Protestas vecinales Navarra

Las consecuencias reales para los vecinos del TAV

Mientras se utiliza la Y vasca para azuzar el enfrentamiento, los vecinos son los que sufren las consecuencias en el olvido

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20-05-2009
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A menudo surgen nuevas protestas en contra del TAV, pero los motivos reales por los cuales la gente está en contra en muchos municipios de Euskadi y Navarra permanecen a menudo escondidos de forma que el punto de vista que se da es totalmente superficial y erróneo. De igual manera esto se provoca de forma intencionada cuando se intenta encabezar luchas populares con objetivos ajenos, de forma que todo se mezcla y se confunde para que de esta forma quede tan solo lo que interesa a unos pocos.
 
Si buscamos en los vecinos las reclamaciones y disconformidades por las cuales están en desacuerdo con el proyecto del tren de alta velocidad vemos reivindicaciones justas, reivindicaciones que ya han ocurrido en diferentes obras en toda España a causa de proyectos de grandes dimensiones y que a menudo no parten de un plan que se ajuste a las necesidades de la gente y los vecinos.
 
En Pamplona nos encontramos a los vecinos de Etxabakoitz, barrio en el que una cantidad importante de viviendas han sido rehabilitadas hace poco y que ven con las obras del TAV, como su barrio quedará aislado completamente del resto de la población, de forma que quedaría marginado con el trazado y estación que se instalará en las inmediaciones del barrio y cuyas vías dejan fuera del conjunto de población a este barrio, cuyos vecinos agrupados han presentado ante el Gobierno foral sus diferencias con la operación urbanística prevista en Extabakoitz.
 
A su paso por Vitoria, el TAV deja a los vecinos del barrio de Gamarra, muchos de ellos han visto como se les expropiaban sus casas de toda la vida o sus terrenos, y para otros el problema que se les viene encima es ver las vías del tren, a treinta metros de sus casas. O las ocho familias que viven en un edificio de cuatro alturas y ocho viviendas que queda aislado, a medio camino entre la N-240 y el pueblo de Durana.
 
De todas estas protestas vecinales es difícil oír hablar, y son precisamente las que merecen la pena escuchar, son asociaciones de vecinos, familias que tienen que cambiar de vivienda o que se levantarán cada mañana escuchando pasar el veloz tren a tan solo treinta metros de sus viviendas. Pero hay una gran distancia entre los vecinos, y aquellos a los que se les pone un altavoz, para que toda España tenga que escuchar que el problema del TAV es que es un “arma de dominación”. Nada tienen que ver con las reivindicaciones vecinales justas que nacen de los ciudadanos, sin embargo, es a los ciudadanos afectados a los que menos se les oye, parece tener más interés sacar a cuatro macarras con pistolas que están en contra de esta “arma de dominación”.
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