El exministro de defensa Colombiano postula a la presidencia

Un pistolero para la presidencia de Colombia

Escándalo tras escándalo sacuden el palacio presidencial y señalan la figura de Álvaro Uribe y su ministro de defensa, Juan Manuel Santos.

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19-05-2009
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El ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, presentó este lunes su renuncia al cargo que se hará efectiva a partir del venidero 23 de mayo, Santos deja el ministerio tras tres años de acompañar al presidente Álvaro Uribe en la ejecución de la denominada polí­tica de" seguridad democrática".Al responder a las preguntas de los periodistas sobre su posible postulación a la Presidencia de la República, Santos aclaró que "si el Presidente (Uribe) decide lanzarse cuenta con mi total apoyo. Pero si él decide no lanzarse a una nueva reelección yo seré candidato. Esa es la posición que tengo en este momento". El ministro de Defensa colombiano, Juan Manuel Santos, presentó este lunes su renuncia al cargo que se hará efectiva a partir del venidero 23 de mayo, Santos deja el ministerio tras tres años de acompañar al presidente Álvaro Uribe en la ejecución de la denominada polí­tica de" seguridad democrática".Al responder a las preguntas de los periodistas sobre su posible postulación a la Presidencia de la República, Santos aclaró que "si el Presidente (Uribe) decide lanzarse cuenta con mi total apoyo. Pero si él decide no lanzarse a una nueva reelección yo seré candidato. Esa es la posición que tengo en este momento".
Santos heredero de una saga Oligárquica y polí­tica Colombiana con ancestros en la presidencia de la nación, formado en EE UU, aupado a la gerencia de empresas estatales y a la dirección de los monopolios de la información de la familia en concreto el diario Tiempo. Salto a la polí­tica como ministro de Hacienda de Andrés pastrana, involucrado en escándalos de corrupción, acabo llevando a cabo como agente del imperio, lo que mejor sabia hacer ser el pistolero que le diera una vuelta de tuerca al proyecto de EE UU, El plan Colombia enmascarado en ese engendro que llamaron "polí­tica de seguridad democrática".

Escándalo tras escándalo sacuden el palacio presidencial y señalan la figura de Álvaro Uribe y su ministro de defensa, Juan Manuel Santos. Sus ví­nculos con el narcotráfico, el paramilitarismo y la Casa Blanca dan forma a una polí­tica que se impone a la fuerza, acallando toda oposición con amenazas, muertes y desapariciones. Las ví­ctimas civiles incluyen a lí­deres polí­ticos, defensores de derechos humanos, intelectuales, periodistas, sindicalistas, campesinos y población indí­gena, con el principal objetivo de usurpar sus tierras para beneficio de empresas agroindustriales e industriales o de explotación de recursos naturales por parte de multinacionales y de la oligarquí­a local.

Un gobierno formalmente democrático, sobre el cual se cimenta una inusitada y persistente ejecución de Crí­menes de Lesa Humanidad. La violencia institucional (Fuerzas Armadas y Organismos de Seguridad), parainstitucional (organismos paramilitares) y extrainstitucional (sicarios y asesinos a sueldo), enmarcada en la Doctrina de la Seguridad Nacional y en la teorí­a del Conflicto de Baja Intensidad, persigue acabar con toda persona y organización social, gremial o polí­tica que confronte las injustas estructuras socio-económicas y polí­ticas vigentes. El asesinato de lí­deres populares y polí­ticos de oposición, la desaparición forzada, las masacres de campesinos, los bombardeos de zonas rurales, la detención ilegal, son varios de los instrumentos utilizados en la sistemática y permanente violación de los más elementales derechos.

La coalición que controla el poder legislativo colombiano, del partido de Uribe o sus aliados, se encuentra con la mayorí­a de sus miembros investigados por ví­nculos con el paramilitarismo. Setenta están siendo investigados y la mitad están presos, entre ellos familiares cercanos al presidente.

Esta situación ha llevado al destierro a más de 10.000.000 de colombianos y colombianas, quienes han debido desplazarse dentro o fuera de su paí­s. Esta situación se ha agravado especialmente en los últimos años, durante el mandato del actual presidente Álvaro Uribe.


Los medios en Colombia (dentro de ellos, los regentados por la familia) lo declararon al año anterior, 2008, el personaje del año. Justo cuando se supo que los logros y victorias de la cartera militar estaban salpicados de "falsos positivos". Manera como la prensa maquilla más de 1.500 asesinatos, precedidos de desapariciones y torturas a que han sido sometidos anónimos ciudadanos cuyos cadáveres son luego presentados como caí­dos en combate y por los cuales algunos miembros del estamento militar cobran prebendas.

El otro caso que encumbro al pistolero Santos a los altares de la colaboración con el imperio fue cuando tropas colombianas y aviones norteamericanos atacaron un campamento clandestino de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) en Ecuador, causando la muerte de 26 personas, entre ellas el 'número dos' de esa guerrilla, 'Raúl Reyes', en una acción que la OEA calificó de violación de la soberaní­a e integridad territorial de ese paí­s.

Ese dia el presidente de Venezuela Hugo Chavez dijo de el pistolero Santos, refiriéndose a los rumores de que se iban difundiendo por Colombia de la candidatura de este a la presidencia, "De vez en cuando se vuelve loco y dice que van a buscar a los terroristas allá donde se encuentren. Una locura, y quiere ser presidente de Colombia", "Imagí­nense la amenaza para la paz de este continente con un caballero como ese, si logra su objetivo", apuntó el gobernante venezolano, quien señaló que Santos "es el pupilo de la extrema derecha yanqui'.

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