Sanidad

Lentillas por máquinas expendedoras NO

Las crí­ticas por parte del Colegio de Ópticos del Paí­s Vasco no se han hecho esperar. Las lentillas son un producto sanitario que no puede venderse sin control de un especialista.

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20-05-2009
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La polémica se ha desatado desde la puesta en marcha de una máquina expendedora en las calle con lentillas de color, de graduación así­ como lí­quido limpiadores y lagrimas artificiales, la primera fue en noviembre del 2008 y la segunda hace apenas lago más de un mes. Al dí­a de hoy las crí­ticas han pasado a efectuar una denuncia formal. La polémica se ha desatado desde la puesta en marcha de una máquina expendedora en las calle con lentillas de color, de graduación así­ como lí­quido limpiadores y lagrimas artificiales, la primera fue en noviembre del 2008 y la segunda hace apenas lago más de un mes. Al dí­a de hoy las crí­ticas han pasado a efectuar una denuncia formal.
El Colegio de Ópticos declara que son productos sanitarios y como tales han de venderse única y exclusivamente con el control de un especialista. Una lentilla con otra graduación o con características inadecuadas para la córnea o para la permeabilidad de la lágrima podría generar desde ligeras molestias hasta úlceras. Según su vicepresidente, Ángel Herreros, “el problemas es que con las lentillas los síntomas graves a veces se detectan a medio plazo, cuando puede ser tarde para corregir lo que se ha hecho mal”.
 
Y tienen razón, puesto que el mismo uso de la lentilla en sí mismo genera una continua deshidratación del ojo. Incluso para personas que llevan años usando lentillas sin problemas llega el caso que por un uso continuado de las mismas les produzca una irritación que ha de ser tratada por médicos oftalmólogos.
 
Es un producto que en sí mismo puede generar un daño, por lo tanto su venta no puede realizarse sin control. Iñaki Elías, presidente del Colegio, lo deja claro “hace años las grandes superficies ya quisieron vender líquidos limpiadores para lentillas. Pero desistieron en cuanto proliferaron las quejas, porque no todos estos productos sirven para todos”.
 
En España somos de los pocos países que tenemos una red de Farmacias que combina de manera seria y responsable el aspecto de empresa e intereses comerciales con el de venta de productos sanitarios de interés público, estableciendo así una red cercana de establecimientos en los que los dueños y mayoría de dependientes son especialistas. En muchas ocasiones la gente acude con preguntas y consultas sabiendo que van a recibir una orientación a un tratamiento o a problemas leves de salud.
 
Yo todavía recuerdo como un farmacéutico me echó la bronca porque pedí comprar un analgésico bastante fuerte pera una dolencia leve, asegurándome que en otros países solo se recetaba por prescripción médica y que en mi caso podía optar por muchos otros menos fuertes.
 
Otros países, sobretodo de tradición anglosajona no gozan de una red de Farmacias tan seria y cercana a la población, sino que son empresas con un único interés comercial.
 
Estas máquinas expendedoras “buscan la rentabilidad comercial de forma descarada, obviando en todo momento el bienestar del usuario”.
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