Sri Lanka el gobierno anuncia la muerte del lí­der Tamil

Fin de los sangrientos combates en Sri Lanka

Prabhakaran adiestró, según los expertos, la guerrilla más disciplinada de la historia, especializada en ataques suicidas. Entre las ví­ctimas de sus atentados se encuentran el presidente de Sri Lanka, Ranasinghe Premadasa, y el ex primer minis

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19-05-2009
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Tres décadas de guerra civil en Sri Lanka llegaron a un sangriento final este lunes, cuando tropas cingalesas dieron muerte al lí­der rebelde Velupillai Prabhakaran, quien hací­a un intento desesperado por abrirse paso a sangre y fuego entre lí­neas gubernamentales que cercaban el último jirón de terreno que sostení­an sus fuerzas. El paí­s entero estalló en celebraciones cuando el gobierno anunció su muerte y el fin de los combates. Tres décadas de guerra civil en Sri Lanka llegaron a un sangriento final este lunes, cuando tropas cingalesas dieron muerte al lí­der rebelde Velupillai Prabhakaran, quien hací­a un intento desesperado por abrirse paso a sangre y fuego entre lí­neas gubernamentales que cercaban el último jirón de terreno que sostení­an sus fuerzas. El paí­s entero estalló en celebraciones cuando el gobierno anunció su muerte y el fin de los combates.
Si ayer se difundió la noticia a través de SMS por la isla, hoy las televisiones de Sri Lanka muestran en las últimas horas una imagen que puede convertirse en histórica. Una instantánea en la que aparece el cadáver de Prabahakaran, que se antoja como el golpe de gracia ceilandés a los guerrilleros tamiles, en lucha armada contra el Gobierno de Colombo desde 1983.

La guerrilla, por su parte, ha desmentido la noticia de la muerte de su lí­der, publicitada ayer por varias fuentes oficiales, entre ellas portavoces del Ejército.

Prabhakaran adiestró, según los expertos, la guerrilla más disciplinada de la historia, especializada en ataques suicidas. Entre las ví­ctimas de sus atentados se encuentran el presidente de Sri Lanka, Ranasinghe Premadasa, y el ex primer ministro de India, Rajiv Gandhi.

La estampa es la misma que se pudo ver ayer de su hijo, Charles Anthony, heredero natural del carismático Prabahakaran al frente de los rebeldes tamiles. Abatido en el suelo, con los ojos perdidos en ninguna parte y rodeado de militares esrilanqueses que se congratulan ante la valiosa pieza.

Si se confirman la muerte del lí­der rebelde y la destrucción de los últimos Tigres de Liberación de Tamil Eelam (LTTE, por sus siglas en inglés) que se habí­an atrincherado en el noreste de Sri Lanka, ello marcarí­a la conclusión de un largo capí­tulo de la lucha de los rebeldes. Podrí­a marcar incluso el fin del conflicto: si bien los LTTE han dicho que si fueran vencidos en la guerra convencional volverí­an a sus raí­ces guerrilleras, algunos expertos han especulado que sin su liderazgo los rebeldes batallarí­an para reagruparse.

En 1975 se le acusó de participar en el asesinato del alcalde de Jaffna. Esa acción fue una de las primeras realizadas por el movimiento, y alrededor de ese tiempo Prabhakaran emprendió la fundación de los LTTE. También se le acusó de haber ordenado personalmente el asesinato del ex primer ministro indio Rajiv Gandhi en 1991, al parecer en venganza por su decisión de enviar fuerzas de mantenimiento de paz a Sri Lanka a mediados de la década de 1980.

Sin embargo, en 2002 pareció desperdiciar una oportunidad de dar a los tamiles una patria de facto. Durante las conversaciones de paz con el gobierno rechazó un pacto que hubiera dado a los LTTE control sobre gran parte del norte y el este del paí­s, pero no verdadera independencia. Sostuvo que no podí­a aceptarlo si la independencia no era total.

En enero de 2009, las fuerzas gubernamentales tomaron el control de la capital de facto de los Tigres Tamiles, Kilinochchi. En febrero cayó también la región Mullaitivu, otra victoria simbólica sobre los rebeldes, que ahora están relegados a una estrecha franja en el noreste. Desde entonces en una ofensiva a sangre y fuego el gobierno ignorando los llamamientos de la ONU, se ha llevado a cuantos civiles han estado por medio en su objetivo de acabar con la guerrilla Tamil.

A pesar de que no existen verificaciones independientes sobre el terreno acerca de la cantidad de muertes ya que el ingreso al área del conflicto está prohibido tanto para los trabajadores humanitarios como para los periodistas, de confirmarse, esta cifra podrí­a marcar una de las fechas con mayor cantidad de muertos en la historia de un conflicto que ya lleva más de 30 años de duración y que, según la ONU, ya se cobró la vida de más de 6500 personas solamente en lo que va de este año. Según el sitio web de la guerrilla Tamil (Tamilnet), el número de muertos ascenderí­a a unas dos mil personas en los ultimos combates. Se estima que unas 50 mil personas aún viven en el área controlada por la guerrilla Tamil.

La muerte en esta isla del Índico es un goteo casi diario que apiña los cadáveres en el absoluto olvido de la atención internacional. El pasado año murieron más de 4.000 personas, según diversas organizaciones humanitarias. Y este año la cifra es e más de 6.500. Es una realidad incrustada a la piel de Sri Lanka, cuyos habitantes no recuerdan un solo año de paz. Después de más dos décadas de lucha, son más de 70.000 muertos, 600.000 desplazados, 200.000 refugiados en la India y otros tantos por el mundo.

1983, la violencia creció notablemente y no se detuvo hasta el dí­a de hoy. Muchos tamiles emigraron hacia la India, uniéndose con los tamiles indios (Tamil Nadi) cuya capital es Madrás. Los tamiles de Sri Lanka, reciben apoyo de sus hermanos indios.

En estos 25 años se les atribuye una docena de magnicidios, entre ellos, además de parlamentarios y ministros, los de dos jefes de estado. En mayo de 1991, después de una fallida intervención de Nueva Delhi con el envió de fuerzas de paz que salieron en medio de una escalada de violencia, asesinaron al ex primer ministro indio Rajiv Gandhi. Y en 1993, al presidente de Sri Lanka, Ranasinghe Premadasa. También se les atribuyen unos 200 ataques suicidas.

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