Obama pide a los paí­ses árabes que apoyen audazmente su plan

Involucrar a Israel a pesar de Netanyahu

Para EEUU este plan de paz es un medio para conseguir otro fin. La estabilización de Oriente Medio y Asia Central pasa necesariamente por una salida viable al conflicto palestino-israelí­

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20-05-2009
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A pesar de la recalcitrante actitud del gobierno israelí­, los paí­ses árabes tienen que involucrarse de forma decidida y audaz en el plan de paz que está poniendo en marcha Washington: esto es lo que vino a decir ayer Obama a los lí­deres de los paí­ses vecinos de Israel. La visita de Netanyahu a la Casa Blanca ha mostrado un lí­der israelí­ enrocado en su negativa a aceptar la `solución de los dos Estados´. Pero el presidente norteamericano ha lanzado una iniciativa estratégica de largo alcance que prevee el reconocimiento por etapas del Estado de Israel por sus vecinos árabes a cambio de concesiones de Tel Aviv en la creación de un Estado palestino. Y si Israel no quiere montarse antes de que salga, habrá que forzarlo por la fuerza de los hechos a coger el tren en marcha.
 Obama y Netanyahu ayer en la Casa Blanca. EFE
Obama y Netanyahu ayer en la Casa Blanca. EFE
A pesar de la recalcitrante actitud del gobierno israelí­, los paí­ses árabes tienen que involucrarse de forma decidida y audaz en el plan de paz que está poniendo en marcha Washington: esto es lo que vino a decir ayer Obama a los lí­deres de los paí­ses vecinos de Israel. La visita de Netanyahu a la Casa Blanca ha mostrado un lí­der israelí­ enrocado en su negativa a aceptar la `solución de los dos Estados´. Pero el presidente norteamericano ha lanzado una iniciativa estratégica de largo alcance que prevee el reconocimiento por etapas del Estado de Israel por sus vecinos árabes a cambio de concesiones de Tel Aviv en la creación de un Estado palestino. Y si Israel no quiere montarse antes de que salga, habrá que forzarlo por la fuerza de los hechos a coger el tren en marcha.
La idea original no es de Obama, sino de la Arabia Saudí y Liga Árabe. En 2002 Riad propuso que los 22 miembros de la Liga reconocieran a Israel –sólo Egipto, Jordania y Mauritania reconocen al Estado hebreo en la actualidad- a cambio de la retirada de los territorios ocupados y el reconocimiento del Estado palestino. La iniciativa se ha abierto paso, fue reconocida por la ONU y luego por el Cuarteto para Oriente Medio, y ahora Obama la ha adoptado y se ha decidido a impulsarla.
 
 
Pero para la superpotencia este plan de paz es un medio para conseguir otro fin. La estabilización de Oriente Medio y Asia Central pasa necesariamente por una salida viable al conflicto palestino-israelí. Y en concreto, la contención de Irán y de su programa nuclear pasa -según Obama- por el avance de la solución de los dos Estados y la creación de un frente diplomático entre todos los países árabes, imposible con la llaga palestina supurando.
 
 
Pero el gobierno ultrasionista de Israel se niega a vincular una cosa a la otra, y exige a Washington que ponga un límite a los contactos diplomáticos con el régimen de los ayatolás. Incluso los sectores más “moderados” de la administración Netanyahu, como el ministro laborista de Defensa Ehud Barak, ha criticado la propuesta de la Casa Blanca. “Israel ya dijo en el pasado ‘dos estados para dos pueblos’ y eso no hizo que los palestinos cayeran en nuestros brazos y tomaran todas las severas decisiones que son necesarias”, dijo el ministro de Defensa al mando durante las ofensivas de Líbano y Gaza, y añadió “esas palabras no harán que Irán detenga sus centrifugadoras”.
 
 
Por eso Obama no está dispuesto a esperar a que Israel se sume al proceso, y tras la reunión con Netanyahu, el presidente se dirigió a los países árabes para pedirles que apoyaran su plan a pesar de la intransigencia israelí. “Los otros estados árabes tienen que apoyar más la idea y ser más audaces para lograr la normalización potencial con Israel”, dijo el norteamericano.
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