno de sus vericuetos

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20-05-2009
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A instancias del Gobierno de Zapatero, la Abogací­a del Estado habí­a interpuesto recurso contra la orden del pasado 4 de marzo del Departamento de Justicia del Gobierno vasco, cuando todaví­a estaba dirigido en funciones por un siniestro representante del régimen étnico, obligatorio y excluyente Joseba Azkarraga (EA), por la que se atrevió a conceder 225.081 euros en ayudas a familiares de presos de ETA para sufragar los gastos de los viajes que realizan a las cárceles de ETA. Se solicitaba como medida cautelar la suspensión de esas subvenciones. El Tribunal Superior de Justicia del Paí­s Vasco (TSJPV) la ha denegado. Las trincheras del nacionalismo étnico se extienden por todos los aledaños del poder autonómico y por todos los rincones del Paí­s Vasco. Hemos topado, en el seno de la Justicia, con uno de sus vericuetos. A instancias del Gobierno de Zapatero, la Abogací­a del Estado habí­a interpuesto recurso contra la orden del pasado 4 de marzo del Departamento de Justicia del Gobierno vasco, cuando todaví­a estaba dirigido en funciones por un siniestro representante del régimen étnico, obligatorio y excluyente Joseba Azkarraga (EA), por la que se atrevió a conceder 225.081 euros en ayudas a familiares de presos de ETA para sufragar los gastos de los viajes que realizan a las cárceles de ETA. Se solicitaba como medida cautelar la suspensión de esas subvenciones. El Tribunal Superior de Justicia del Paí­s Vasco (TSJPV) la ha denegado. Las trincheras del nacionalismo étnico se extienden por todos los aledaños del poder autonómico y por todos los rincones del Paí­s Vasco. Hemos topado, en el seno de la Justicia, con uno de sus vericuetos.
Lo que no puede ocultar ni negar la decisión del TSJPV es la realidad. Que tales ayudas forman parte de la complicidad entre los que arrean el árbol y los que recogen el fruto. Que el señor Azkarraga, como fiel representante del régimen étnico, está agradecido a los presos de ETA y se lo demuestra, dadivosamente con nuestro dinero, antes de tener que desalojar el poder autonómico.
La argumentación es que falta “la suficiente justificación”, considera que las subvenciones “aunque se admita que en su mayoría serán del círculo etarra, ello no entraña necesariamente una legitimación ética, social y política del terrorismo”, y que, en el recurso, la Abogacía del Estado no llega a justificar “razonablemente por qué se produce la transgresión” de los derechos “a la paz, la libertad y la convivencia” en los términos recogidos en el artículo 9 de la Ley vasca de Reconocimiento y reparación a las Víctimas del Terrorismo. Pero se permite observar que “las ayudas, en apariencia, se fundan en un estado de necesidad, lo que, dentro de las numerosas situaciones de necesidad de nuestra sociedad, supone una opción política, en primer lugar, a la hora de identificar la situación de necesidad y su prelación sobre otras”.
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